El día final

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-¿Pero estás hablando en serio?

-¡Claro que si, James! ¿Crees que bromearía con algo así?

-No, pero... no sé... es que... es tan...

-Lo sé... pero si no quieres venir, no pasa nada

-Quiero ir. Quiero que me vea, y sepa quién soy

-James... siento mucho que todo sea así...

-No te preocupes pequeña. Si no me hubieras avisado, habría estado más enfadado...

-Bien... ¿y mamá? ¿Se lo diremos?

-Creo que se merece saberlo, al menos

-¿Como está?

-Está bien. Bueno, dentro de lo malo, ya sabes... últimamente parece que mejora, pero los médicos dicen que es mejor que no nos engañemos...

-Pues... venís los dos. Os quedáis en mi casa, y podemos ir juntos

-Está bien. Gracias por el aviso, Herms

-No te preocupes. Te quiero, Jamie

-Y yo a ti, cariño

Colgué, después de estar media hora enganchada al teléfono. Rose me miraba preocupada.

-¿Como estaba?

-Bueno... mejor de lo que imaginaba... estaba como...

-¿Triste?

-Si... pero... no sé... sonaba enfadado...

-Supongo. Él siempre creyó que su padre era un hombre honrado, que había sido secuestrado. Cuando supo la verdad... fue un duro golpe. Recuerdo que me contó, que lo único que le animaba saber es que su hermanita estaba a salvo...

Se me fundió el corazón por dentro. El pobre James tenía una idea muy lejana de quién era su padre... y probablemente, antes de que éste muriese, le pediría explicaciones. Le diría que era su hijo, al que abandonó sin ningún motivo. Y le preguntaría el porqué, algo que todos queríamos saber.

Ron y Derek regresaron de la habitación de Rosie, que se quedó a dormir de nuevo.

-¿Hablaste con James, cielo?

-Si...

-¿Y? ¿Cómo está?

-Ay, Ron... me siento tan mal ahora...

Abracé a Ron, que me esperaba con los brazos abiertos. Empecé a suspirar, y sentí unas fervientes ganas de llorar. Rose, había pasado de un estado de shock, a uno de tristeza y de bajón. Estaba sentada en el sofá, abrazada también a Derek, que se sentó a su lado nada más volver.

-No lo entiendo, Hermione... ¿por qué nos dejó? ¿Acaso éramos tan malos?

-¡No, Rose! ¡No digas eso!

Ron y yo, nos sentamos junto a ellos en el sofá. Mi hermana, comenzó a llorar. Ya empezaba a necesitarlo. La miré a los ojos, y Derek me miraba a mí. Estaba esperando a que le dijese algo a mi hermana, asi que pensé rápido en qué decir... pero no se me ocurría nada.

-Rose... yo no... no recuerdo nada pero... estoy segura que lo hizo por otro motivo. Seguro que eráis los mejores hijos que podría nadie tener... bueno, después de mi Rosie, claro...

Mi hermana levantó la vista y sonrió. Me dio un fuerte abrazo, que duró varios minutos. Suspiramos las dos, secándonos las lágrimas, y sacando pequeñas y tímidas sonrisas. Se acurrucó con Derek, y bostezó ligeramente.

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