Edición 31/01/21
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Desde nuestra llegada al hotel no me había cambiado de ropa, hasta que Alice —quién más sino— finalmente me convenció de cambiarme tras regresar de mi quinta cacería. Hacía unos días que la blusa estaba casi inutilizable, pero para ser sincera no me había importado lo suficiente como para cambiarla.
Vi a la chica en el espejo: era bellísima, el negro del vestido resaltaba su palidez, y el estampado de flores le daba un toque casual. Su cabello era radiante, el color de sus ojos demandaban tu atención, pero su rostro... Quedaba fuera de lugar al reflejar la tristeza más pura.
—Te dije que el vestido te quedaba hermoso —me recordó una Alice extasiada en felicidad, tras lograr que usara el vestido y tacones, sí, gente, bajitos, corridos y tipo zapatilla, pero al final de cuentas, tacones.
—Tenías razón y yo nunca te lo negué —recordé la visión—, y si sigues teniendo razón, parece que mientras tenga este vestido, veré un álbum de fotos.
Le di un vistazo a mi cabello mientras evaluaba mis opciones para peinarlo —aunque por lo general prefería traerlo suelto—. Abrí el cajón del tocador y ahí estaba lo que necesitaba: el cepillo y un "broche caimán", tras alisar mi cabello, recogí una porción en la parte de los huesos parietales, lo torcí hacia adentro y lo sujeté en la parte posterior de mi cabeza; era un recogido flojo, casual, pero muy bonito.
Alice me dedicó una mirada de aprobación, justo antes de que sus ojos se iluminaran y desapareciera en el armario —que era considerablemente grande—, para regresar en un segundo con una chaqueta de mezclilla azul cielo.
—¡Es el complemento perfecto! —exclamó.
No dije nada, intenté sonreír y me puse la chaqueta, doble las mangas hacia fuera un par de veces. Olía a nuevo. Añadí eso a la lista de cosas que les debía a los Cullen.
Cuando volví a la sala principal todos me sonrieron. Me limité a sentarme en la silla que ya me conocía, y vi pasar el tiempo en un reloj que colgaba en lo alto de la pared frente a mí. Con esta ropa y el sillón que ya había reconocido desde que llegamos a este lugar, sólo era cuestión de tiempo para que la visión se cumpliera.
Sentí el calor que el sol comenzaba a irradiar cuando amaneció.
Había ido a cazar durante la noche y me seguía sorprendiendo la claridad con que podía ver todo, cuando claramente de haber sido humana, hubiera estado en la más completa oscuridad, y es que la absoluta luna nueva ofrecía una nula iluminación.
Para ser sincera...ni siquiera sabía en qué pensar que no me deprimiera.
Todo mi ser estaba concentrado en el hecho de que jamás podría volver a estar con mi mejor amigo, y eso me mataba poco a poco. Tantas cosas que pasamos juntos...no parecen suficientes, aunque se siente que fue toda una vida. Sé que intenté ser optimista en la carta, pero la pena no me dejaba en paz, inundaba mi alma de nostalgia, negación y aflicción. Y, ¿qué decir de mi perro y mis abuelos? Honestamente, no me sentía capaz de lidiar con todo eso al mismo tiempo, así que inconscientemente, como del único que había tenido que "despedirme", era de Eric, estaba en negación con todo lo demás, sino pensaba en ello no era real.
Suspiré de tristeza.
Los únicos ruidos en nuestro "departamento" eran los de los humanos despertando: Renesmee, Jacob y Seth —que a diferencia de nosotros tenían que dormir por su parte humana—. Fui consciente de cuando se fueron a desayunar, acompañados de Fred, Carlisle, Esme y Edward, pero fue todo. El resto de los Cullen no dejaban de hablar sobre lo que sería su nuevo hogar; pero no puse atención, igual sabía que podría recitar de memoria todo lo que dijeron, aun cuando no me interesara.
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A Different Twilight
FanfictionKairi era una chica de 23 años con una vida feliz. Ese día se encontraba en Volterra estudiando y fotografiando la ciudad para la revista turística de su compañía, es ahí donde una chica muy hermosa se le aparece y la invita a un tour. Una llamada...
