7.

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Heather.

Soy una recreadora para fiestas de niños.

Al menos, temporalmente. Solo por hoy, según Anne.

No sé cómo fue que me convenció de hacer esto luego de las mil veces que le dije que no y le aseguré que no había forma alguna en la que accediera, pero de alguna forma, aquí estábamos. Y no solo me había arrastrado a mí, sino también al pobre Jordan, quien tuvo la mala suerte de acercarse a nosotras justo cuando Anne estaba pidiéndome el favor.

Ahora, estamos los tres en una habitación de la enorme mansión de la cumpleañera. La fiesta será en el patio pero nos han dejado este espacio para prepararnos.

Anne camina de un lado a otro sacando de una enorme maleta lo que parecen ser disfraces, cosa que me hace hundir el ceño.

— ¿Para qué son esos disfraces? —Inquiero confundida.

Mi mejor amiga, quien por cierto parece estresada y a punto de ponerse a llorar, eleva la mirada.

—Para nosotros —responde.

Jordan y yo compartimos una mirada rápida y confusa.

— ¿Tenemos que disfrazarnos? —Le pregunta el moreno con extrañeza.

Ella asiente.

—Sí, es lo que la cumpleañera pidió —saca un traje amarillo de la maleta y lo deja sobre la cama.

—Pero, ¿por qué? —Pregunta Jordan estúpidamente.

—Porque es millonaria y caprichosa, Jordan —le responde Anne con molestia.

De verdad se nota estresada. Nunca la veía actuando así al menos que estuviera haciendo algo importante.

— ¿Y de qué nos vamos a disfrazar? —Cuestiono acercándome a los disfraces sobre la cama.

Anne alterna la vista entre Jordan y yo.

—De minions.

¿De... qué?

¿Qué demonios?

La miro horrorizada.

— ¿Por qué de minions?

—Es lo que London quiere —explica. Jordan y yo volvemos a mirarnos confundidos. Anne suspira e incluso parece estar pidiéndole paciencia al cielo—. London es la niña del cumpleaños.

— ¿Y su fiesta es de los minions? —Pregunta mi amigo.

La morena agita su cabeza, asintiendo.

—Pero, ¿eso no es de varones?

Mi mejor amiga rueda los ojos.

—No sabía que las caricaturas tenían género —lo mira mal—. Si la chiquilla quiere su fiesta de minions, la tendrá de minions.

Jordan la mira intimidado.

—Vale... perdón.

—Anne, relájate un poco —pongo una mano sobre su hombre, pero ella niega con la cabeza.

—Esto es importante.

—Lo sabemos —la apoyo.

Suspira irritada.

—Hay que prepararnos —masculla finalmente.

Jordan y yo nos miramos y asentimos.

—Sí, por supuesto —la apoya el moreno.

—Tú serás Kevin —le dijo tirándole un traje que él atrapa en el aire.

— ¿Kevin? —Murmura con extrañeza mirando el material de sus manos.

Perdiendo el control | Andy Roth MarieHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora