Capítulo 36

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Hopelessly Devoted To You - Olivia Newton

Feliz aniversario socio

Killiam

—No te soporto —la escucho murmurar entre dientes, mientras sus padres bajan de mi camioneta.

Tuve que cambiar de auto solo para que mi plan funcionara a la perfección, no podía ir a verlos en un auto deportivo que solo tiene dos asientos. Así que actualmente cambié el Bugatti por una Range Rover SV negra que hizo que el padre de Violett no dudara ni dos veces en subirse adelante para hacerme preguntas del motor.

La verdad disfruté mucho mirarla por el retrovisor. En ningún momento la noté tan triste como me comentó José, así que espero no lo vuelva a estar.

—¡Papá! —Kaya intenta llamar mi atención porque no la pude sostener en todo el camino.

Estoy muy orgulloso de lo que hizo y se lo pienso recompensar después, porque es una niña muy inteligente.

Detrás de mi auto ingresa el de Chris, en el que viene el hermano de Violett. Sabía que mi plan funcionaría porque, en cuanto lo conocí, supe que mis métodos no servirían con él. Necesitaba un hermano mayor para tratar con otro hermano mayor. Le debo una grande a Chris. No podía fingir inocencia delante de él porque me estaba leyendo demasiado bien,y no soy de perder una guerra cuando ya me he decidido a ganar.

—Ya voy —le contesto a Kaya, pero mis ojos se enfocan en las otras camionetas que ya se encuentran en mi entrada.

¿Qué mierda? ¿Qué es esto?

Sé de quiénes son esas camionetas y eso es lo peor, que no deberían estar en mi casa, hoy no.

—¡Papá! —Kaya insiste cuando Violett intenta bajar del auto y me apresuro a abrirle la puerta a ella y a la mamá, aún sin dejar de mirar las camionetas como si al hacerlo, desaparecieran.

Estoy jodido.

—Dime, princesa —le respondo —¿Qué sucede?

—Vi a la cucaracha —me comenta en arabe y mis ojos la buscan para prestarle atención —Vi a la cucaracha que me dijiste.

—¿Ah sí? —pregunto con orgullo —¿Y la llamaste por su nombre?

—Sí —asiente emocionada y estoy a punto de tomarla entre mis brazos para darle otro beso en la frente por lo increíble que es, pero mis ojos van hasta Chris que se baja del auto con una sonrisa gigante en la cara.

No me da tiempo de sentirme orgulloso de mi pequeña, porque voy directamente hacia él.

—¿Qué mierda es esto? ¿Qué hacen ellos aquí? —intento que en mi expresión no se note lo enojado que estoy, pero la cara cínica de Chris solo empeora todo.

No debí decirle nada y no debí pedirle ayuda. Era mejor perder la guerra a lo que sea que esté a punto de suceder.

—Tranquilo, hermanito —palmea mi hombro en respuesta —. Me dijiste que necesitabas refuerzos.

—Sí, pero sólo tu ayuda. Chris...maldita sea —ni siquiera termino de susurrar cuando la puerta de mi casa se abre de par en par y aparece.

—¡Mi niño dorado!

Siento como el estómago se me contrae y esas horribles náuseas que no sentía desde que estaba en Siria vuelven ligeramente.

Mi tío aparece gritando y toma por sorpresa a los Williams. Tanto la mamá como el papá de Violett miran a su hija sin entender qué sucede, pero ella se dirige hacía mí.

ARRITMIA (N)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora