Extras: Consecuencias

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(Música ambiental)

Una cena familiar debería ser un momento acogedor, uno en el que la tranquilidad reine, mientras un grupo de gentes que se aprecian unos a otros sin condición comparten el pan en la mesa, una de las comidas susodichas que en apariencia era bastante exquisita se llevaba a cabo en aquella gran sala de azulejos de pulcro blanco para pisar y limpia pintura azul pastel en las paredes, la mesa de madera fina y clara la rodeaban sillas de metal con respaldo y posaderas tan suaves que uno se sentía derretirse al dejarse caer en las mismas, frente a cada uno de los presentes unos platos planos servían de descanso para unos grandes tazones dentro de los que un brebaje marrón de aroma picante bañaba en abundancia unas grandes piezas de pollo ahumado, guarnecido con un poco de arroz repartido en el borde, eran deliciosos platos de mole prieto con pollo, preparado sin duda con amor, por quien más sino la jefa de aquel suntuoso hogar, una mujer de esas que antes piensas primero te va a dar un chanclazo que un beso o incluso un trancazo usando esas manos de tono porcelana, pero de callos tan duros como el titanio, no obstante, que si te ve cansado y agotado no hará sino consentirte un poco con tal de hacerte sentir mejor, las arrugas torciéndose con su sonrisa materna en una dulce expresión, era quien degustaba con una sonrisa confianzuda de su creación, saboreando cada condimento y repasando el picante del chipotle meco en su boca, los hijos igualmente disfrutaban, cada uno a su modo, la chica, la más joven, su aspecto a primera vista gótico y falto de emoción, con el negro deprimente de su ropa de cuero ajustada y su maquillaje remarcado en oposición a la bella piel blanca de la jovencilla, todo ello contrastando con las expresiones alegres en su rostro al disfrutar tanto de aquello, con un aire más sobrio, relativo a su vestimenta formal y simple, las expresiones del hijo mayor eran tan soberbias como su apariencia, de barba bien afeitada pero con un bigote largo y bien peinado, sin ocultar su sonrisa, aún con sus aires presuntuosos podía ser el mismo en un momento tan íntimo con su famila, sin embargo, para un hombre singular no resultaba en lo mismo, la cabeza del hogar el muro inquebrantable que resguardaba aquella morada, las arrugas pronunciadas en aquel rostro huesudo y avellanado torcidas en una expresión complicada, preocupada tal vez como cuando algo que hiciste sientes que estuvo mal y esa sensación te pica con las espinas de un cactus en la espalda, clavándose cada vez más profundo, las manos callosas y llenas de Cicatrices recorrían con cierta ansiedad las puntas del cabello en rastas restregando las yemas de los dedos con cierta frustración contenida, los ojos marrones muy brillosos mirando hacia la nada como si algo estuviese a punto de pasar, per,o aquel hombre ni siquiera parecía saber que ensimismado en sí mismo, su ropa pulcra y formal, como para ir a cualquier evento de alta alcurnia en cualquier momento, abrigado por una gabardina color caqui, una ropa tan pulcra y limpia en contraste al caos y suciedad retorcidas en su mente, esa actitud ya habiendo pasado tanto tiempo junto con aquel hombre colmaba la paciencia de la mujer, harta de una y otra vez ver esa misma actitud en su confidente con quien había pasado ya 30 años de su vida suspiró profundamente antes de dejar que por su garganta brotasen palabras con fuerza y firmeza:

—Armando, ¿Ahora que te pasa? Di algo de la comida, aunque sea mírala, no te le quedes nomás mirando a la nada, tanto amor con que te la hice.

—Ohh pues, no tuve una buena semana, han pasado un montón de cosas Alicia, no ando de humor.

—Caramba, nunca andas de humor, y yo que te hice tu mole como te gusta, le puse un poco de nuez extra para la textura amor.

—Ya sé, tú siempre cocinas con tanto cariño, pero hoy no me siento bien, no quiero hablar ahora.

—Ay Armando, entonces, ¿Cuándo va a ser momento de hablar? ¿Cuándo tengamos que irnos hasta Argentina para escondernos?

—No hagas drama Alicia, no nos estamos escondiendo, solo quiero lo mejor para nuestra familia, alejarlos del peligro, no quiero arriesgarlos, ni siquiera estamos tan lejos, el DF nos queda a dos horas de aquí de Toluca.

La cruzada de CrewHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora