-¡Mira Rose! ¡El tren!
Mi hija me miraba como si estuviera loca.
-Está bien... ¿prefieres el avión? ¿El coche?
Nada. No había manera.
-Por favor Rosie... ¡mira el avión, el autobús, el barco!
Ni asi. Empecé a bufar. Era imposible con esta niña. Cuando se le metía en la cabeza, pues no abría la boca, y me pasaba la tarde allí sentada. ¿Por qué no habría salido a su padre en eso?
-Rosie, cariño, tienes que comer...
Empezó a sacudir la cabeza a los lados, negando enérgicamente. Estaba exhausta, aburrida, hasta me tiraba yo de los pelos, y no soportaba darle de comer. Me quitaba todas las penas, pero a la hora de comer... ¡era un suplicio!
-¡Abre la boca! ¡Abre la boca, Rose!
Apretó la boca, y empezó a agitar su cabeza.
-Rose Jane Weasley, ¡abre la boca ahora mismo!
Y ahí estaba otra vez. Mamá ogro. La niña empezó a llorar, y como siempre, a la misma hora, como un reloj, coincidía que mi marido, Ron, entraba por la puerta de casa, y Rosie se ponía a llorar. Ron se acercó a nosotras, y como siempre, le preguntó a su hija qué ocurría.
-¡Hey, Rosie! ¿Por qué lloras, pequeña? ¿Ya estás haciendo guerra con tu madre?
Se acercó a la silla donde estaba su hija sentada, la cual extendía los brazos para que la cogiese en brazos. Y lo hizo. Empezó a arrullarla para que se calmara.
-Rose, tienes todo el plato sin comer... eso no se hace... tienes que comer, para ser guapa y fuerte como mamá...
Se acercó a mí, que ya tenía la cabeza escondida entre mis brazos, apoyada en la mesa. Me acarició el pelo, y me dio un beso en la nuca.
-Hola cariño... No te preocupes, ya lo doy yo ahora de comer, ¿verdad Rosie?
Me levanté de la silla, y simplemente, me tiré en el sofá. Respiré hondo, y sentí cómo el dolor de cabeza volvía lentamente. Los domingos eran agotadores por la mañana. Ron salía a buscar el pan, y yo me quedaba con Rose.
A veces, tenía la sensación que los domingos eran su día de venganza, por no poder estar con ella durante la semana. Casi siempre se quedaba en casa de Hotch, con Hayley y Jack, mientras yo estaba en Quantico, aunque algunas veces me la llevaba conmigo para que viese a Penélope y a los demás. Aunque ya no estaba en 'misiones' como antes, y siempre volvía para cenar, pasaba poco tiempo con ella, y los domingos, que la tenía todo el día, parecía que ella se volvía imposible conmigo durante el mediodía.
Pero, ahora que ya sabía caminar, siempre me buscaba. Su primera palabra: mamá. Y siempre me daba besos y abrazos. Después de todo, yo era su mami. Y la quería con locura. Hacía poco más de un año que había llegado a mi vida, y sin duda, era lo mejor que me había pasado.
Ron se acercó al sofá, cuando le dio de comer a la pequeña. Los dos me miraban, curiosos, con sus bonitos ojos azules y castaños.
-Hey Dy... ya se terminó el plato... ¡Dile Rosie! 'Mamá, terminé mi plato'
Levanté la cabeza y le miré. Rosie sonreía y empezó a aplaudir con sus manitas. Los tres sonreíamos. Nos sentamos en el sofá juntos, y Ron puso a Rosie en sus rodillas. Les miré, y Rosie pedía venir a mis brazos. La cogí, y se acomodó en mi pecho, apoyando su rubia cabecita sobre mis hombros, cerrando los ojos para tomar su siesta diaria. Cuando sentí que ya estaba dormida, miré a Ron, que observaba embelesado a su hija.
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Criminal minds
FanfictionDylan Rose James es una famosa psicóloga, reconocida en Estados Unidos, que trabaja en el FBI, en la Unidad de Análisis de Conducta (UAC). Con su equipo, investiga crímenes y secuestros, ayudando a la gente a resolver sus asuntos. Lo que ella no s...
