Emboscada
Violett
Ya en la sala de pasajeros, todos están despiertos en sus puestos. Se nota un poco más el nerviosismo en el ambiente y tengo que apretar mis uñas contra mis propias palmas para infundirme valor.
— Estamos cerca de nuestro destino —me informa Selma.
— Es el viaje más horrible de mi vida —se queja Sophie.
— Aún no termina, así que quédate en silencio, porque puede empeorar —escucho como Ryan la regaña.
Pero me siento inquieta, como si alguien me estuviera observando. Giro la cabeza en busca de la razón de mi incomodidad y me doy cuenta de que no es solo una persona la que me observa, sino que son dos: una rubia de ojos verdes y un hombre de tez oscura, los mismos que apoyaban al gigante que se enfrentó a Selma horas antes. La chica me mira con desdén y el chico como si tratara de descifrar algo dentro de mí.
Oleg está distraído en una conversación con el chico rubio y la castaña. Más alejadas están la que parece una muñequita de ojos azules con la chica de tez oscura. Demasiadas personas... y aún faltan dos que no sé dónde están. Son once, y solo conozco a nueve del equipo élite, además de todos los demás soldados.
Vuelvo a enfocarme en la rubia de ojos verdes que, al parecer, no me tiene nada de simpatía. Ganarme enemigos sin querer es mi pasión.
Yo no le he hecho nada, pero si prefiere odiarme sin conocerme... ¿quién soy yo para sacarla de su error?
Me mira, así que decido sostenerle la mirada. Tiene apariencia de ser rusa, igual que Oleg.
Hacemos una guerra de miradas, pero pierdo cuando entran Killiam y Chris a la habitación. Sin poder evitarlo, mis ojos viajan a ellos dos, que caminan por la sala.
Chris me guiña el ojo antes de seguir su camino y yo los ruedo en respuesta. Sabe lo que está haciendo. Me está destruyendo la psiquis. Todos mis pensamientos giran en torno al Teniente Coronel por su culpa.
«Finge que no te gusta pensar en él de todas las maneras posibles». —Yin.
No, no me gusta. Con todo lo que tengo encima, debería estarme enfocando en otras cosas.
«Engáñate a ti misma». —Yin.
Chris se sienta cinco asientos más allá, junto a Killiam, que mantiene esa misma expresión seria e indescifrable que ha tenido todo el día.
En el momento que Killiam se sienta, la chica de ojos azules se cambia de puesto para estar más cerca de él, pero Killiam ni siquiera la mira.
— Amo el drama militar —escucho a Ryan susurrar, solo para que las que estamos cerca lo escuchemos.
Mis ojos viajan inmediatamente hacia él. Sus palabras llamaron toda mi atención.
— ¿Drama militar? —es lo primero que pienso... y pregunto.
— ¡Ay, sí, amiga! La pelinegra de ojos azules que está al lado del papucho desquiciado es Angie Salvatore, capitana del ejército, asesina letal, docenas de medallas por rescates exitosos, nunca ha fallado un tiro. Es como Killiam, pero versión bolsillo y mujer. Es la griega más peligrosa y bonita. Mide como 140 o 150 cm, bueno... el punto es que es chiquita —dice en un susurro casi indescifrable, para no llamar la atención de los mencionados.
— ¿Y...? —Sophie es la primera en hablar. Al parecer, a mi amiga le llamó la atención; después de todo, también es de Grecia.
— ¿Cómo que "¿Y...?"? ¡Más respeto por el chisme! —exclama Ryan, enojado—. Pero bueno, el punto es que tanto él como ella tuvieron alrededor de seis años de relación. La pareja perfecta, aunque ella no le llegaba ni a la cintura, literalmente. Se iban a casar, pero el día de la boda... ella nunca llegó. Ahí donde lo ven, a ese papucho lo dejaron vestido y alborotado como novio de pueblo —termina su declaración con una sonrisa triunfante.
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ARRITMIA (N)
RomanceTodos conocen su propio infierno, pero no todos logran salir de él. Violett Williams es una residente de cirugía brillante, ambiciosa y rota. Llega a Londres con una sola meta: convertirse en una de las mejores cardiocirujanas del país, pero el des...
