Heather.
Estoy en shock.
Completamente perpleja y confundida. Mi cerebro no logra procesar en lo absoluto lo que está sucediendo. Me encuentro en un estado de inmovilidad en donde apenas puedo percibir mi pulso acelerado detrás de mí oreja.
Todo parece un sueño. No. Una pesadilla, más bien. Parece inexistente y falso, se siente tan lejano, como si no fuese yo quien estuviese allí viviendo todo. Pero no, es real y lo odio con todas mis fuerzas.
Observo al sujeto frente a mí y solo deseo que desaparezca de mi vista para siempre. Esto no puede estar pasándome, no ahora. No luego de todo lo que pasé para superar el trauma que me dejó. No cuando ya se supone que todo estaba bien.
Mamá parece apenada a un lado. Me dedica mil disculpas con la mirada pero eso es lo último que me importa, justo ahora también deseo que desaparezca. Siento tanta... ira. Tanto enojo. Ni siquiera sé por qué estoy tan enfadada pero es tanto el sentimiento, que siento que las venas me arden y los ojos se me llenan de lágrimas.
Aprieto los labios lanzando mil maldiciones en voz baja. Tengo mucho que decir pero las palabras se me atascan en la garganta. Me convierto en un manojo de sentimientos dolorosos así que solo niego con la cabeza y les paso por un lado, dispuesta a marcharme.
—Heather —mamá intenta detenerme, pero no le presto atención—. Cariño, necesitamos hablar.
—No —musito enfadada.
—Por favor, Heather...
—No, mamá —mascullo.
—Heather...
—No.
—Sé que debes estar confundida y molesta, pero...
—Dije que no —me vuelvo hacia ellos enfurecida. Mi padre me observa en silencio y veo claramente como la tristeza le inunda los ojos pero no me importa. ¿Ahora es él quién está triste? ¿En serio? Que le den—. No sé qué es lo que haces aquí —le digo directamente a mi progenitor—, pero te voy a pedir que te largues por donde viniste y no vuelvas a aparecerte nunca más.
— ¡Heather, más respeto! —Me regaña mamá, pero en lugar de obedecer, me río sin una sola pizca de gracia.
¿Me ha pedido que lo respete? ¿A él? Esto tiene que ser una maldita broma.
—No tengo porque soportar esto —murmuro negando con la cabeza. Me doy la vuelta para continuar mi camino pero mamá vuelve a detenerme.
—Solo habla con nosotros, por favor.
— ¿Qué parte de no, no puedes entender? —La miro mal—. No quiero hablar ni con él ni contigo, así que ya déjenme en paz.
—Heather...
—Déjala, Mérida —irrumpe papá, hablando por primera vez en todo el rato. Su voz me arma un nudo en la garganta que disimulo pasando saliva—. Ya tendremos tiempo para hablar.
Quiero decirle que no, que no volveré a hablar con él nunca más. Pero no digo nada porque eso solo desataría otra charla y yo solo quiero que se vaya. Así que, luego de dedicarle una mirada de evidente desprecio, me largo de allí y esta vez sí me dejan ir.
Entro a mi habitación relajando los músculos. Un suspiro brota de mis labios al tiempo que me lanzo sobre la cama con los ojos llorosos y un nudo en el centro del estómago que me provoca nauseas.
Siento el aire pesado a mí alrededor, el cuerpo comienza a temblarme y mis pulmones luchan por oxígeno.
No, por favor. Un ataque de pánico no.
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Perdiendo el control | Andy Roth Marie
Teen Fiction"A veces, el amor puede llegar a sanar, incluso los pedazos más rotos del corazón" *** Fecha de inicio: 24 de marzo del 2022. Fecha de finalización: 05 de mayo del 2022. *** Fecha de inicio versión #02: 07 de junio del año 2024.
