Capítulo 7.

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Acerco la mano de Chuck que sostiene la lampara, para ver mejor la profundidad de la herida. Es uno de los chicos que se ha quedado a ayudarme. 

Cuando veo que hay la suficiente luz en la herida, cojo las pinzas para intentar encontrar la otra bala que probablemente siga dentro de la herida de Thiago. Antes de hacerlo, levanto la vista y me fijo en Thiago, él me mira fijamente y encoje las cejas cuando le miro.

— Venga, a qué esperas. —suelta en bajo. Aún le cuesta mantener los ojos abiertos, y eso me preocupa, aunque lo hace más, el hecho de que puede que le despierte de un golpe solo con tener que rebuscar en su herida.

— Por favor, si necesitas que pare, o te duele demasiado o algo, avísame. —digo mirándole seriamente.

— Becca, estoy acostumbrado, venga. —Yo intento ignorar el coraje que me da cada vez que abre la boca, y prosigo.

Introduzco las pinzas en la herida de Thiago e intento de alguna manera de la que nunca he hecho, ni aprendido, a buscar la bala, que creo que puede haber. Me siento en la silla que me han colocado al lado de la cama y la arrimo más a Thiago para ver bien.

Por mi cabeza no paran de pasar miles de maneras en las que puedo causar básicamente la muerte de Thiago, y comienzo a temblar, alejo las manos de la herida para no liarla y tranquilizarme. Podría causarle una hemorragia mayor, y si le hago daño podría causarle tanto dolor que podría morir incluso de un shock por ello, o no sé, bacterias, y si le ...

Thiago me llama y yo salgo de mis pensamientos, dándome cuenta de que me he quedado totalmente parada.

— Becca no tengo todo el día.

— Yo... yo no puedo hacer esto Thiago, si no me sale bien puedo incluso causar tu muerte yo... yo no puedo.

— Becca, ya, para. Si no lo intentas no sabes nada, no adelantes acontecimientos.

— No puedes decir eso, esto no es algo normal, es algo peli...

— Voy a morir igualmente si no me sacas la bala, así que inténtalo. —Me quedo parada varios segundos mientras le miro. — Venga anda.

Él asiente y vuelve a apoyar la cabeza en la almohada, a estas alturas, tiene todo el estómago empapado en sangre, y me entra el pánico, tengo que hacer algo rápido ya. Así que me decido de una vez por todas e intento por dos minutos mirar a ver si veo algo sin tocarle la herida, y gracias a Dios, me parece ver algo incrustado en el fondo de la herida.

Me alegro de ver que estaba en lo cierto y de haber encontrado lo que podía causar la muerte de Thiago, pero por otra parte, no me hace nada de gracia, porque tengo que sacar la bala con cuidado de no dañar nada, y sin hacerle más daño del debido.

— He encontrado la bala, voy a intentar sacarla, ¿vale? —Thiago asiente y yo me dispongo a ello.

Agarro las pinzas con fuerza, e intento dejar de temblar, Loren al verme, intenta tranquilizarme y yo prosigo. 

Cuando introduzco las pinzas en la herida intento no distraerme queriendo ver la expresión de Thiago por si le estoy haciendo daño, así que le pregunto y cuando me asegura que así es, sigo con cuidado. Una vez que llego a la bala, viene lo difícil, intento varias veces agarrarla, pero es de las cosas más complicadas que he hecho en mi vida. 

Gracias a Dios, a la segunda la consigo agarrar bien sin que se resbale.

Con toda la tranquilidad del mundo, intento retroceder con la bala en las pinzas, lo más lentamente posible, y sin tocar nada que pueda traer consecuencias después. Cuando estoy a punto de sacarla, se me resbala la bala de un lado, y le doy a Thiago en la herida, gruñe en respuesta y en un acto reflejo se agarra con fuerza a mi pierna. Sin saber cómo no pego un salto,  y la dejo caer, consigo sacarla lo más rápido posible.

Jefe de la mafia.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora