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15.

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Heather.

Cuatros días han pasado desde mi cita con Jordan.
Cuatro días en los que he estado evitando mirarlo cara a cara a toda costa.

Luego de nuestro, ejem, momento, nos despedimos y desde ese día no hemos vuelto a hablar. Le pedí a mamá —más bien le supliqué— que dijera que estaba enferma y pude faltar a clases. Pero, ya no podía seguir esquivando la realidad y aquí estamos de nuevo.

Es miércoles. Y aunque realmente hoy era el día que más me apetecía faltar, mamá no me lo permitió.

Me dejo caer sobre el asiento de mala gana, hundiéndome en él como siempre suelo hacer con la intención de no quedar tan visible.

Anne toma asiento a mi lado sonriendo abiertamente.

— ¿Y qué tal?

Enarco una ceja.

— ¿Qué tal qué?

Entrecierra los ojos.

— ¿Cómo que, qué? —Niega con la cabeza—. ¿¡Qué tal te fue en la cita, mujer!?

Su grito llama la atención de algunos compañeros que voltearon a mirarnos con curiosidad.

¡Sshh! —Exclamo llevando mi dedo índice a mis labios, indicándole silencio.

—Nada de sshh —se cruza de brazos—. No respondiste en todo el fin de semana y tu madre me comentó que estabas enferma.

—Me resfríe.

—Como sea. Dime qué tal te fue con Jordan Lewis —alza y baja las cejas con diversión.

Ruedo los ojos riendo bajito.

—La verdad... debo contarte algo.

Esas palabras encendieron su vena del chisme, por lo que inmediatamente jaló su silla hacia mí acercándose más a dónde estoy.

—Cuéntamelo todo, amiga —sonríe con emoción.

Tomo una respiración profunda porque sé que lo que le voy a decir la va a alterar.

—Pues...—me mira para que continúe—... nos besamos.

Durante un momento, Anne se queda completamente quieta mirándome con los párpados abiertos de par en par.

No se mueve, ni habla, ni parpadea, ni siquiera creo que respira. Frunzo el ceño.

— ¿Anne, estás...?

— ¿¡Qué hicieron qué!? —Su grito vuelve a llamar la atención de todos alrededor.

— ¡Pero deja de gritar! —Exclamo en voz baja.

— ¡Pero, ¿cómo...?! ¡Creí que...! ¡Oh, Dios, entonces...! —Sus ojos siguen abiertos como platos y luce tan impactada que no termina de completar sus oraciones—, ¿ya son novios?

Niego con la cabeza.

—No hemos hablado mucho luego de eso —murmuro—. Me escribió cuando supo que estaba enferma y hablamos apenas unos minutos.

— ¿O sea qué no están juntos todavía?

—No, Anne. Es que...—suspiro—, es difícil.

— ¿En qué universo es difícil, Heather? ¡Se gustan, es obvio!

Aprieto los labios.

—No estoy del todo segura que me guste —contesto en voz baja, sintiéndome nuevamente como una mierda por no haber sido clara con Jordan en el momento.

Perdiendo el control | Andy Roth MarieHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora