Mi infierno favorito
Violett
Uno rápidamente los puntos dentro de mi cabeza. Si el hombre del mensaje es Dante Bianco y él fue quién puso la bomba en el edificio, pero Brott era él que estaba reclamando por ello, y que sonaba alterado, como si conociera al causante de sus problemas...
Killiam intenta mantener la compostura, aunque en su expresión es evidente que ese mensaje lo sacó de la burbuja que ambos habíamos creado en ese ascensor.
Dante Bianco... ¿qué quieres? No lo entiendo. Tampoco entiendo qué tiene que ver Brott Harvey con todo esto. No es posible que él, siendo como es, tenga relación con un mafioso tan desalmado como lo es el italiano. No es solo un hombre malo; es la personificación de la maldad encarnada en un ser humano.
Un maldito desalmado, incapaz de pensar en alguien más que en sí mismo. Matando niños, vendiéndolos, destruyendo todo lo que se le cruce en su camino y haciendo dinero a costa del dolor ajeno.
«¿Y a Killiam dónde lo dejas? Él también es malo.» —Yang
«Killiam no es malo. Hace cosas cuestionables por una razón, un propósito y una causa.» —Yin
«Hace cosas malas que terminan pareciendo buenas porque se las hace a gente mala y cuestionable, pero eso no las convierte en buenas. La maldad no se justifica» —Yang
Bueno... al final tienes razón. La maldad no se justifica; no importa el propósito si al final termina haciendo daño. Pero, en este momento, no me importa si es malo o no. Me gusta así. Me gusta incluso con esa oscuridad. Y si alguien tiene un problema con eso, será problema suyo.
¿Qué me has hecho Killiam Anderson? ¿Por qué entraste a mi vida? Necesito una razón para justificar mis sentimientos hacía ti.
Nunca obtengo respuesta a esas preguntas.
Lo quedo mirando mientras bloquea el celular y llama a otro soldado para indicarle que hacer con él. Simplemente se lo entrega, sin oponer resistencia, y eso me recuerda que dejé el mío sobre la mesa cuando salí huyendo de la ceremonia.
—Necesito que rastreen el mensaje y encuentren cualquier pista importante —termina de dar la orden. Sus ojos se desvían hacia mí durante un segundo antes de volver al soldado, que asiente con firmeza y se marcha.
Me muerdo el labio, dudando, antes de acercarme a él. Me observa como si ya supiera que quiero decir algo.
—Dejé mi celular sobre la mesa durante la ceremonia.
Una pequeña sonrisa se dibuja en su rostro y mi ceño se frunce.
—Pensé que no te habías acordado de él —murmura mientras introduce la mano a su bolsillo trasero y me entrega mi celular —, lo tomé antes de seguirte.
Intento no sonreír por esa forma tan cínica en la que mira, ni recordar todo lo que pasó cuando me siguió. Pero me resulta imposible y termino riéndome. Es un descarado, sabía perfectamente lo que iba a conseguir en ese ascensor.
¿Él hizo que se detenga? No creo.
—¿Por qué eres tan sinvergüenza? —murmuro mientras tomo el celular de su mano y compruebo que, efectivamente, tengo llamadas perdidas de Brott y de mi madre.
Ambos me llamarón sin parar cuando estalló el rumor de que había una bomba en el edificio.
Killiam estaba demasiado ocupado con asuntos mucho más interesantes para siquiera notar las llamadas entrantes.
—¿Te respondo esa pregunta aquí? —da un paso hacia mí y, sin poder evitarlo, retrocedo, avergonzada de que sus soldados estén por todas partes.
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ARRITMIA (N)
RomanceTodos conocen su propio infierno, pero no todos logran salir de él. Violett Williams es una residente de cirugía brillante, ambiciosa y rota. Llega a Londres con una sola meta: convertirse en una de las mejores cardiocirujanas del país, pero el des...
