—Estaba pensando en hornear un pie de manzana, ¿qué dices? —dijo Esme después de que vimos el coche de Bella alejarse por el camino.
Voltee a verla con una sonrisa.
—Digo que estaré contenta de pasar varias horas disfrutando a mamá, así que si la pregunta es si quiero ayudarte a prepararlo, la respuesta es por supuesto que sí.
Sus ojos brillaron con ilusión y me abrazó mientras nos dirigimos a la cocina.
Al preparar todos los ingredientes y comenzar a cocinar el pie, Esme comenzó a contarme anécdotas de cada mudanza que había tenido, las personas más memorables que habían conocido, las ciudades en las que su familia había crecido. Cuando finalmente sacamos el pie de manzana del horno, el olor y la textura nos dio un buen augurio del sabor.
—Espero que a Renesmee le guste —le dije.
—Seguro que si, es de sus favoritos y este se ve bastante bien. Eres buena cocinando —me alabó Esme.
—Oye, mamá —la sonrisa en su rostro cada que la llamaba "mamá", siempre alegraba mi corazón—, me dijiste que me mostrarías las fotografías de las casas que has remodelado, ¿crees que podamos aprovechar y hacerlo hoy?
—Claro que si, hija. Vamos a mi estudio.
Subimos las escaleras hasta llegar frente a la puerta de su estudio, este era espacioso y luminoso, tenía plantas en macetas antiguas, un espacio de trabajo de arquitectura, tubos dentro de los que seguramente había planos, materiales de dibujo técnico, fotografías antiguas que cubrían las paredes y muchos muebles que parecían restaurados: perfecto para ella.
—¿Cómo fue que comenzaste a dedicarte a la restauración? —le pregunté.
—Supongo que comencé porque las casas a las que nos mudábamos eran en su mayoría antiguas, y porque después de haber vivido más de un siglo...tengo una perspectiva más clara de como lucía antes la arquitectura y la nostalgia —comentó mientras sacaba algunos álbumes de fotografías y los extendía sobre un escritorio. Pasamos horas viendo fotografías y platicando sobre la historia detrás de cada una, ella era verdaderamente buena en lo que hacía y sus fotografías eran bastante limpias.
—Sabes, antes sólo podía pensar en el momento en el que llegaran mis hermanos para escuchar todas sus impresiones de hoy, pero ahora estoy más cautivada por todas tus historias —le confesé.
—Me alegra que estés disfrutando todo esto. Puedo adelantarte algo que presiento ninguno de ellos querrá contarte, y si lo hacen, no será en mi presencia —dijo desviando la mirada.
—¿Qué podría ser? —pregunté extrañada.
—Una pareja tan joven, como lo somos Carlisle y yo, adoptando tantos hijos, a los ojos de los humanos suele significar siempre lo mismo: infertilidad. Comúnmente lo atribuyen a mi: "la señora Cullen no puede tener hijos", y no están equivocados.
—¿Puedo preguntar porqué elegir esta dinámica? Una pareja joven con hijos adoptivos en edad adolescente, ¿no es más difícil? —le pregunté después de unos momentos.
—Tal vez...pero se dio muy natural desde el principio, a veces fraccionamos un poco la familia y cambiamos los roles, por ejemplo, cuando Rosalie se unió a nosotros, Edward fingía ser mi hermano; pero estas alturas yo no sabría interpretar otro papel, por el simple hecho de que yo los quiero como si fueran mis hijos, y debo confesarte, que aunque una madre no tiene favoritos...le guardo un cariño especial a Edward, porque fue el primero.
"Fred aun no te contó toda mi historia, ¿cierto?
—Creo que prefirió dejar que cada quien tuviera su oportunidad para contármela.
—Es muy considerado. Sabes que soy la mayor de todos, Carlisle me convirtió cuando yo tenía 26 años, y sabes que fue porque estaba al borde de la muerte, pero no conoces las situaciones que me llevaron a ese punto.
"Nací en 1895, me crié en una granja en Columbus, Ohio. Siempre he tenido una naturaleza traviesa y juguetona, algo problemático para una mujer joven en el contexto en el que vivía. La primera vez que conocí a Carlisle, yo tenía 16 y él me atendió porque trepando un árbol me caí y rompí la pierna; recuerdo que lo que más me cautivó, fue que él era la primera persona que de verdad escuchaba lo que yo tenía por decir, sobra decir que quedé totalmente cautivada por él —me dijo con una sonrisa—.
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A Different Twilight
FanfictionKairi era una chica de 23 años con una vida feliz. Ese día se encontraba en Volterra estudiando y fotografiando la ciudad para la revista turística de su compañía, es ahí donde una chica muy hermosa se le aparece y la invita a un tour. Una llamada...
