Heather.
Observo fijamente al moreno que se acomoda en la camilla frente a mí. La enfermera revisa sus signos vitales mientras que él solo se queda en silencio dejando que lo examinen. Todo se me hace tan familiar que me abruma por lo que me esfuerzo en tratar de recordar de donde lo conozco, sin embargo, nada encaja. No recuerdo haberlo visto antes por más conocido que se me parezca.
Finalmente, la enfermera termina de chequearlo.
—Bien, Jordan, no ha sido nada grave —dice ella sacándome de mis propios pensamientos—. Aunque, si te duele mucho la cabeza, lo mejor es que tomes un analgésico y te vayas a tu casa a descansar.
—No creo que sea necesario —rechaza—. Estoy bien.
— ¿Estás seguro? Si necesitas descansar, lo mejor es te vayas —intervengo aunque nadie me pidió mi opinión, pero honestamente estoy cansada de estar ahí de pie como una estatua.
Entonces, sus ojos oscuros se clavan sobre mí y su ceño se hunde ligeramente. La realidad me golpea en ese momento y el recuerdo se reproduce en mi cabeza como un videoclip.
Por supuesto que lo conozco.
Jordan... olvidé su apellido. ¡Pero es Jordan! Asistimos juntos a clases en primer año, fuimos amigos hasta que se cambió de escuela y no volví a saber de él.
Lo observo con los párpados abiertos por la sorpresa, ¿será que me reconoce?
En cuanto una sonrisa le invade el rostro, me doy cuenta de que sí.
—Heather Jones, ¿no?
Las comisuras de mis labios se elevan al tiempo en que agito la cabeza confirmando su pregunta.
—Sabía que te conocía de algún lado —murmuro acercándome a él para darle un abrazo que recibe con los brazos abiertos. La enfermera observa todo con una diminuta sonrisa, pero no dice nada más, se sienta sobre el escritorio a escribir en una hoja blanca.
—Te reconocí desde el momento en el que te sonrojaste porque me golpeaste con ese balón —se ríe—. Hay cosas que no cambian y tu torpeza es parte de esto, ¿cierto?
Lo golpeo ligeramente en el hombro, pero no puedo ocultar la felicidad que me da volver a verlo. Fue un amigo importante cuando estaba en esa edad de los trece y catorce años, con Anne formamos un trío de amistad perfecto. Luego se mudó y perdimos contacto. Que esté de vuelta es fantástico.
— ¿Y eso que estás de vuelta en Scottsdale? —Inquiero con curiosidad.
—Mamá y su trabajo —responde.
Recuerdo que la madre de Jordan solía viajar mucho y por ende, Jordan siempre andaba cambiando de escuelas.
—Me alegro que estés de vuelta —digo con honestidad manteniendo mi sonrisa.
Jordan ha cambiado demasiado desde la última vez que lo vi. Antes era un niño regordete con la piel morena y el cabello enrulado de color oscuro, igual que sus ojos. Ahora, no hay rastro de ese chiquillo que era mi mejor amigo. Dejo de ser regordete para volverse todo un tipo fornido con músculos marcados y una altura que hasta puede resultar intimidante. Su cabello y sus ojos siguen luciendo igual, pero ahora le dan un aspecto más varonil y atractivo. Aunque hay algo que no cambia y es su actitud bromista y cariñosa.
—Disculpen, chicos —la enfermera se atraviesa—. Necesito que desalojen el consultorio. Debo atender a otras personas.
Jordan y yo compartimos una mirada rápida antes de soltar una risita avergonzada.
—Claro —dice él bajándose de la camilla.
Toma mi mano sin esperar un segundo tomándome por sorpresa y luego ambos salimos del pequeño espacio. Fuera del consultorio vemos a varios chicos esperando por entrar.
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Perdiendo el control | Andy Roth Marie
Teen Fiction"A veces, el amor puede llegar a sanar, incluso los pedazos más rotos del corazón" *** Fecha de inicio: 24 de marzo del 2022. Fecha de finalización: 05 de mayo del 2022. *** Fecha de inicio versión #02: 07 de junio del año 2024.
