Capítulo 35

77.6K 5.5K 6.7K
                                        

¿Sorpresa?

Violett

—¿Así que no es su hija? —vuelve a preguntar mi madre mientras se mantiene acostada en el sofá tratando de recuperarse.

Mi mamá mira a Kaya, que se mantiene en los brazos de Killiam, mientras este besa la frente de la pequeña y el nudo de mi estómago se hace más fuerte.

—No —insisto—, como ya lo expliqué, fui voluntaria en la guerra que se desató hace tres meses y la encontré, me encariñé mucho y ella evidentemente también conmigo y no la pude dejar en ese país, así que la traje conmigo.

—¿Por qué les dice mamá y papá? —mi madre no va a dejar pasar esto tan fácil, así que suelto un suspiro cansado.

—Porque en la guerra ella nos vio como eso, éramos lo único que tenía y nos comenzó a llamar así, pero Brott la va a conocer en estos días y espero que ahí se solucione el inconveniente para el teniente coronel.

—Yo no tengo ningún inconveniente. —Killiam me corrige solo para hacer el ambiente con mis padres más tenso.

La verdad, lo voy a matar porque está viendo que estoy intentando sobrevivir al interrogatorio y no me ayuda en nada.

En ese momento, Kaya habla en árabe y Killiam le responde, haciendo que todos los presentes se queden mirándolo. Definitivamente, una conexión así no será nada fácil de solucionar y menos si ellos se comunican con tanta facilidad.

—Violeta, si tuviste una hija en estos años y... —mi madre se dirige nuevamente hacia mí.

—¡No!

Kaya da un brinco en su puesto y abraza a Killiam, que me mira mal por haberla asustado y tengo que calmarme nuevamente porque no me ayuda en nada que él no les explique, ni diga la verdad, y solo se esté enfocando en empeorar las cosas.

—Se parece a él —mi padre se ha quedado mirando a Kaya y a Killiam sin pestañear siquiera—, por eso tu madre está dudando tanto.

Eso es porque pasa mucho tiempo con él y Kaya ha ido adoptando las expresiones de Killiam, las miradas fuertes, la vestimenta porque Killiam no deja de comprarle cosas oscuras a su gusto, incluso últimamente he notado que se están pareciendo un poco físicamente, pero Kaya es castaña con ojos grises, así que no es lo suficiente parecida como para que yo dude de que la encontré en una casa en llamas.

—Entiendo la duda de todos, lo entiendo —comienzo a hablar suave—. No me han visto en años, entonces cuando llegan, está él aquí y aparece una niña que nos dice papá y mamá. Pero no es nada de eso. Todo esto ha sucedido en el transcurso de dos meses.

Mis padres y mi hermano dudan hasta que por fin parecen creerme.

—Yo ni siquiera sabía que habías ido a una guerra —mi padre se queja mientras se soba el pecho.

—Fue para cuidar tu corazón —mi madre intenta explicarle—. Después de lo de Anahí no has estado muy bien, no queríamos que supieras por los medios de comunicación que tu otra hija había ido a una guerra sin avisarnos.

—Oh, Anahí —mi padre se vuelve a coger el pecho—. Mis dos hijas me van a matar.

—Tranquilo, papá. Anahí está bien, nos responde los mensajes —Jorge lo intenta calmar, pero nos dedica una mirada de preocupación a mí y a mamá.

Los tres sabemos que con Anahí nada está bien, solo fingimos que sí delante de nuestro padre porque no puede tener otro infarto. Desde que su corazón ha estado fallando durante los últimos cuatro años. Entonces por recomendación de su médico y mía, le suavizamos todo tipo de emociones fuertes, aunque eso implique mentir y fingir frente al hombre más valiente de todos.

ARRITMIA (N)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora