Es tarde para perdonar... ¿o no?

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Una vez más, llegamos a la casa Weasley. Bajé del coche, seguida por Emily. Decidí que antes de entrar, llamaría al dichoso número de las llamadas perdidas. Marqué el teléfono, y escuché los tonos. Después de tres tonos, una voz sonó al otro lado del teléfono.

-¿Hola?

-¿Eres Dylan?

-Soy yo, ¿quién llama?

-¿Para qué me llamas ahora? Tendrías que haberme llamado antes...

-Disculpe, pero no tengo ni idea de quién es...

-Gírate...

Me quedé recapacitando y giré. Allí estaba Ginny Weasley, con el teléfono en mano. Me sonreía, aunque se notaba una expresión triste en su cara.

-Hola...

-Ginny... ¿tú me llamaste? Quién... ¿quién te dejó mi número?

-¿Tú qué crees?

Vale, pregunta estúpida.

-Ah, claro... Ginny... ¿por qué no quieres colaborar?

-No es que no quiera colaborar... es solo que... creo que tú podrías entender la situación mejor que los demás...

-Puede ser... pero, mis compañeros son agentes increíbles, ellos os pueden ayudar tan bien o mejor que yo

-Dylan, Ron nos contó que tú nos elegiste. Y hemos hablado todos y no queremos que estés fuera del caso. Tú nos has traído la ayuda, y tú tienes que ayudarnos

Lo sabía. Sabía que no tenía que haberle contado aquello al pelirrojo.

-Ginny... me sacaron del caso... por haberle contado eso a tu hermano, y más cosas que no debería haber contado... con esa actitud, solo conseguiréis que cierren la investigación...

-Oye, lo hemos hecho, y ya estás aquí, ¿no?

-Pero ahora seré solamente vuestra psicóloga. No podré llevar el caso

-No importa. Estás aquí, y es lo que queremos...

La chica sonrió débilmente. Respondí a su sonrisa, y entramos en la casa. Allí estaba el señor Potter, George, Charlie y Arthur Weasley. Me vieron entrar por la puerta, y se pusieron de pie.

-Oh, ¡ha venido!

-Hola, Señor Weasley...

-Agente James, muchas gracias por regresar...

-Por favor, ahora soy solamente Dylan. No estoy en el caso, por lo que estoy en calidad de psicóloga para ayudarles y solo podré colaborar con la policía

-Está bien... mi mujer está arriba, en su dormitorio. Quiere hablar con usted...

Me quedé fría en ese instante. Subí las escaleras que el señor Weasley me mostró, y en cuanto me indicó cuál era la habitación, bajó de nuevo para atender a Emily. Me acerqué lentamente por el pasillo, con muchas puertas que tenían el nombre grabado de cada integrante de la familia. Pasé la puerta que tenía grabado el nombre de Molly y Arthur. Allí estaba, la pelirroja señora, tumbada en su cama durmiendo, con un marco de fotos en su mano, acompañada por Ron. Esto iba a ser difícil.

-Dylan... ¡has vuelto!

-Hola Ron...

-Me alegro que hayas vuelto...

-Sí, yo también... pero ahora las cosas serán diferentes...

-Acércate...

Me ofreció una silla, que tomé con gusto. Me senté junto a él, aunque estaba nerviosa. Miraba a la señora, que tenía los ojos hinchados. Ron se dio cuenta.

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