-4- ¿¡Cómo!?

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Kayla (POV):

Tiré a la basura el resto de comida que quedaba en mi bandeja, para después dejarla en la rejilla junto al resto. Esperé que Talia desechase la suya para comenzar a andar hacía el recreo. Curiosamente teníamos las mismas asignaturas, no todas, pero en su mayoría, y aunque me cueste decirlo, me agradaba.

Andábamos por los pasillos de camino al recreo, para tumbarnos un rato en el césped. Talia parecía más inquieta de lo normal, y sus movimientos me estaban poniendo nerviosa, no paraba de chasquear los dedos, si, chasquear los dedos. Los días que llevamos conociéndonos he podido observar que cuando se poner nerviosa los chasquea.

-Vale Talia, dime que demonios te pasa. Porque te juro que como sigas chasqueando los dedos te los cortaré.-Esta suspiro acomodándose su pelo mientras abría la puerta que daba directo al recreo.

-Mmm...me gustaría que Dylan me pidiese una cita, pero no lo hace. ¡Y le he soltado miles de indirectas!-Rodé los ojos incrédula, ¿es enserio?

 Ambas nos tumbamos en la hierva, ella tumbada apoyando su cabeza sobre mis piernas y yo apoyando mi espalda en el tronco de un árbol.

-Dylan es así como mi mejor amigo, bueno los tres los son. Pero esos tres no se enterarían de que les están tirando los tejos, ni aunque se lo pusieses delante de sus narices.-Abrí mi mochila buscando mi cámara, pero, desgraciadamente, no la traía conmigo. Estupendo, realmente estupendo, tendré que volver a casa a por ella, hoy tengo que fotografiar a los estúpidos subnormales jugadores de fútbol americano.

-¡Pero quiero que me lo pida!-Su voz sonó igual de chillona que siempre. Bufé frustrada.

-Mierda Talia, pídeselo tu.-Está me miró horrorizada.-¿Qué? ¿Por qué no puedes pedirle una cita? Deja los malditos clichés de lado, toma la iniciativa y pídesela. No te va a decir que no. Seguro que tartamudea como un idiota tierno, pero no te dirá que no.-Esta miraba un punto procesando mis palabras, hasta que finalmente sonrió.

-Tienes razón, se lo pediré hoy en el taller.-Lleve mi mano a la frente.-¿Qué?

-Tengo que ir a casa, se me ha olvidado la cámara.-Esta se incorporó en un abrir y cerrar de ojos.

-¡No!-Alcé una ceja cruzándome de brazos.-Di..digo, aquí hay cámaras, coge una.-Negué mientras me levantaba colgando mi mochila en el hombro.

-No, necesito mi cámara.-Está me miró con suplica. No se que diablos le pasaba pero no iba a discutir.-Esta bien, utilizaré una de aquí.-Mentí.

Está asintió gustosa mientras me agarraba del brazo para entrar al instituto.

Le habría dando el gusto de discutir el porque de no ir a mi casa, sin embargo no me apetecía discutir, e iba a ir de igual manera. No me gusta mentir, pero sabía que Talia no me habría dejado en paz, así que, dije una pequeña mentira. Un mal menor, para un bien mayor.

¿Utilizar otra cámara? Ni en broma.

Enzo (POV):

Llamé un par de veces al trimbre. Sabía que había gente dentro, podía olerlos incluso escucharlos. Dentro de la casa había una pareja de licántropos, y sabía que ellos habían percibido mi aroma. 

Bufé molesto, como no abriesen la puta puerta la pensaba derribar.

Escuche la cerradura abrirse, al igual que su puerta. De ella salieron un hombre y una mujer, de unos cuarenta años ambos, me miraban curiosos y confusos.

-¿Quién eres? Tu cara me es familiar muchacho.-El hombre puso a su esposa atrás de él, bien lo entendía.

-Soy Enzo, Alpha de...-Mi voz se vió interrumpida por la suya. Odio que me corten mientras hablo, sin embargo, me mantuve neutro, al fin de al cabo estos eran mis suegros.

Enzo. #MT2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora