Capítulo Extra II

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Extra- 2/3

Enzo (POV):

La había cagado. Lo primero no tenia que haberle gritado, era un hijo de puta por haberlo hecho. Sus ojos me mostraron tanto dolor que en ese momento me di cuenta lo que había hecho, pero seguía paralizado. Gracias a Liam, mi hermano, desperté y fui tras ella, que es lo que debí haber hecho desde un principio.

Volver a ver a Liana me había dejado seco. No estaba enamorado de ella, ni había despertado sentimientos de amor por ella, pero si había abierto heridas que creía sanadas. A los pocos años de que mis padres muriesen asesinados se fue, pues su familia también había sido amenazada, y en vez de quedarse y luchar con la manada, se largaron, traicionando la confianza y lealtad que mis difuntos padres tenían en ellos. Le supliqué que se quedase, pero me dijo que tenia miedo. Y no la volví a ver.

Era un adolescente, pero estaba decidido a marcarla como mía y renunciar a mi futura alma gemela.

Menos mal que no lo hice.

No me imaginaba la vida sin mi pequeña, sin Kayla.

Una vez pedí que se fueran, subí las escaleras siguiendo los pasos de mi pequeña, a quien se le había metido en la cabeza que debíamos adoptar a cinco perros, ¡a cinco!

Joder, eran demasiados.

Llegué a la que antes había sido su habitación y llame, por educación. Pero como no me abriese la puerta la pensaba arrancar de un tirón.

-        Pequeña, por favor. Abre la puerta. – Una angustia se estableció en mi pecho, pero no venía de mí, sino de ella. – O la abres o la arranco Kayla.

La escasa paciencia que tenia se estaba agotando. La puerta se abrió un poco, así que con la mano empuje la puerta cerrándola esta a mis espaldas. Mire a mi pequeña que estaba sentada en el suelo acariciando a los cachorros que estaban revoloteando por el suelo. Los dos perros adultos estaban tumbados en la cama, movieron su cola cuando me vieron, pero no se movieron del sitio.

-        Perdóname, Kayla. – Sus marrones ojos por fin me miraron.

-        ¿Por qué debería perdonarte, Enzo? – Ande unos pasos para ponerme en cuclillas frente a ella.

-        Por ser un tremendo imbécil. – Sonrió un poco para seguir acariciando a los perros. – No es nada de lo que piensas Kayla.

-        ¿A no? Tu mirada hacia esa chica... ¿Quién es ella? – Dijo angustiada.

-        Kayla... - Suspiré. – Ella fue mi primer amor. Cuando se largó me sentí traicionado, y supe que no era la indicada para mí. – Kayla bajo la mirada, automáticamente lleve mis manos a sus mejillas. – Pequeña, tu eres el amor de mi vida, suena jodidamente cursi, pero eres la mujer con la que quiero pasar mi puta vida.

Sus bonitos ojos me miraban con un brillo espectacular, poca veces le decía cosas así, pero tenia la necesidad de hacerlo. No quería que se cabrease conmigo, no quería que se distanciase. Kayla Wenner se ha convertido en todo aquello por lo que estoy dispuesto a luchar, ella es mi principal razón de vivir, de respirar.

Kayla se levantó del suelo, así que imite sus acciones. Se echo el pelo hacia atrás pensando bien que decir.

-        ¿Por qué nunca me lo contaste? Tu sabes absolutamente todo de mi Enzo, y yo... hay veces que me da la sensación de que no te conozco. – Dijo con la voz ahogada.

Joder, no soportaba verla así.

Di un paso para agarrar sus manos, pero esta dio otro atrás esquivándome.

Enzo. #MT2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora