La rotación de sirvientas había sido creada por una noble razón. Con ella Ainz permitía a las maid homúnculo sentirse útiles, y no solo quedar abandonadas en el noveno piso, al cual Momonga ya no iba con tanta frecuencia. El sistema permitía a las sirvientas sin habilidad en combate, sentirse útiles para su maestro.
La brillante idea que, en principio, Ainz había robado a Pandora's Actor, había demostrado ser un rotundo éxito. Demiurge se había mostrado feliz por la decisión, aunque Albedo no tanto. Aun así, el animo en el noveno piso había aumentado. Pandora's Actor incluso reporto que algunas sirvientas se desmayaron ante la noticia.
Y sin embargo, ahora mismo Ainz hubiese deseado jamás haber tomado tal acción.
El overlord aun podía escuchar los gemidos de Cixous resonando dentro de su cráneo hueco, podía sentir su aroma e incluso su sabor...
Con forme pasaban los días, Ainz comenzó a tener, no un deseo, sino una urgencia por tomar de nuevo ese fruto prohibido. Algunos días incluso se planteó regresar a su forma humana para aliviarse, pero no confiaba en si mismo. Pensó que, si volvía a su forma humana, podría sucumbir a la tentación y terminar llamando a Albedo o Shalltear
Por ello fue, que durante mas de un mes estuvo ansiando este precioso momento. Después de 40 días, Cixous volvía a estar a servicios de Ainz. Fue por ello que el overlord abandono su despacho en E-Rantel y se dispuso a pasar este día en la oficina de su habitación. Fuer por ello que pidió a los guardianes no molestarlo mientras trabajaba.
Y esa era la razón por la que Ainz se arrepentía de haber escuchado a su creación y crear este sistema de rotación, pues esto le daba una oportunidad a Momonga de enloquecer de nuevo, y el motivo por el cual la ansiedad le estuvo carcomiendo.
Esa mañana una delicada mano golpeo la puerta de la oficina, y como ya era común, una sirvienta entro y otra salió.
-Me honra estar en su presencia, Cixous será quien le sirva este día, Ainz-sama-
Tras una presentación que la sirvienta debió entrenar durante horas frente al espejo, Cixous tomo su lugar en una silla especialmente reservaba para las sirvientas. Y ahí se quedó, sin hacer anda, con una pura y sincera sonrisa en su cara mientras Momonga esperaba el momento en el que finalmente enloqueciera y se lanzara a su amo para pedir más.
Según las especificaciones que dejo WhiteBrim, Cixous debió estar esperando este momento tanto como Momonga. El overlord hubiese deseado adelantar este segundo encuentro, pero se contuvo, pues llamar a una sirvienta en específico, violando la rotación, hubiese sido demasiado sospechoso.
Y por fin hoy, de nuevo el escenario perfecto estaba sobre la mesa, solo hacia falta que la sirvienta se pusiera de pie a proponerlo, que suplicara como continuamente lo hacia Albedo.
Ainz se preparo mentalmente para el encuentro, pero... ya habían pasado dos horas desde que Cixous había llegado, y aun no había hecho siquiera un comentario, o alguna insinuación, sencillamente se había quedado ahí sentada, como si fuese solo un adorno de la habitación.
Las especificaciones decían que Cixous debió estar loca por una segunda vez con su amo, pero... ¿Y si estaba equivocado? ¿Qué pasaba si las especificaciones no eran tan absolutas como Momonga pensaba?
Por su puesto, si Cixous podía olvidar lo ocurrido y continuar, era bueno para la tumba, pero Ainz sentiría un fuerte golpe en su ego si su primera pareja fuese capaz de olvidarlo tan fácilmente.
Ainz quiso esperar un poco más, para ver si la sirvienta por fin hacia algo, y mientras esperaba, comenzó a ver los documentos que se le habían dejado. Así fue como perdió otra hora, pero también encontró un informe que le trajo bastantes preguntas.
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Overlord: Lujuria
FantasíaLa historia de Ainz conquistando a todas las chicas de su mundo. Actualizaciones cada viernes.
