Culpable e inocente

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Derek fue en cabeza, y los demás le seguimos. Teníamos que hablar con Strauss. Ahora tenía la manera de restregarle mi reputación y hacerle ver que no me había equivocado. Subimos a su despacho: Derek, Rossi y yo. Los demás, hablaban con Hotch, que había estado ausente, en su despacho toda la mañana. Se abrió el ascensor y fuimos corriendo junto a la Jefa, que milagrosamente estaba en su despacho, y no por ahí amargándole la vida a la gente.

-Señora, ¿podemos pasar?

-Adelante

Pasamos los tres, y nos pusimos frente a frente con ella.

-Ya tenemos al culpable

-¿Qué culpable?

-El asesino de los Malfoy

-Ah, ya lo sé. El señor Lucius Malfoy aún continua en el edificio

-¡No! Tenemos al verdadero culpable

-¿Ah sí? ¿Quién es?

-Thomas Riddle

-¿Como?

-Tenemos que detener a Thomas Riddle. Él es el culpable...

La señora, en un acto de reírse, entre ironía y enfado, nos miró como esperando a que le dijésemos que era una broma.

-¿Queréis detener a Thomas Riddle? Habéis perdido la cabeza...

-Tenía un motivo. Bellatrix Black tenía una cinta, y le hacía chantaje

-¡Llevaba una capucha! ¡No podéis demostrar que es el hombre del video!

-Encaja en el perfil, Erin...

Rossi era el único que la llamaba por su nombre de pila. A veces tenía la sensación que esa mujer explotaría cuando David la llamase así.

-Disculpadme, pero el perfil describe a un hombre que se ha hecho a sí mismo, ¡no a un psicópata que asesina sin piedad!

-¡Strauss, dijimos que sería destructivo! ¡Solo el año pasado despidió a seis mil personas de una de sus empresas! Algunos de esos empleados se suicidaron, Strauss... ¡se suicidaron! Esa es la clase de poder y daño con las que disfruta

-Lo siento Dylan pero eso son rumores. ¡Difamación!

La señora se volteó y regresó a su asiento. Se sentó, y entrecruzó sus dedos. Decidí calmarme para que me hiciera caso.

-Perdone. Pero se metió en política para combatir el crimen, y así tener acceso para seguir a Lucius Malfoy

-Ahora suenas tan paranoica como Lucius Malfoy... ¡no puedes detener a cualquier persona sin tener pruebas físicas!

Morgan, salió en mi defensa.

-Strauss: Bellatrix Black se defendió de su asesino. Tenía piel bajo las uñas. Quizás le dejó una marca...

-Agente Morgan, ¡tampoco pueden detener a un hombre porque tenga un arañazo!

Rossi, que no había vuelto a hablar, decidió enfrentarse también a Strauss.

-No podemos detener a 'este' hombre, es eso, ¿no? ¡No te andes con rodeos, Erin!

Miré impresionada a Dave. Sabía enfrentarse a aquella señora que me tomaba por una niña de cinco años, pero que le guardaba respeto a Rossi. Se acercó a él, desafiante.

-No entiendes lo que significa la política, ¿verdad Dave? Nunca lo entendiste...

-Sí que lo entiendo, aunque no me interesa

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