Capítulo 14

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No te entiendo

Violett

—Y como les iba diciendo, estamos en una zona de guerra. Aquí no van a encontrar todos los instrumentos e insumos médicos como en el hospital —habla O'Brien, y yo trato con todas mis fuerzas de ocultar un bostezo—. Deben aprender a actuar bajo presión, entender que todo es útil para salvar la vida de alguien.

O'Brien nos está dando una conferencia dirigida a nosotros, los que nunca hemos estado en este tipo de situaciones antes, que la verdad somos todos. Él es el único que tiene experiencia real en ambientes así.

—No deben dudar. Entiendan que, si se nos acaban los tubos para hacer traqueotomías, hasta una pluma puede servirnos para mantener con vida al paciente —continúa hablando. Y lo que dice es súper importante... si tan solo no hubiera dormido tan poco y pudiera prestarle la atención suficiente a sus palabras.

—Si el psicópata nota que te estás durmiendo, te aseguro que vas a morir hoy mismo —susurra Sophie para llamarme la atención, y muevo las piernas ahogando un chillido.

Esta mañana me levanté inválida. Nunca creí que la falta de ejercicio pudiera hacerle tantos estragos a mi vida. No podía ni caminar bien, y no salí de mi habitación hasta que pude disimular mi pequeño problema.

Agacho la cabeza para mirar en dirección de Sophie, quien, después de advertirme, sigue prestando atención a las palabras de O'Brien.

Se la ve relajada. Su cabello rubio está recogido en una coleta alta sin dejar caer un solo mechón. Viste un conjunto quirúrgico celeste y está ligeramente maquillada. Envidio su capacidad de verse hermosa en cualquier situación.

—Parece que a alguien la han castigado —susurran a mi otro lado, y volteo a ver a Selma, que tiene una expresión burlona y sugerente—. ¿Creías que no iba a notar que pareces pingüino recién nacido? y el hecho de que estás usando una blusa de cuello alto me responde todas las preguntas.

Volteo para cerciorarme de que nadie haya escuchado sus palabras.

—Yo no lo llamaría castigo —le respondo en el mismo tono, y ella oculta su risa con una mano.

—En serio ustedes dos no le tienen miedo a la muerte —Sophie nos regaña otra vez, y Selma le saca la lengua de manera infantil.

—Amargada —le responde Selma, y Sophie solo pone los ojos en blanco. Puedo jurar que está pensando cuál fue su pecado para hacerse amiga de nosotras.

—En el caso de que un paciente muestre signos de presión intracraneal, ya saben que debemos liberar primero esa presión si queremos que continúe con sus funciones cognitivas completas. Pero, ¿qué pasa si no hay tornillo subdural? ¿Si no disponemos del taladro adecuado? ¿Con qué lo harían?

O'Brien es del tipo inteligente que te hace suspirar por su nivel de conocimiento. Si no fuera tan amargado, diría que es un prototipo perfecto de pareja. Es demasiado sabio, cualquier tema que le preguntes te lo responde, y como instructor se lleva un diez. La única falla es que es un tirano.

—Chris es increíble —susurra Selma—. Me hizo ver estrellas.

Así que no fui la única con una noche fantástica, al parecer. Puedo ver el brillo de alegría en su rostro. Lo que sea que le haya hecho el asiático a mi amiga debió ser increíble, como dijo.

—¿Te digo algo? Es mentira eso que dicen de los asiáticos.

—¿Qué dicen de los asiáticos? —pregunto, porque sé que eso es lo que está esperando que haga.

—Que lo tienen pequeño. Definitivamente es mentira. O al menos Chris no entra en esa categoría. Ese hombre tiene un gran compañero de batallas.

Formo una pequeña sonrisa con mis labios, pero cuando estoy dispuesta a responderle alguien nos interrumpe.

ARRITMIA (N)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora