MARATÓN POR SAN VALENTÍN 2/3
¿Fin de la pesadilla?
Violett
Sé que sigo inconsciente porque, por ratos, escucho a las personas hablar a mi alrededor mientras me pierdo en la neblina espesa que ha creado mi cerebro como método de protección.
Escucho pasos, materiales y personas hablar a mi alrededor, pero de nuevo el cansancio es más fuerte y no me permite abrir los ojos para observar lo que sucede. Solo puedo hacer eso: dormir, una vez más y otra vez más.
—¿Por qué sigue sin despertar?
Es lo que más he escuchado todas estas horas. Saben que estoy viva, pero no entienden por qué no despierto.
No quiero despertar. Quiero seguir aquí porque tengo miedo, miedo de lo que he de ver si despierto en este momento.
—¿Cómo está la otra?
—No creo que sobreviva.
Las conversaciones a mi alrededor me hacen querer seguir durmiendo.
Ya salí del peligro, pero me pregunto: ¿Realmente estoy a salvo ahora? ¿Realmente todo lo feo terminó? No lo creo. El destino siempre es una perra conmigo.
Siento que de verdad la vida tiene algo en mi contra porque, vamos, algo me dice que esto ni siquiera es la mitad de lo que me voy a tener que enfrentar más adelante. Y simplemente ya no puedo más.
Aún siento mi piel arder, la herida punzante en mi pierna y las náuseas por el vacío en el estómago. Si fuera alguien más fuerte, tal vez me hubiera matado ya para este punto de mi vida.
Pero no lo voy a hacer.
Así que hago lo que me corresponde y enfrento mis problemas.
Abro los ojos lentamente, esperando encontrarme en el maloliente lugar en el que fui marcada como esclava sexual.
Una tenue luz me recibe en su lugar, haciendo que parpadee varias veces hasta acostumbrarme a la claridad a la que me enfrento. Me demoro en dejar de ver borroso.
Cierro los ojos varias veces mientras vuelvo a sentir todas mis extremidades y me adapto a mi entorno. Un tenue hormigueo se instala en mis manos y trato de moverlas.
Observo la lámpara del techo, algo vieja y muy carcomida por los años y el mal uso. Luego giro el cuello lentamente para no marearme y veo que estoy sobre una camilla antigua. Es muy rígida y todo el espacio se asemeja a una habitación de hospital arcaico, como el de esas películas de terror de los años ochenta.
Tengo una vía en la mano que conecta con el suero goteante que está pegado a la pared. Esto no es Londres, es obvio. Así que me decepciono al ver que no estoy a salvo aún, pero ya no estoy en ese oscuro lugar, y eso tiene que ser suficiente por ahora.
Retazos de lo sucedido llegan a mi mente y no estoy segura de si lo que recuerdo es real o fue parte de mi deshidratación.
«Necesito salir de aquí»
Es lo único en lo que puedo pensar una y otra vez mientras intento recuperar mi consciencia por completo.
Me arranco la vía intravenosa de la mano y trato de mover las piernas, pero un horrible ardor en el vientre me detiene y hace que chille del dolor.
Rápidamente me quito la manta que cubre mi cuerpo, aunque lo hago de manera torpe porque mis manos siguen ligeramente adormecidas, y observo la venda en mi pierna que sobresale de mi pantalón. No había sentido dolor ahí porque todo mi cuerpo estaba enfocado en el ardor ensordecedor de mi vientre, en esa sensación espantosa que hacía que me doblara en un segundo.
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ARRITMIA (N)
RomanceTodos conocen su propio infierno, pero no todos logran salir de él. Violett Williams es una residente de cirugía brillante, ambiciosa y rota. Llega a Londres con una sola meta: convertirse en una de las mejores cardiocirujanas del país, pero el des...
