Cole.
Mamá está al otro lado de la habitación mirándome con ojos furiosos, sus manos reposan en cada lado de sus caderas y tiene las mejillas ligeramente sonrojadas por el enojo. Papá, en cambio, se encuentra totalmente serio en su sitio, no hay ni un solo gesto en su rostro lo cual me resulta extraño. Muy pocas veces actúa así, casi nunca se enfada, normalmente es el más relajado y bromista de los dos, en cambio, mamá es la que suele ser estricta y recta. Por eso, que ambos luzcan como lo hacen me pone a tragar grueso acomodándome en mi sitio.
—Quisiera entender...—comienza mamá pero se detiene un momento. Hace una pausa para sacudir la cabeza y luego de un suspiro largo continúa—. Quisiera entender cómo es que tuviste a punto de asesinar a una chica.
Levanto la mirada de un solo golpe.
—Eso es exagerado —digo de inmediato.
Decirlo de esa forma lo hace sonar horrible. No estuve a punto de asesinar a nadie.
— ¿Exagerado? —Repite—. ¿En qué sentido es exagerado, Cole Anderson? La chica tiene una herida que le abarca toda la frente.
La única herida relativamente grave de la rubia fue la que se causó en su frente. Por lo que me explicaron, tuvieron que tomarle puntos. Probablemente le quede una terrible cicatriz.
—Mamá, fue un accidente —manifiesto de nuevo, como lo he hecho desde que ocurrió—. Ella se atravesó, era de noche y estaba lloviendo.
— ¡Eso no es excusa, Cole! ¡La chica está herida!
—Pero no murió —musito como si eso fuese el punto más importante y un atenuante al castigo que probablemente me espera.
Mi progenitora rueda los ojos.
—Tienes suerte de que su madre fue comprensiva y prefirió no demandarte. Nos pudo haber costado muchas cosas.
No fue compresiva, fue lista. Esa señora sabía en lo que se metía si demanda al hijo de empresarios importantes como lo son mis padres.
—Ha sido un accidente —repito—. Heather está bien, me encargué de sus tratamientos y...
—Y más te vale que se recupere a la perfección —advierte mi progenitora enfadada—. Y más te vale, Cole, que no vuelvas a meterte en problemas. Realmente estoy cansada de sacarte de aprietos.
Contengo las ganas de poner los ojos en blanco. Miro de reojo a papá que sigue en silencio mientras mamá comienza a caminar de un lado a otro.
—No solo te comportas como un crío rebelde, sino también como un irresponsable desconsiderado —me mira—. Y no seguiré tolerándolo.
—Hablas como si me metiera en líos todas las semanas —mascullo.
— ¡Lo haces! ¡Te metes en peleas, te desapareces noches enteras sin avisar quien sabe haciendo qué! ¡Cole, eres un problema! —Profiere ella. Miro a otro lado fingiendo que sus palabras no me han afectado en lo absoluto. Ella busca ayuda en mi padre de brazos cruzados—. Aron, dile algo.
Papá solo suspira frotándose el rostro con las manos. Luego, me mira con aspecto cansado y casi puedo sentir el sentimiento de culpa por hacerlos pasar por esto.
—Cole —comienza a decir. Ambos centramos toda la atención en él—, tu madre tiene razón.
—Lo lamento —me disculpo antes de que diga algo más.
—Eso ya no es suficiente —habla mamá.
—Lo sé, pero...
—Si algo como esto vuelve a ocurrir, tomaré cartas en el asunto —continúa mi padre.
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Perdiendo el control | Andy Roth Marie
Teen Fiction"A veces, el amor puede llegar a sanar, incluso los pedazos más rotos del corazón" *** Fecha de inicio: 24 de marzo del 2022. Fecha de finalización: 05 de mayo del 2022. *** Fecha de inicio versión #02: 07 de junio del año 2024.
