16.

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Este capítulo no está revisado. Contiene errores tanto ortográficos como de redacción. Solo recuerden que lo que leemos acá es un borrador.

***

Cole.

Mi mente ha perdido el enfoque.

No puedo concentrarme por más que lo intente, —y llevo intentándolo desde hace más de medio hora—.

Mi cerebro va divagando entre pensamientos confusos que no terminan de definirse ni concluirse del todo. Me esfuerzo por organizarme y centrar toda mi atención en el lienzo frente a mí, pero este sigue en blanco, sin una sola mancha, ni ninguna idea para pintarlo.

Exhalo con fuerza dejando caer mi espalda sobre la silla, preguntándome qué está pasando conmigo. Parece que solo funciona la mitad de mi cerebro y no hago otra cosa más que pensar y pensar en todo y en nada a la vez. Como si estuviese en una especie de limbo.

¿En qué momento llegué a esto?

No puedo entenderlo. Jamás me había sentido tan perdido como ahora.

—Cariño, debes bajar a cenar —informa la abuela asomándose por la puerta, logrando así detener el lío de pensamientos en el que me sumergí esos últimos minutos. No toca porque no es necesario, ya estaba abierta.

—No tengo hambre.

—No quisiste almorzar, ¿y ahora tampoco cenarás?

—No tengo hambre —repito. Claro que, eso para ella no es suficiente.

Entra a la habitación y toma asiento a mi lado, mirando con intriga el lienzo sin estrenar que lleva casi una hora en la misma posición.

— ¿Estás pintando algo? —Es la única que no juzga mi amor por el arte. De hecho, me atrevo a decir que me apoya. Aunque no demasiado, no le gusta desafiar a mamá.

—Eso intento, pero estoy en blanco —murmuro.

Sus ojos oscuros, parecidos a los míos aunque tildando más al negro, se alternan entre el lienzo en blanco y en mí.

— ¿Quieres contarme qué sucede? —Pregunta, como si de alguna forma adivinara mis pensamientos.

Ella siempre ha sido así.

No le veo el rostro, pero sé que justo ahora debe estar con los ojos entrecerrados.

—No realmente.

—Bien, ¿quieres decirme porque el lienzo sigue en blanco?

Esa es más fácil de responder.

Sé qué su intención es entablar un tema de conversación conmigo. Hace tiempo no hacemos más que discutir. He estado tan de mal humor con todos aquí.

—Perdí la inspiración —realmente, nunca la tuve.

—Los bloqueos son normales en los artistas.

—No soy un artista —recalco mirándola.

La abuela sonríe.

—No me interesa lo que diga tu madre, Cole. Eres un artista.

No le respondo luego de eso. Solo miro el lienzo vacío.

¿Realmente cree que lo soy?

Estoy seguro de que no.

¿Saben que sí soy?

Un problema. Un desastre.

Los artistas no deberían ser ni problemáticos ni desastrosos.

—Estás pensativo, hijo. ¿Seguro que no sucede nada?

Perdiendo el control | Andy Roth MarieHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora