(Música de ambientación)
Aquellos días que siguieron a todo el embrollo en Mérida fueron de lo mas tranquilos, no te diría que la vida fue perfecta, pero, definitivamente todo iba tranquilo, Brandon y Víctor eran ya irreconciliables definitivamente, ambos se la pasaron aquellos días fuera realizando encargos para Armando, mismo caso para Hernández y Alfredo, que se la pasaron gran parte de aquel tiempo realizando una misión para asesinar a varios jefes de plaza en Michoacán, entre tanto Rubén y su familia venían de visita a cada tanto, traía a sus niños para jugar con los nuestros, a Rubén le iba bien dentro de todo, lo suficiente como para poder servirle de apoyo al añejo Armando, quien de vez en cuando discutía acalorado con su esposa a través del teléfono, entre tanto Anlle y Alejandro empezaban a tener juntadas con sus amigos de la escuela, nada muy grave, un par de veces los tuve que ir a recoger medio borrachos a las doce de la noche pero nada mas allá de eso, lo normal para chamacos como ellos, al menos Armando no les asignaba misiones de asesinato para estos momentos, sino que solo les ordenaba escoltar cargamentos importantes o cuidar gente igualmente importante, me aliviaba el hecho de haberlo convencido de aquello, pues a pesar de todo ellos dos aún eran dos niños prácticamente, Sofí y yo no es que viviéramos una vida casta, sencilla y pulcra ni mucho menos, tenía tiempo que no me sentía tan agobiado de responsabilidades, el tener que cuidar a mis niños al tiempo de hacer los encargos de asesinato o de guardaespaldas que Armando me ordenaba y el darme tiempo de poder estar con Sofí y tener nuestro tiempo para platicar, ver alguna película, ir a comer algo y de vez en cuando para algún arrumaco, todo ello me tenía bastante atareado, definitivamente hubiese sido un buen momento para tomar descanso, pero, aunque mi mente estuviese desgastada mi cuerpo se mostraba igual de fuerte que siempre, deseaba que alguna vez mi cuerpo pudiese estar de acuerdo con mi mente, pero, si ni dormir podía no es que debiera esperar mucho.
Uno de aquellos ayeres Sofí y yo habíamos vuelto al edificio luego de amenazar a unos tipos que le habían robado mercancía a Armando, estaban bien armados, pero eso no era nada de lo que preocuparse para nosotros, reducirlos fue relativamente sencillo, incluso aunque varios de aquellos sicarios estuviesen aumentados, nada de eso nos fue una gran complicación y sólo acabé con una puñalada en el costado, nada tan grave, Sofí me pudo curar mis heridas y yo le ayude a limpiar los raspones y las pequeñas cortadas que algunas balas que le pasaron rozando la piel le habían causado, sin embargo, ella en el momento en que arribamos a casa se dejó caer en el sillón del recibidor, totalmente exhausta, me acerqué a ella y le abracé por detrás:
—¿Qué ocurre bebé?
—Nada.
-¿Segura?
—Si, solo, me siento fatigada y traigo unas nauseas terribles desde la mañana, pero no he podido vomitar, ya sabes son unos de los síntomas durante el embarazo.
—Hombre nuestro retoño crece muy rápido.
—Jeje si, esa cosita ahorita ya ha de ser del tamaño de un durazno, pronto será igual de grande que su papá.
—Y quizá también tan preciosa como su mamá, aunque eso lo pondría en duda, no es algo fácil de alcanzar— Al momento de decir aquello posé con suavidad mi mano en su vientre, sentí cierta rigidez al hacer un poco de presión, pude sentir que algo estaba allí y eso me hacía sentir de alguna forma más completo, sabes, es algo muy lindo de experimentar, algo irrepetible.
—Cuidado, no me presiones tan fuerte.
—Oh lo siento, es solo que sentir esto me exalta mucho, no creí poder sentir algo como esto, algo tan bello que solo comparto contigo, esto me pone todo sentimental, ya ni sé que rayos ando diciendo.
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La cruzada de Crew
Hayran KurguEsta es la primer novela que publico, no creo que sea una obra maestra ni mucho menos, pero aun así espero que la disfruten. La historia inicia con un chico relativamente normal al que todos llaman de cariño Crew, durante su vida el chico va perdien...
