Nota del Autor: Por favor a las releyendo (#R) se les pide encarecidamente que no pongan ningún spoiler y nada que los insinúe porque sus comentarios serán borrados. Dejen que las nuevas (#N) disfruten su lectura.
Violett
Confrontación
*Actualidad*
Han pasado dos semanas desde el día en que mi vida se arruinó por completo.
Estoy sentada en el suelo, con las piernas dobladas y la espalda apoyada en el filo de la cama. Mi mirada permanece fija en los pequeños rayos de sol que se filtran e iluminan el cuarto con tonos anaranjados y dorados.
La presión en el pecho sigue presente. A pesar de los días transcurridos, aún no logro recordar nada. Durante la primera semana luché con todas mis fuerzas para recuperar la memoria, pero ahora... ahora ya no lo intento. Me he rendido.
Sigo encerrada en el departamento de Brott. No tengo permitido salir desde que intenté varias veces entregarme a la policía para que investigaran el caso. Después de mi ataque de pánico y posterior desmayo, él me llevó a su departamento. Cuando desperté esa noche, lo escuché hablando por teléfono, molesto.
—¿Y los videos de seguridad? —preguntaba mientras caminaba de un lado a otro, el celular pegado a su oído. Traté de no hacer ruido para seguir escuchándolo.
No pude oír lo que le respondieron, pero continuó tajante:
—Limpia todo. Asegúrate de que no quede nada. Como si nunca hubiera existido. ¿Entendiste?
Hubo una pausa breve antes de que él retomara la conversación:
—Bien. Háblale a Laurel. Quiero a la mejor psicóloga del hospital aquí mañana mismo.
Colgó sin esperar respuesta y de inmediato marcó otro número.
—Anderson, viejo amigo, ¿cómo estás? —reconocí al director del hospital donde trabajo— Necesito un favor. Ya sabes, me voy a casar y mi prometida anda algo nerviosa. ¿Puedes darle un par de semanas libres en la residencia? Solo para que se calme. Te juro que te la devuelvo luego.
Sabía que Anderson aceptaría. Brott sonrió con satisfacción, y poco después, todo se volvió negro para mí otra vez.
Ya ni me sorprende desmayarme. Parece que le he tomado gusto a andar inconsciente.
No puedo creer en lo que me he convertido. Pasé de ser la mejor residente en cirugía cardiotorácica a un manojo de nervios, que llora todas las noches y necesita sedantes para no saltar por la ventana.
Tal como dijo Brott, todos los días viene la psicóloga. Aunque sigo sin recordar lo que ocurrió aquella noche, ella ha logrado al menos que deje de desear la muerte por algo que no sé si hice.
Observo la habitación. Es enorme, al menos tres veces el tamaño de la mía. La cama king size está justo en el centro y una pared entera está dedicada a su "mini biblioteca": un librero imponente de casi tres metros de alto por seis de largo, con unos 600 libros.
En el extremo opuesto, hay un escritorio amplio con dos lámparas elegantes y su colección de cerebros humanos conservados. Tiene 25 cerebros, cada uno con una enfermedad rara. Sé que a alguien fuera del mundo médico le parecería terrorífico, pero para nosotros es fascinante. Yo misma tengo dos corazones en mi cuarto: uno con síndrome de Takotsubo y otro que es el corazón más grande que he visto en mi vida.
Brott me compró ropa nueva, ya que la mía había sido cortada en pedazos. No es que tenga muchas opciones.
Me levanto del suelo con un suspiro ahogado. Ya perdí toda esperanza de recordar, pero tengo miedo de lo que pueda descubrir si lo logro. ¿Me gustará lo que vea?
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ARRITMIA (N)
RomanceTodos conocen su propio infierno, pero no todos logran salir de él. Violett Williams es una residente de cirugía brillante, ambiciosa y rota. Llega a Londres con una sola meta: convertirse en una de las mejores cardiocirujanas del país, pero el des...
