Mes y medio
Violett
Estoy haciendo todo mal, algo me dice que no debería estar siguiendo a Killiam, pero, a pesar de eso, no puedo parar de pensar a dónde se dirige tan ensimismado.
Camina tan rápido y como sus piernas son largas, prácticamente tengo que trotar para no perder su rastro.
Es un camino largo el que estamos recorriendo, y yo intento ser lo más sigilosa que se pueda ser, para que no se gire y me vea. Estoy segura de que debería volver, no debería hacer esto.
«Vamos, no seas cobarde» —Yin
Si se enoja y nos grita, tú tendrás la culpa.
Después de un rato llegamos a un pueblo. Sus casas se ven en mal estado y las personas miran al teniente coronel de reojo, evitando el contacto directo. Chris me dijo que es un asentamiento de refugiados, gente que lo ha perdido todo y que acepta ayuda de cualquiera que pase, así que esto funciona como una especie de zona neutral.
Observo a las madres llamar a sus hijos al notar nuestra presencia. No creo que les guste vernos aquí. Como me indicó Chris, después de todo, es una guerra entre Israel e Irán. Siria claramente apoya a Irán, y nosotros tenemos todo el aspecto de militares occidentales. Técnicamente somos ingleses, y no es como que el ejército de Londres esté obligado a ayudar a Estados Unidos, pero por lealtad estratégica, y porque Killiam tiene unos asuntos que le interesan demasiado, estamos aquí. Yo, en cambio, solo estoy intentando escapar de Brott. Nada político.
Trato de no apartarme mucho, y, a pesar de que la distancia entre los dos se ha acortado, Killiam no nota mi presencia.
Caminamos a través del pueblo, hasta llegar a una cueva que se parece a las de las películas, a esos lugares de roca en los que sacan oro.
Él ingresa sin pensárselo dos veces y yo me detengo en la entrada. Esto se ve demasiado inestable, no me gustaría quedarme atrapada aquí adentro o que se desplome y me aplasten las piedras.
«Vamos, vamos que lo perdemos» —Yin
No creo que esto sea buena idea, las paredes están sostenidas por palos de madera. Mi coeficiente intelectual me dice que no es seguro.
La ansiedad se apodera de mi cuerpo cuando miro hacia atrás para regresar al pueblo, y luego miro hacia adelante, a la entrada oscura de esa vieja mina.
Cierro los ojos y avanzo, rogando que no pase nada malo por una vez en mi vida. Logro ver varias linternas que iluminan el estrecho camino. Cuando llego al final del pasadizo un gran espacio se abre delante de mí y hay varias puertas.
—Buenas tardes —la voz de Killiam me llama la atención, y me acerco a la puerta de donde proviene.
La empujo un poco para abrir un pequeño espacio por el que puedo ver la habitación que se encuentra ligeramente iluminada, pero puedo observar perfectamente a Killiam parado delante de alguien.
—Voy a ser considerado y te dejaré elegir si quieres los clavos en los dedos de los pies o las manos —vuelve a hablar, y se mueve hacia la derecha, dejándome ver a quién tiene encadenado a la pared.
Es el soldado que mató a la enfermera anoche, y la ira de la escena vuelve, pero me controlo viendo bien qué es lo que Killiam va a hacer. Sus palabras de anoche: "Torturo por placer", me han molestado todo el día. No puedo juzgarlo, no después de lo que pasó, pero ¿Seré capaz de verlo torturar? ¿Yo, que nací para sanar?
Sigo mirando por la rendija.
—La lengua será lo último que te arrancaré, porque quiero escucharte gritar primero —le informa mientras agarra unos clavos y el martillo de la mesa.
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ARRITMIA (N)
RomanceTodos conocen su propio infierno, pero no todos logran salir de él. Violett Williams es una residente de cirugía brillante, ambiciosa y rota. Llega a Londres con una sola meta: convertirse en una de las mejores cardiocirujanas del país, pero el des...
