Heather.
Me froto el rostro sentándome sobre mi cama con el pecho agitado. Un suspiro brota de mis labios al tiempo que aparto el sudor de mi frente de mala gana e intento controlar mi respiración.
Tuve el mismo maldito sueño otra vez. Ese en dónde Cole es protagonista y hacemos cosas que no deberíamos hacer.
Lanzo una maldición colocándome de pie. ¿Pero qué pasa conmigo? ¿Desde cuándo mi cabeza se convirtió en un nido de pensamientos pervertidos sobre Cole Anderson?
Últimamente, es lo único que sueño. No logro apartar esas imágenes de mi cabeza y comienza a resultar tan abrumador. ¿Acaso es una señal de que ya me volví loca? Probablemente sí.
Tomo mi celular y reviso la hora. Casi son las cinco de la tarde. He dormido todo el día, y quisiera seguir durmiendo, pero he quedado en ir con Jordan al cine a las seis, así que tengo que prepararme.
Aparto esos pensamientos que no me dejan en paz y voy directo a mí armario sacando un vestido floreado y unas zapatillas. Tomo mi jabón y mi toalla y me dirijo al cuarto de baño.
No tardo demasiado duchándome, pero sí lo suficiente para enfriar mi cuerpo y calmar las hormonas que habían enloquecido a causa de ciertos sueños que ya comenzaban a hartarme.
Me visto con rapidez y termino por untar crema sobre mi cabello y dejarlo suelto. Me miro al espejo. Luzco decente y eso es suficiente.
Me encamino en dirección a la sala y justo cuando llego, suena mi celular. Lo reviso creyendo que es Jordan, pero se trata de Cole.
Aprieto los labios ignorando su mensaje que pregunta si estoy bien, tal como he hecho esos últimos días con cada mensaje que me ha enviado. Se supone que no debo estar cerca de él. Se supone que estoy evitándolo y así se debe mantener.
Borro el mensaje sin abrirlo apartando los pensamientos que me aseguran que es una mala idea y que estoy comportándome de una forma cruel con él.
No quiero hablarle. No después de todo lo que le hizo a Anne y no tuvo la decencia de decirme. Aunque quiera, no puedo estar cerca de una persona que le ha hecho daño a alguien que quiero.
—Cariño, ¿a dónde vas? —Mamá está sentada frente al televisor en la sala de estar. Me mira a través de las gafas para leer que utiliza todas las tardes.
—Quedé con Jordan —explico sentándome a su lado.
— ¿Quedaste con Jordan? ¿Cómo una cita? —Vislumbro como alza las cejas sobre sus gafas.
—No es una cita. Somos amigos —me apresuro a aclarar. No sirve de nada, de todos modos, porque ella me dedica una mirada divertida—. En serio solo somos amigos.
— ¿Y él lo sabe?
—Mamá...
—Solo digo, cariño —se encoge de hombros—. El día que estuvo aquí con Anne realmente parecía que iba a enloquecer porque no estabas por ningún lado, y cuando llegaste con ese otro chico, parecía que le rompiste el corazón.
Broto un suspiro largo y pesado negando con la cabeza varias veces.
—Jordan es mi amigo desde que somos niños, pero créeme, no le gusto.
—Ay, cariño. A veces eres tan ciega —se ríe volviendo la mirada a la tele.
Entrecierro ambos ojos observándola pero no me presta atención y justo en ese momento, el timbre suena.
—Ya me voy —me coloco de pie.
—No llegues tarde —advierte con una mirada severa.
Doy un beso en su frente asintiendo y luego salgo de casa encontrándome con Jordan. Luce una camisa a cuadros de color beige y un pantalón negro. Sus labios se curvan en una sonrisa mientras que su mirada me recorre de arriba abajo.
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Perdiendo el control | Andy Roth Marie
Teen Fiction"A veces, el amor puede llegar a sanar, incluso los pedazos más rotos del corazón" *** Fecha de inicio: 24 de marzo del 2022. Fecha de finalización: 05 de mayo del 2022. *** Fecha de inicio versión #02: 07 de junio del año 2024.
