¿Qué estás jugando?
Violett
Me siento ansiosa, las manos me sudan y las náuseas aumentan. La prueba de embarazo que O'Brien me trajo está peligrosamente guardada en mi bolsillo y el positivo que vi hace segundos me produce un malestar estomacal increíble que solo va en aumento con cada segundo que pasa.
Ni siquiera se demoró en salir, no me dejó ni tener un poco de duda sobre este embarazo ni me dio una falsa esperanza. Simplemente, a los segundos ya decía "embarazo" en letras grandes y, si hubiera tenido la posibilidad de lanzarme del avión, lo hubiera hecho, claro que lo hubiera hecho.
Evito mirar en la dirección en la que se encuentra el padre del feto que tengo dentro porque actualmente lo odio con todo mi ser, lo odio tanto que no puedo ni siquiera contener la rabia. No es su culpa que yo esté embarazada, después de todo no es que yo me haya dormido mientras él lo hacía, pero después de lo último que nos hizo a Selma y a mí, me queda claro que la única que tenía sentimientos equivocados era yo.
Ahora estoy aquí, sentada, embarazada, siendo una asesina, teniendo que casarme con otro hombre contra mi voluntad y con mi mejor amiga a punto de morirse porque dió la vida por mí. Además, con otra niña en brazos que se ha quedado perfectamente dormida luego de llamar "papá" exactamente ochenta y cinco veces. Si lo hace delante de Brott, mi futuro se ve oscuro.
Brott me envió una carta amenazante sobre no engañarlo y lo hice, lo hice tantas veces que ahora tengo una personita creciendo dentro. Me aterra todo esto, me aterra porque yo no tengo un buen futuro y significa que esta personita tampoco lo tendrá. ¿Si voy a la cárcel quién lo va a criar? ¿Debería tenerlo?
Selma dió su propio bienestar para que yo tuviera la oportunidad de decidir, pero sería perra si al final ella soportó la tortura y yo renunciara a tener el feto. Aunque, yo soy fiel creyente de que los niños deben tener padres que los amen y Killiam no me quiere ni un poco. Si no puede quererme a mí. ¿Cómo podría querer a un niño o niña?
Niego con la cabeza porque los pensamientos me atormentan nuevamente, tuve que reñir a Yin y Yang para que dejaran de hacer comentarios felices sobre la situación actual. Yin estaba contenta y Yang casi hiperventila, igual que yo.
Brott Harvey, la mano derecha de Dios y mi futuro esposo. Qué contento estará cuando se entere de que estoy embarazada y sus cálculos no den, así que se va a dar cuenta de que le monté los cuernos más grandes de Londres.
«¿Mano derecha de Dios? Más bien el toro de Jesucristo. Qué cachotes le pusiste, le debe doler el cuello del peso» -Yin
Vuelvo a resoplar al pensar en mi prometido, seguro es el primero en la fila de los que nos esperan, debe estar muy contento en las rehabilitaciones a las que lo sometió el teniente coronel, justo el padre de mi feto.
Es imposible que Brott lo acepte. Me va a dar dos opciones, la primera es no tenerlo y casarme, y la segunda es tenerlo e igual no criarlo porque voy a terminar en la cárcel.
Qué grande eres, Violett. De médica a asesina.
Y sin contar lo mal que me siento por haberle disparado a Petrova.
«Perra y todo lo que digan, pero te pasaste al dispararle así» -Yang
«Amiga, ¿te he dicho que cierres el hocico por cinco segundos?» -Yin
Mejor lo cierran las dos.
—Hey —una voz ronca y apagada hace que voltee.
Me encuentro con unos ojos achinados, con ojeras y sin brillo.
ESTÁS LEYENDO
ARRITMIA (N)
RomanceTodos conocen su propio infierno, pero no todos logran salir de él. Violett Williams es una residente de cirugía brillante, ambiciosa y rota. Llega a Londres con una sola meta: convertirse en una de las mejores cardiocirujanas del país, pero el des...
