Llevábamos corriendo un tiempo considerable como para que yo estuviese seguro de que no nos escucharían, y sospechaba que ella también había querido que nos alejáramos de la casa, porque aun no se había detenido a tomar fotos y se había limitado a seguirme, corriendo menos rápido de lo que era capaz.
—Dime por favor que te diste cuenta de lo que traman —dije rompiendo el silencio.
—¿Darme cuenta de que tratan emparejarnos? —preguntó con diversión—. Tenía mis dudas antes, pero hoy fue más que obvio que nos acorralaron y engañaron para que tuviéramos una "cita sorpresa" —admitió deteniéndose.
—Si, el tono sarcástico en algunos comentarios de Emmett algunas veces me causaba desconfianza, pero como él es así siempre...
—No sospechaste de segundas intenciones, sólo creíste que era Emmett siendo Emmett —completó ella.
—Así es —confirmé.
—¡No te muevas! —soltó de repente, yo me quedé petrificado—. La iluminación justo ahí queda perfecta para una foto —aseguró, yo ya estaba acostumbrado a estos "arranques", desde aquella primera vez recorriendo Denali.
Estuvimos así varios minutos, cambiando de pose, cambiando de escenario, a veces incluso cambiando de objeto a retratar, pues le apasionaba la fotografía de naturaleza. Verla así de apasionada siempre me embelesaba, sus emociones siempre eran tan puras, que era como si irradiara esa energía.
—Tus amigos debían disfrutar mucho tener una amiga fotógrafa, siento que les dabas, constantemente, material para mantener activas sus redes sociales —le dije, al cabo de un rato.
—No todos —respondió con una mueca—. Supongo que, para algunos, mi faceta de fotógrafa era demasiado intensa —explicó al ver mi sorpresa.
—A mi no me parece intensa —repliqué.
—A ti no, a Eric tampoco, mis amigos fotógrafos hasta cooperaban con ideas propias cuando nos fotografiábamos entre nosotros, mi familia también se mostraba siempre cooperativa, pero, para otros...Supongo que no veían el mismo valor en las fotos que nosotros veíamos —me contó—. Recuerdo que, a una de mis maestras del instituto, le causaba mucho conflicto que cada que tenía oportunidad llevara la cámara y tomara fotos. Cuando era más joven sí me hacía sentir mal, a parte, yo era un poco...desconfiada y retraída como para imponerme o evitar que me afectara demasiado en ese tiempo.
—¿Desconfiada y retraída? —yo no podía creerlo.
La Kairi que yo conocía tenía mucha confianza en si misma, estaba segura de lo que quería y no dudaba en luchar por conseguirlo, no se disculpaba por expresar su auténtica personalidad, por expresar lo que le apasionaba.
—Entiendo que estés sorprendido —dijo entre pequeñas risas—. Todo lo que has visto es alguien que incluso te convence de participar en sus locuras —extendió los brazos a sus costados para enfatizarlo—, que tal vez de repente duda un poco, por no querer causar molestias, pero que no tiene miedo a expresar y defender lo que siente y desea.
—Pero no fue así siempre —intenté adivinar.
Ella asintió con un dejo de tristeza. Comenzó a caminar con la mirada perdida: perdida en los recuerdos. Yo ya le conocía esa expresión en su rostro, sabía que a continuación me compartiría parte de su vida pasada, así que esperé atento para que ella fuera a su ritmo.
—Ahora tengo 23 años, y por curioso que parezca, gran parte de mis ideales, de las cosas que tengo claras y de mi personalidad, se parecen a como eran a mitad de mi adolescencia, cuando tenía entre 15 y 16 años. Era una muchacha muy soñadora, decidida, que luchaba por lo que creía, que era auténtica y fiel a su verdadero ser. Estaba en pleno descubrimiento de quien era realmente; era la edad en la que comienzas a descubrir cuanto ignoras en realidad, la edad en la que se forja parte de tu carácter. Aun con todo eso, con los cambios y el desarrollo físicio, mi salud mental y mi ser en general, eran bastante estables, equilibrados aunque en constante cambio.
"Por el contrario, la Kairi de 17 años era muy insegura, retraída y desconfiada de cómo ser, y todo por un chico —continuó—. Mi primer noviazgo había salido bien y había tenido una ruptura limpia, incluso logramos tener una relación amigable, en gran parte porque estuvo ahí para mi cuando las cosas salieron mal con mi segundo noviazgo. Este chico con quien tuve mi segundo noviazgo, era poco más de un año mayor que yo, él recién había comenzado la universidad y mis padres no estaban muy de acuerdo con que estuviera con él. Vaya que aprendí a escuchar los consejos de mis padres después de eso, porque a raíz de esa relación, cambié bastante.
"Podrás imaginarte que no fue una relación sana, pero para cuando comenzaron todas las señales de que debía alejarme y, que mi intuición me decía que no debía confiar en él, que huyera de ahí porque no era un buen lugar para mí, yo estaba demasiado enamorada como para escuchar otra cosa que no fuera lo que él me decía. Llevó a la Kairi segura de sí, estable, luchadora, que nunca se hubiera dejado de nadie, a ser muy insegura, a dudar de sí, a ser lo que creía que él "merecía" o "quería" que fuera. Cedí en varias cosas, excepto en lo que respectaba a mi familia, mi mejor amigo, Eric, y la natación, pero a él no le gustaba mis hobbies, al menos que nos incluyeran a ambos. Se ponía celoso por el tiempo que pasaba fotografiando, porque a veces coincidía con los días que él tenía libre, o le molestaban los ensayos con mi banda, porque eran en casa de la melliza de mi ex. Siempre intenté incluirlo en mis planes, hacer que las cosas funcionaran lo mejor posible, sin tener que renunciar a mis actividades o a él, pero, con el tiempo, terminé dejando de lado los ensayos, o las fotografías.
"Finalmente, las personas a mi alrededor empezaron a intervenir: mis padres, Aixa, Eric, mis amigos, la banda, incluso mi equipo de natación, porque ya no rendía igual. Esa temporada coincidió con que mi cámara falló y estuvo fuera de servicio un fin de semana, las cosas estuvieron calmadas con mi novio. El lunes inmediato, que llegué antes al ensayo, mi ex habló conmigo y me hizo ver las cosas desde otro punto de vista. No me mencionó a mi actual novio —cosa que creo, fue muy atinada para que no me cerrara a escucharlo—, sino que, al pedirme que le platicara como iba mi vida, me tocó poner en palabras que mucho de lo que amaba hacer, y quien solía ser, ya no formaba parte de mi vida.
"A la siguiente pelea que tuve con novio, como que simplemente...yo toqué fondo y supe que no iba a aguantar más, así que corté con él.
"Ya fuera del desastre, cuando me tocó hacer el recuento de daños, sufrí mucho. Me dolió ver cómo me había perdido, cómo había cambiado por un chico, las cosas que hice y como ignoré todas las señales. Mi padre me confesaría, unos días después, que estaban a nada de simplemente prohibirme salir con ese chico, pero que les agradaba más, que hubiera sido yo la que tomara la decisión, porque entonces me había dado cuenta de lo que sucedía y sería más fácil comenzar a sanar y a recuperarme. Fue mi noviazgo más corto y el más caótico, y el que más daño me hizo. Tardé meses en recuperarme de todo eso, pero cuando lo superé, era más fuerte y más inteligente, incluso de lo que había sido a los 16.
—¡Vaya! Eso sí que no lo esperaba —dije al final—. Supongo que cuando estás enamorada y dentro del problema, es difícil verlo desde otra perspectiva.
—Así es —concedió ella—. ¡Que giro de conversación! Y todo por unas fotos —se burló, y yo le sonreí—. Como sea, regresando a la "cita sorpresa", tal vez tú no planeaste los atuendos, pero sí esta salida, así que dime, ¿cuál es el plan? —preguntó al cabo de un rato.
—Bueno, incluye que puedas tomar todas las fotos que quieras —aclaré con una sonrisa, que ella correspondió—, que recorramos un poco el bosque, pensaba en subir algunas montañas, ir a la cascada que tanto te gusta y pasar un rato en los riscos de la costa, que en realidad no quedan muy lejos.
—Me convenciste con la cascada —dijo con emoción.
A estas alturas, Kairi ya había recorrido los puntos "más destacables" de Nihma Utudraa: había visto la zona montañosa, recorrido parte de ella y observado la cascada que descendía de las zonas más altas, había estado en los riscos de la costa del Pacífico e incluso bajado a la playa en un par de ocasiones.
Al igual que yo, ella tampoco conocía Nihma Utudraa cuando llegamos, pero su insistencia por conocerlo todo, llevó a que algunos de nuestros hermanos accedieran a hacer excursiones con ella. Rosalie era una de sus acompañantes más frecuentes; se habían vuelto muy cercanas, Bella y Nessie también se llegaron a unir, pero por lo general ellas iban con Edward por su lado. Una vez que habíamos aprendido cuales zonas evitar porque las frecuentaban los humanos —al menos durante las primeras dos semanas, nadie nuevo de nuestra familia cazó sin la compañía de alguien que ya conociera el área—, Kairi me convenció de que comenzáramos a explorar lo que faltaba de Nihma Utudraa sólo nosotros, pues los demás parecían tener menos tiempo para ella, por estar con sus respectivas parejas.
Corrimos durante una hora por el bosque, simplemente por el gusto de correr. Intentamos tomar rutas que no habíamos tomado antes y, en comparación a otras ocasiones, Kairi se detuvo muy poco a tomar fotos, alegando que esta vez quería disfrutar más el día, sin detenerse tanto a fotografiar. En un momento nos detuvimos a hablar de cómo habían pintado sus uñas, cuando me hizo una pregunta:
—¿Cuánto tiempo crees que llevaran planeando esto?
—¿La cita, o este rollo de emparejarnos? —pregunté.
—Ambas —dijo tras pensarlo un segundo.
—Bueno, en cuanto a la cita...tal vez un par de días, o incluso hoy mismo. Supongo que Alice pudo haber visto mi decisión de invitarte a salir, aunque no sé con cuanta anticipación lo haya visto. Según yo, recién hoy tomé la decisión, aunque la idea "primitiva" llevaba algunos días, no lo había decidido como tal —respondí—. En realidad, Alice es tan buena en esto, que bien pudo planearlo durante semanas u hoy mismo, sería difícil saberlo —admití.
—O es tan...Alice —dijo, a falta de mejor palabra para describirla—, que lo planeó y sólo estuvo esperando a que tú tomaras la decisión para concretar su plan.
—Si, eso suena a algo que Alice haría definitivamente —concedí—. ¿Te han contado que ya tenía listo el vestido de boda de Bella, el día en que ella le informó de su decisión de permitirle planear su boda? —le pregunté tras recordarlo de repente.
—¿Hablas en serio? ¿Lo vio? —me preguntó un poco incrédula.
—¡Si! Alice vio su decisión ese mismo día, y ya la estaba esperando en la cochera, en nuestra casa de Forks, pero dijo que, como esas cosas toman su tiempo, ella había mandado a hacer el vestido varias semanas antes, ¡por si acaso! —le conté.
—¡Increíble! —soltó con diversión—. Quisiera decirte que estoy más sorprendida de lo que en realidad estoy, pero, a estas alturas, me sorprendería más que no hubiera ocurrido como lo cuentas —reconoció con una sonrisa en su rostro.
—Alice Cullen —fue mi sencilla respuesta, sólo esas palabras lo explicaban todo, aunque no pudieras definirla adecuadamente.
Se limitó a asentir con la cabeza mientras se recargaba en el tronco de un roble.
—Bueno, ciertamente sabe hacer un buen trabajo —dijo unos minutos después, dirigiendo su mirada hacia mí—. Te ves muy apuesto, lo suficiente como para que si te hubiera conocido en un club, cuando era humana, me sintiera tentada a coquetearte abiertamente —confesó sin rodeos.
Tardé un segundo de más en contestarle.
—Gracias, hizo un excelente trabajo contigo también. Esa falda te sienta de maravilla, realza bien tus atributos —le devolví el elogio—, pero, si nos hubiéramos conocido de humanos —añadí—, tus ojos hubieran sido los que me atraparan, y esa sonrisa...Dejaría desarmado a cualquier mortal.
—¿Qué me dices de los inmortales? —preguntó ladeando su cabeza, sonriendo y pestañeando de forma coqueta.
Fingí pensarlo un poco, mientras analizaba su rostro.
—Si, definitivamente también —admití siguiéndole el juego, a lo que ella desvió su mirada y comenzó a caminar con aire travieso.
¿Qué estaba pasando exactamente?, me pregunté antes de caminar detrás de ella. La situación me recordaba 100% a todas aquellas veces en las que la seguía sin remedio en sus locuras, como aquella primera vez en la montaña nevada de Denali.
—¿Qué me dices de intentar emparejarnos? —me preguntó un minuto después.
Caminábamos a paso humano, y su pregunta me tomó desprevenido, pero pronto supe de qué hablaba.
—¿Te refieres a cuanto tiempo llevan intentándolo? —ella asintió, yo lo pensé unos segundos—. Probablemente semanas, considerando los comentarios de Emmett sobre la cantidad de tiempo que hemos pasado juntos.
—Buena observación. Yo creo que Alice, Jasper, Emmett y Rosalie son los que están detrás de esto, y probablemente sólo Edward sepa de su plan —añadió.
—¿Qué te hace pensarlo? —curiosee, aunque tenía lógica para mí.
—La forma en la que actuaron los cuatro hoy, y que eran los únicos presentes. Siento que si alguien más estuviera participando activamente, no se lo hubieran querido perder; además, Carlisle y Esme no son mucho de meterse en nuestros líos, al igual que Bella, Carlie, por su lado, está más concentrada en Jake y Edward está mas concentrado en Carlie y Jake —comentó.
—Eso suena bastante acertado —era cierto que a Edward lo tenía más interesado el noviazgo de su hija, que cualquier otra cosa.
—Honestamente, sigo un poco asombrada por su notable interés y compromiso en esta "empresa" —dijo riéndose—. Todo ese rollo de Alice por hacerse la víctima, usar la culpabilidad a su favor, Rose saliendo de compras con ella tan temprano, y Jasper y Emmett cambiándose de ropa y posando para todas esas fotos... —recordó con admiración—. Debo reconocerlo, se esforzaron bastante, y cumplieron su cometido.
—Sí, no podemos negarles el mérito. Estarán esperando conocer el resultado de su plan, pero creo que Alice era la más ansiosa, seguro no podía esperar a tener alguna visión que le diera pistas —aseguré.
—Y seguirá estando ansiosa y a la espera, por lo menos hasta que regresemos —se burló.
—¿Por qué lo dices? —creía ya saber la respuesta.
—Los estoy bloqueando a todos ahora mismo —justo lo que sospechaba—, Edward no puede leer nuestras mentes, Jasper no puede influenciar nuestras emociones y Alice no preverá ninguno de nuestros futuros —esbozó una sonrisa de triunfo, le enorgullecía el control que iba desarrollando sobre su poder.
—Sabes que a Alice no le hace la menor gracia —le recriminé con una sonrisa.
Toda su respuesta fue una expresión que delataba su culpabilidad y diversión ante la situación.
—Noté que Jasper hizo de las suyas cuando salíamos de la casa, para ponernos más en "ambiente" —me contó.
—Que servicial —dije con ironía—. Ahora las cosas tienen más sentido. Seguramente esperarían que yo comenzara el coqueteo, al ser más susceptible a su efecto. Que, tal vez tocara tu mano en un descuido, y que eso fuera suficiente para picarte en el juego, aun cuando él fallara en influenciarte directamente —sugerí.
—No dudo que esa fuera su jugada maestra. Pero después de todos sus esfuerzos, dudo que Alice aceptara que el efecto de Jasper se limitara a que nos tomáramos de las manos —se burló—. Con lo extravagante que es, casi creo que espera que lleguemos con ella pidiéndole que organice la boda.
Ambos comenzamos a reir.
—Tienes razón, me quedé corto. Intentaré de nuevo —ella asintió con la cabeza y yo fingí aclararme la garganta, lo cual le hizo gracia—. Considerando que lo que sentí en la casa, era precisamente lo que Alice esperaba que Jasper causara, creo que esperaban que me acercara a ti lo suficiente para tomarte de la mano —dije nuevamente, haciendo lo que decía—. Que después, con la otra mano, acariciara tu rostro, y tal vez ahí esperarían que tú entraras en el juego, y yo pasara mi mano a tu cintura —me limité a hablar, modulando mi voz para que fuera lenta y se asemejara a un susurro conforme me acercase a ella, sin llegar a hacer nada más.
Ella no se movió en todo ese tiempo, se limitó a mirarme fijamente, intentando predecir el siguiente movimiento, planeando que pieza movería ella en respuesta.
—¿Estamos jugando o va en serio? —preguntó al cabo de unos segundos.
No juegues con fuego, al menos que vayas a aceptar las consecuencias de quemarte en el, me advirtió mi subsconciente.
—Eso depende de lo que tu quieras —le contesté de manera coqueta y misteriosa.
Ella alzó la cejas con cierta burla, soltó mi agarre y comenzó a caminar alrededor de mi, con aires felinos, de una forma que me recordó a sus movimientos acechando a una presa. Finalmente, ella se detuvo frente a mi. Cruzó los brazos y me analizó con cierta superioridad, como si controlara el juego, decidiendo bien que pieza mover a continuación.
Su sonrisa no dejaba dudas: ella también estaba decidida a jugar y lo estaba haciendo. Yo le seguí el juego, como si de una danza se tratase. Ya era muy tarde para retroceder. El juego había iniciado y ambos quedamos atrapados entre las redes. ¿Había sido este el objetivo inicial? Ya no importaba.
Sorprendentemente, esto se parecía mucho a sucumbir ante los instintos de depredador, era como desconectar el cerebro. Me sentía un depredador acechando a la presa, buscando los mejores movimientos, al mismo tiempo que la incitaba a ella a ser más que una presa.
Y funcionaba.
Decidí avanzar en la jugada, y me acerqué a ella. En respuesta, ella se detuvo y dio un paso hacia atrás, mientras me lanzaba una sonrisa y cruzaba sus brazos bajo su pecho. Su lenguaje corporal lo decía todo: me estaba retando.
Antes de permitir que se alejara más, me acerqué a ella lo suficiente como para que sintiéramos nuestras respiraciones. Ella no se alejó, así que puse una de mis manos en su cintura y luego acaricié su rostro. Respiró pesadamente, pero no levantó su mirada hacia mi rostro. Decidí esperar a que ella hiciera el siguiente movimiento.
Cuando ella descruzó sus brazos, y puso sus palmas sobre mi pecho, creí que iba a parar lo que estaba a segundos de pasar, pero luego las deslizó hacia mis hombros y puso una de sus manos en mi nuca. Sus ojos conectaron con los míos y tuve la última respuesta que estaba esperando para concretar la jugada. Eliminé la distancia entre nuestros labios después de rodear su cintura con mi brazo y atraerla a mí.
Para mi sorpresa, el choque no se sintió entre dos piedras. Sus labios eran duros y firmes, pero los míos tambien, así que, en contraste, se sentían suaves. Lo mismo con nuestras temperaturas cuando nuestros cuerpos se pegaron.
Al principio, el beso sólo fue un contacto suave. Pero había atracción, y las hormonas en los vampiros parecen potenciarse, aún más en neófitos, porque en el momento en el que bajé mi mano de su rostro a su cintura, ella enredó sus manos en mi cabello y profundizó el beso. Dos segundos más tarde, su espalda había pegado contra una pequeña saliente de roca de la montaña.
Fue un beso salvaje y apasionado, ella movía sus dedos con pasión entre mi cabello, y yo atraía su cuerpo hacia el mío mientras acariciaba la piel de su espalda con mis manos. Su cuerpo estaba totalmente pegado al mío, pero había cierta desesperación por fundirnos más con el otro. Cuando menos me di cuenta, ella tomó impulso y rodeó mi cintura con sus piernas, haciendo que la falda se le subiera. Soltó un gemido cuando en respuesta yo presioné aun más mi cuerpo hacia el de ella.
Donde nuestra piel se tocaba, dejaba rastros de deseo, calor, cosquilleo y ansia, pero sólo era eso, atracción física. Para mí, ella ya era alguien importante en mi vida, pero no estaba enamorado de ella, no existía esa química.
Creo que ambos llegamos a la misma conclusión en ese momento, porque nuestros labios se separaron al instante.
Tenía que calmarme, y decidí permanecer con los ojos cerrados cuando, después de abrirlos, vi sus ojos como estaba seguro que estaban los míos: negros de lujuría. Mantuvimos nuestras frentes pegadas por al menos un minuto, antes de que ella liberara mi cabello y bajara sus manos a mi pecho. Yo solté sus piernas y ella se puso en pie.
—Fred —dijo finalmente, al cabo de unos minutos.
Abrí los ojos. Ahí estaba de nuevo ese azul cautivante y expresivo. Dejé de aprisionarla contra las rocas y di un paso hacia atrás, sólo entonces fui consciente de que la roca estaba ahora cubierta de grietas...¡Ups!
—Sin duda hay una conexión entre nosotros, nos entendemos bien y disfruto de tu compañía, pero...no hay esa...
—Química —terminé su idea.
Sonreímos al mismo tiempo.
—Exacto. Creo que estamos en la misma frecuencia —dijo con tranquilidad.
—Así es. Yo lamento si lo forcé, no era mi intención —sería sincero con ella, me había ayudado a entender muchas cosas—. Yo...Por mucho tiempo necesité saber que no estaba roto, que después de lo de Bree, podía querer a alguien más. Todo esto que pasó entre nosotros me ayudó a ver que sí, pero no eres tú. Ahora, sé que Bree no era mi alma gemela, que no me enamoré de ella.
"Siento algo por ti, es posible que más fuerte que lo que sentí por Bree, pero no de la forma amorosa. Y no es algo que hubiera podido sentir por mis hermanas, porque cuando dejé de verlas como desconocidas, las vi como hermanas. Creo que simplemente, es que supe reconocer que entre nosotros existiría un lazo muy fuerte.
—No siento que lo hayas forzado —me tranquilizó—. Los dos entramos en este juego de manera voluntaria. Tal vez Alice y los demás lo hayan acelerado, pero lo que pasó después fue decisión nuestra. Ahora también reconozco mejor esa conexión de la que hablas: amistad. Estoy de acuerdo, porque siento como entre nosotros va naciendo una amistad muy bella. Me alegra haberte podido ayudar a esclarecer tus sentimientos, sé lo confusos que pueden ser, he pasado por ello. Imagino que tú no, por todo lo que me contaste aquel día en Denali, por eso apenas lo vas comprendiendo.
—Sí, sin duda creo que reviviste algo en mí que ni siquiera sabía que estaba muerto.
Me quedé asombrado de la sinceridad con la que podíamos hablar, como ella era capaz de entenderme.
—Me da gusto que las cosas se hayan aclarado —admitió—. Y espero que nuestra amistad no se vea arruinada.
—Bueno, fuera de lo que nuestros hermanos hayan orquestado —dije después de pensarlo—, ya te había contado lo que tenía planeado para hoy, y creo que no hay prisa por regresar —le insinué.
Me sonrió en respuesta, y supe que podríamos superar la incomodidad esperada después de un suceso así.
ESTÁS LEYENDO
A Different Twilight
FanfictionKairi era una chica de 23 años con una vida feliz. Ese día se encontraba en Volterra estudiando y fotografiando la ciudad para la revista turística de su compañía, es ahí donde una chica muy hermosa se le aparece y la invita a un tour. Una llamada...
