Capítulo 28. Cita sorpresa

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     Ya llevaba semanas planeándolo.
Se había vuelto obvio que Kairi y Fred disfrutaban pasar tiempo juntos, ella lo extrañaba cuando se iba a clases y él hacía los deberes rápido para pasar casi toda la tarde con ella en el bosque, además de buena parte de los fines de semana.
    Para Kairi no era del todo claro, pero para nosotros era más que evidente, que Fred había cambiado sus rutinas por ella, y pasaba mucho menos tiempo leyendo y más en el bosque. Jasper podía sentirlos a los dos, y aunque nos dijo que no estaba seguro de que fuera amor, si había un fuerte apego entre los más recientes Cullen, que podría convertirse en algo más.
     Papá nos había advertido no entremeternos en su relación, pero desde aquella tarde antes de entrar a clases, que pasaron todo el día fuera, Jass, Emmett, Rosalie y yo, convenimos que no estaría de más darles una mano y contribuir un poco a que pasaran más tiempo juntos. Todos disfrutábamos de la compañía de Kari —como comenzamos a llamarle de vez en cuando, desde que mamá nos contó que era el sobrenombre que su hermana le había puesto—, pero siempre le dedicábamos un poco menos de tiempo del que podríamos, con la intención de aumentar el tiempo que pasaba con Fred.
     Todas las pruebas de maquillaje y vestuario, no eran más que una pequeña estrategia para que Kairi no sospechase de nuestro plan, por supuesto que yo disfrutaba personalmente volverla mi muñeca, pero tal vez era un poco más frecuente para que ella normalizara esto. Finalmente, llegó el día en que nuestro plan se concretaría. Ya había previsto que Fred invitaría a Kairi a pasar todo el día con él en el bosque, así que decidimos que sería hoy cuando nuestros esfuerzos culminarían en una cita romántica sorpresa para ellos. Ellos aceptarían ir, pero no había sido capaz de ver el resultado, y sospechaba que el escudo de Kairi estaba detrás de esta ceguera.
Por una vez, cuando dije que saldría de compras, en realidad no iba de compras. Había comprado las prendas adecuadas para ambos hace unos días, pero para evitar sospechas, les haría creer que recién las había encontrado hoy, y deseaba que las usaran hoy mismo. No sería un pedido extraño, viniendo de mí. Adicionalmente, le recordaría a Kairi que ya habíamos acordado tener un sábado de chicas, y una vez terminado eso, les daríamos todo el día para estar juntos. Tal vez no podrían tener una cena especial en algún bonito restaurante, o una salida al cine, o algo más elaborado, porque ambos eran vampiros, ella una neófita, y porque aun cuando yo pudiese organizar algo así, sabía que sería demasiada presión, que incluso yo no estaba dispuesta a ejercer. Tenía muy claro que a Kairi ya le había costado aceptar ser una Cullen; que aun cuando estaba muy cómoda, tuvo que vencer sus reticencias, sabía que todo tiene un límite de resistencia y no estaba dispuesta a forzar demasiado lo que fuera que pudiera pasar entre Fred y Kairi. Fred, por su lado, también ya había sufrido lo suyo.
     Rose iba manejando su convertible y yo iba de copiloto, pasaban de las nueve y tres cuartos de la mañana, cuando nos acercamos por el camino frente a la nuestra casa.
     —¿Aun no se han ido? —articuló Rose con los labios.
     Negué con la cabeza. No tardarían, habíamos llegado justo a tiempo, como lo preví.
     Edward, Bella y Renesmee estaban de visita en Forks, Carlisle estaba en el trabajo y Esme había salido a ver algo de una restauración, sólo Jass, Emmett, Fred y Kairi estaban en casa. Rose y yo nos bajamos rápidamente del coche y sacamos las bolsas con las compras, atravesé la casa, desde la cochera hasta la sala de la primera planta, como un huracán.
     —¡No se imaginan lo que encontré! —declaré con mucha emoción, que en realidad no era fingida.
     Kairi recién iba bajando las escaleras y se quedó congelada a la mitad del último tramo, Jass, Emmett y Fred estaban viendo "Ex-Machina", y la pausaron en el momento.
     —¡Cielos, Alice! —exclamó Kairi al ver las bolsas que traíamos—. Aun no son las 10 y ya compraste ropa.
     —Quería tener todo listo desde temprano para nuestra sesión del día de hoy —le expliqué.
     —Si..., sobre eso... —comenzó después de intercambiar una mirada con Fred.
     —No te preocupes —la calmé—, cuando veníamos de regreso vi esto. No cancelaré nuestra sesión, pero estoy dispuesta a que sea más corta para que puedas salir con Fred —le conté.
     Ella me dedicó una sonrisa y yo voltee para centrarme en Fred.
     —No puedo creer que me hicieras esto, Fred. Era mi turno con Kairi y lo sabías —le recriminé.
     —Lo sé, Alice —dijo un poco apenado—, pero hoy hace un día excelente en Nihma Utudraa como para quedarse dentro de casa, no está soleado pero si más cálido —intentó excusarse.
     Lo miré con desconfianza y sospecha, como si creyera que era una excusa pobre, y sí que lo creía. Jass y Emmett contenían la sonrisa, todo estaba saliendo como esperaba, era momento de jugar la segunda carta.
     —Tengo una idea. Podré perdonarte si accedes a probarte ahora mismo lo que te compré —repuse con una sonrisa de suficiencia.
     Él iba a replicar mientras tomaba la bolsa que le extendía, pero lo interrumpí mientras lo levantaba del sillón y lo arrastraba hacía la escalera. Kairi se hizo a un lado para dejarnos pasar.
     —Igualmente también te iba a hacer probártelo ahora mismo, a todos en realidad, hoy he encontrado verdaderas joyitas, peeeero...la culpabilidad funciona excelente, y no dejaré pasar esta oportunidad.
Kairi soltó una risita de diversión.
     —Rose, ¿le das sus cosas a Jass y Emm?, y ve llevando a Kairi a mi habitación, nos encargaremos de ella cuando termine con Fred —indiqué.
     Cuando llegamos al cuarto de Fred, lo llevé frente al espejo de su vestidor, mientras le colocaba sobrepuesta la ropa.
     —¡Wow! —soltó—. Debo admitir que hoy me has sorprendido, hermana.
     —¿En serio? —pregunté con orgullo—. Es que en verdad se te ve maravilloso, eres toda una visión, hermano, listo para conquistar a cualquier chica que te vea.
     —¿Debo ponérmelo hoy? —hizo una mueca, pero se apresuró a contestar—. No quisiera arruinarlo, pensaba correr bastante en el bosque y siento que podría llevar algo más cómodo.
     —Tonterías —declaré—. Tu pantalón es de mezclilla negra y algodón, además de que no es ajustado, podrás correr sin problema, y la camisa también es de algodón, el azul le da mucha clase a tu atuendo, y aunque las mangas se ajusten debajo de tus codos, te da suficiente libertad de movimiento. Cámbiate —ordené—, cuando termine con Kairi comprobaré que tal has quedado.
     Ya casi había llegado a la puerta, cuando me giré para dar mis últimas indicaciones.
     —No le des más decepciones a tu hermana por este día, usa el calzado que te compré y acomódate el cabello, odiaría ver tu atuendo arruinado por esos detalles.
     Entré en mi cuarto con una sonrisa de satisfacción y me dirigí a vestidor.
     —En realidad, nunca consideré seriamente teñirme el cabello —decía Kairi—. En mi adolescencia si lo pensé, esa etapa en la que intentas descubrir que es lo que te gusta y lo pruebas todo, consideré colores "fantasía", como violeta, pero el que siempre creí sería el elegido, si algún día llegaba a hacerlo, era un tono pelirrojo, después de todo, a mi piel y ojos le podrían ir bien.
     —Kairi pelirroja —dije en voz alta—. Si, tal vez quedaría —acepté con una mirada imaginativa cuando me voltearon a ver.
     Kairi estaba sentada frente al tocador y Rose jugueteaba detrás de ella con su cabello.
     —Le preguntaba si alguna vez se había teñido el cabello, o lo había planeado.
     —La principal razón por la que tampoco lo pensé demasiado, era porque a mi madre le parecía un poco una locura —declaró—. Sé que una vez que hubiera cumplido 18, no se hubiera opuesto, pero como de todas maneras no era algo que yo desease en realidad, nunca maduró la idea.
     —Lo cierto es que tu cabello estaba bastante bien cuidado —recordó Rose—, estaba un poco desastroso cuando te encontramos, pero sano.
    —¿El tinte hubiera desaparecido? —inquirió Kairi—, me refiero a cuando me transformase, recuerdo que Jasper me contó como el veneno borra los tatuajes durante la conversión.
     —Así es. Los tatuajes porque el veneno restaura la piel y todas sus heridas, imagino que el tinte se hubiera desvanecido cuando el veneno hiciera lo suyo con tu cabello. Si alguna vez te da por cortártelo, piénsalo bien, porque no volverá a crecer y se quedará así por la eternidad —le aconsejé.
     —El corte actual de Alice no fue voluntario, simplemente ese largo tenía cuando la convirtieron —explicó Rose.
     —Igual le queda genial —reconoció Kairi—. No me imagino una Alice con otro corte, siento que va excelente con su personalidad: caótico y único.
     —Gracias —le sonreí—. A mí también me encanta.
     —Ahora, ¿qué haremos contigo? —pregunté unos segundos después, mientras la observaba en el espejo.
     —Algo no muy elaborado —pidió—. Sueles prepararme como para eventos sociales de élite, pero hoy sólo saldré al bosque.
     —Eso —le dije—, debiste pensarlo antes de intentar ignorar nuestros planes y aceptar la excursión con Fred —la regañé.
     —Y eso no es excusa —añadió Rose—. No necesitas ir a un evento de gala para vestirte o arreglarte tanto. Todos deberían arreglarse más como quieren en realidad y no como creen que los demás esperan que se arreglen —me apoyó Rose.
     —Entonces, hoy quiero algo más sencillo, tal vez hasta deportivo —intentó escaparse Kairi.
     —Excepto, cuando accediste a dejar que tus hermanas experimentasen un poco contigo —corregí con diversión.
     Kairi alzó la vista al techo de forma dramática.
     —¡Oh vamos! Sabes que resultará excelente, nunca te has quejado de los resultados —le recordé.
     —Además, creo que la idea de Alice no interferirá con tus intereses —comentó Rose con un poco de diversión que yo capté y a Kairi le preocupó.
     Rose comenzó pintando sus uñas con una base de tonos rojos degradadándolos de un extremo a otro y cubriéndolas con negro, excepto en una línea casi al final de la uña, mientras tanto, yo me encargué de tejer una trenza que cruzaba de oreja a oreja, entre la cual atravesaban, transversalmente, mechones de su cabello, sus ondas naturales se encargaron de hacer el resto para darle otro toque al peinado. El maquillaje fue muy poco en realidad, sólo delineamos sus ojos, inspiradas en un estilo egipcio, y aplicamos labial de un rojo carmín tenue. Todo el rato estuvimos compartiendo experiencias de "tiempo de chicas" que cada una había tenido, ella con sus amigas humanas, y nosotras con Bella, Nessie, Esme y algunas ocasiones, las Denali.
     —Me encanta —nos dijo con una sonrisa contenta.
     Las tres sonreímos al espejo un buen rato, admirando el resultado. Finalmente saqué su ropa de la bolsa y la acomodé en el probador: una bella falda de piel sintética negra con vuelo, una blusa de manga larga de un bello azul marino —unos tonos más claros que la camisa de Fred—, con botones al frente y un bordado plateado de una enredadera, que subía desde la manga derecha, atravesaba su pecho y terminaba en una bella flor sobre su corazón, y unos botines a juego con la falda con un poco de tacón.
     —Vístete, te estaremos esperando —le dije mientras Rose y y yo salíamos rápidamente del vestidor y cerrábamos la puerta, sin darle oportunidad a emitir una queja.
Rose y yo intercambiamos miradas de satisfacción: todo iba saliendo bien.
     —No sé si creían que iba a salir corriendo o que onda, pero debo concederles que la ropa es preciosa —dijo desde el otro lado de la puerta. Escuchamos el ruido de su ropa mientras se cambiaba y un silencio antes de escucharla ponerse las botas, parecía que había dudado, pero al final cedió.
     Abrimos la puerta cuando nos avisó que estaba lista y ¡WOW! La blusa delineaba su figura sin ser muy ajustada —no tendría quejas por la incomodidad de correr con ella—, la había fajado con la falda, que se ajustaba a su cintura y formaba pliegues a la mitad de sus muslos, sus piernas, por lo general cubiertas por la ropa que "exigía" el clima del pueblo, lucían con los botines negros que resaltaban su tono de piel .
     —¡Por todos los cielos! Estás DI-VI-NA, en mayúsculas —declaró Rose.
     —Ya sé que las vampiresas son todas unas diosas, y de por si tú ya eras una belleza de creatura, pero esto... —la señalé con admiración—. Afrodita te envidiaría —solté rápidamente con emoción, mientras la observaba desde todos los ángulos posibles.
     Agradeció nuestros halagos con una sonrisa encantadora.
     —Definitivamente, puedo perdonarte por haber acortado nuestro tiempo juntas, sólo porque el resultado ha sido deslumbrante —admití con emoción.
     Bajamos las escaleras, e insistí en que ella fuera un poco más atrás para darle su entrada apropiada, cosa que probablemente ella aceptó, sólo porque le gustaba verme tan emocionada y seguirme la corriente, y porque no quería decepcionarme más después de haber cancelado el sábado de chicas.
     Fred estaba en la sala, tanto él como Emmett y Jass llevaban la ropa que les había indicado. Los tres voltearon al escucharnos bajar y se pusieron de pie para quedar frente a la escalera.
     —¡Todos se ven tan guapos! —exclamé con felicidad.
     Todo iba saliendo de acuerdo al plan.
     —Ahora, por favor, admiren nuestra obra de arte —dije, dándole entrada a Kairi.
     Verdaderamente se veía deslumbrante, había sido como darle una pulida a una gema de por si ya preciosa. Jass lanzó una mirada de aprobación y Emmett silbó de admiración, Fred, por su parte, dejó que una sonrisa invadiera su rostro. Kairi llegó hasta el último escalón y después de verlos a los tres, dijo:
     —Me parece que Alice y Rose han hecho un gran trabajo hoy, creí que era imposible que lucieran más guapos, y aun así... —terminó su declaración señalándolos.
     —Y tú, hermanita, podrías fácilmente conseguir una cita de todos tus ex-novios —dijo Emmett a modo de halago.
     —Acepto el halago en tu comentario, pero no creas que eso me hará contarte ahora el chisme que vienes persiguiendo —le advirtió Kari.
     —¿Algún día? —contestó él con un puchero.
     —Algún día —accedió ella con una sonrisa.
     —¿Nos vamos ya? —le preguntó Kairi a Fred, después de un rato de intercambio de halagos.
     —Claro —respondió Fred—. Luces preciosa —agregó finalmente.
     —Tú tampoco te quedas atrás —le contestó ella con una sonrisa.
     Antes de que dieran otro paso, Jasper intervino, como habíamos acordado.
     —Encontré tu cámara en el librero, pensé que te gustaría llevártela —le dijo a Kairi.
     —Claro —le respondió mientras la tomaba.
     —¡Oh! ¡Eso me ha dado una idea! —solté de repente—. Antes de que se vayan, les tomaré unas fotos; Esme estaría decepcionada si se pierde la oportunidad de ver a sus hijos tan apuestos —la "jugada sucia", como la llamaba Emmett, usar el cariño que le teníamos a mamá como chantaje.
     Ambos intercambiaron miradas, pero accedieron. Primero los incluí a todos, pero luego, con la excusa de que, probablemente mamá ya no los vería a ellos dos "tan arreglados" para cuando regresaran del bosque y ella estuviera aquí, les fui indicando como posar sólo a ellos dos, mientras Jasper empezaba a crear la atmósfera. Kairi parecía ser la más cooperativa, incluso aportó algunas ideas para las tomas. Finalmente, vimos como salían un poco confundidos —después de tanta formalidad por nuestra parte—, por los ventanales que daban al río detrás de la casa, saltaron sobre este y desaparecieron entre los árboles. Sólo nos quedaba esperar que nuestro plan surtiera efecto, y no resultase contraproducente; papá nos mataría cuando se enterase, así que sólo quedaba desear que las cosas no salieran mal, entonces tendría más piedad con nosotros.

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¡Hola!

La neta es que de repente me emociono, y cuando subo capítulos seguidos me dan ganas de continuar sin descanso, pero, contra mi emoción y la suya —porque sé que se quedarán con ganas de saber qué pasa después—, deberé decepcionarlos y decirles que el siguiente capítulo llegará hasta el 29 de abril, no antes, ni después. Lo anterior es por puro capricho que me dio desde que subí los capítulos 24 y 25  en los respectivos días de diciembre; simplemente me causa tanta satisfacción. Si los hace sentir mejor, después del capítulo 31, acabaría esta dinámica: para mi pesar, no hay día 32 (ni los subsecuentes números) en los meses.

Sé que podría publicar el capítulo 29 mañana, pero tendría que presionarme para terminarlo, y no es mi deseo hacerlo. Quiero descansar mis ojitos de tanto mirar la pantalla ahora que no tengo clases, aunque si pendientes universitarios que quiero hacer en los próximos días, aprovechando el descanso de Semana Santa.

Por otro lado, quiero decir que este capítulo estaba planeado desde que en diciembre me aloqué y comencé a planear y escribir un montón de capítulos, y sé que muchos de ustedes esperaban que se diera algo así desde que leyeran los capítulos 15 y 16, sino es que desde antes.

¡Los quiero! Nos estamos leyendo :) Disfruten las dos semanas de descanso (o en mi caso, sólo una :( así es la vida).

Besos! :) xoxo

-Marycarmen01 (28/03/21)

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