Sentí una fuerte luz, que me obligó a abrir los ojos, al recuperar el conocimiento. No me atrevía a hacerlo, por si veía algo que no quería ver. Por ejemplo, al prófugo que llevaban buscando en los últimos días. Pero tuve que hacerlo. Tenía la mirada en el suelo, y la levanté. En frente a mí, Ron estaba con los ojos cerrados, atado a una silla. Entonces me di cuenta que yo también. Intenté soltarme, pero una voz me heló la sangre.
-Ni lo intentes...
El ritmo de mi respiración iba reduciéndose, a intervalos. Mientras mi corazón latía mucho más rápido, y cada vez más, ante el miedo. No sabía qué decir, estaba completa y totalmente asustada. El hombre, se arrodilló frente a mí, mirándome a los ojos. Se veía tan mayor, tan cansado. No parecía el mismo hombre que me había ayudado a andar en bici, que me había llevado la escuela, y contado cuentos para dormir. Estaba muy estropeado por fuera, pero por dentro seguía podrido, como siempre. Me levantó el mentón, y me inspeccionó con la mirada.
-No sé cómo te atreves a decir que eres mi hija... no te pareces en nada a ella....
-Eso es porque llevas más de doce años sin verme...
Me arreó. Me dio un guantazo con la mano bien abierta. Me quedé sin reaccionar unos segundos, mientras sentía el dolor. No de la bofetada, si no de que fuese mi padre quién lo había hecho. Miré a Ron, que no se despertaba.
-¿Qué le has hecho...?
-Si te portas bien, quizás salga vivo... seguro que ya sabes que me gustan más las chicas...
-Claro que lo sé... soy tu hija...
-¡¡Tú no eres mi hija!! ¡¡Mi hija murió hace meses!!
Me golpeó otra vez. Pero esta vez, lo hizo tan fuerte, que me tiró al suelo. Tirada sobre la alfombra, sentí que mis lágrimas se escapaban. ¿Cómo era capaz de hacerme eso? Ron, comenzó a gritar, ya que se había despertado al escuchar el estruendo de la silla al chocar en el suelo.
-¡Cabrón! ¿¿Qué estás haciendo?? ¿¡No ves que es tu hija!?
-¡¡Cállate!!
Le golpeó. A él también. Dios mío, ¿pero por qué estaba haciendo eso? ¿Cómo había llegado allí? ¿Por qué...?
-Cómo... ¿cómo has llegado?
Escupí. Tenía la boca llena de sangre, con el golpe. Me había cortado por el interior de la boca, y ahora todo lo que tenía en la boca era sangre.
-Me muevo rápido. Y vestido de repartidor nadie te pregunta nada... No podía esperar a tenerte enfrente. Y acabar contigo...
-No lo hagas...
Se acercó a mí. Levantó la silla, a la que seguía atada. Me agarró por las muñecas, muy fuerte. Quería hacerme daño. En su mente, yo era una impostora, que se hacía pasar por su hija. Cualquiera en su sano juicio se daría cuenta que en realidad no había muerto. Pero mi padre estaba enfermo. Comencé a llorar. Después de dieciséis años, lo volvía a ver. Pero no de la manera que esperaba. Me estaba golpeando, intentando destruirme. Lo único que me mantenía con fuerzas era saber que él estaba enfermo, que él no podía ver la verdad de otra manera que no fuera la suya.
-¿Por qué lloras?
-Por nada...
-¿¡Por qué lloras!?
-¡Porque mi padre me esté pegando!
-Te repito... que no... soy... tu padre
Otro golpe más. Ron no paraba de gritarle, decirle que me dejase en paz, que lo golpease a él. Pero mi padre no escuchaba. Solo quería hacerme daño, hacerme sentir un dolor que él creía que merecía. Seguí escupiendo, y de pronto, agarró mi cara, apretujando mi boca. Tenía un poco de sangre en mis labios, por los que pasó su dedo pulgar.
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Criminal minds
FanfictionDylan Rose James es una famosa psicóloga, reconocida en Estados Unidos, que trabaja en el FBI, en la Unidad de Análisis de Conducta (UAC). Con su equipo, investiga crímenes y secuestros, ayudando a la gente a resolver sus asuntos. Lo que ella no s...
