Derek y yo llegamos a un acuerdo, es momento que Kerstin comience a socializar con más niños de su edad, el tiempo pasa muy rápido y está por cumplir los dos años, apenas puedo creerlo.
Escogemos algunas guarderías que más allá de buen prestigio tengan calidad para cuidar a Kerstin, el ser más importante para los dos.
— De acuerdo, me parece bien este instituto. – comenta Derek.
— Creo que primero debemos visitarlo.
— Está bien.
Pasamos todo el día recorriendo algunos de los institutos que proporcionan lo mejor de lo mejor, pero creo que es importante que Kerstin conozca el entorno al cual asistirá, Kerstin y yo damos un paseo por los institutos, me gustaría saber lo que ella también opina.
Cada vez que Kerstin y yo hacemos ese tipo de recorridos ocurre el efecto Derek, puedo notar como las institutrices caen rendidas a sus pies, quizá babean y no dudo que sientan algún hormigueo entre las piernas, no las puedo culpar.
Dejo a Kerstin en brazos de Bon, mientras me acerco sigilosamente y escucho como preguntan por su edad y que incluso es joven para ser padre. Dios.
— ¿Y bien? – pregunta y asiento.
— Señora...
— Amber. – respondo.
— Señora Amber, créame que su hija estará en buenas manos. – comenta mientras mira a mi esposo.
— Ya lo creo. – respondo.
— Bien, si Kerstin ha elegido este lugar, aquí será.
Mientras caminamos rumbo a la oficina de la institutriz nos explica los beneficios de estar con ellos, el desarrollo que Kerstin tendrá, todo lo que podrá aprender y adicional a eso la módica cantidad a pagar por el cuidado de Kerstin.
— Quiero que un guarura este con Kerstin. – cometo.
— ¿Por qué? – pregunta Derek.
— Por seguridad.
— No es necesario señorita Amber, el instituto cuenta con todas las medidas de seguridad.
— Quiero que Kerstin tenga una guarura. – repito.
— Permítanos un momento. – dice Derek.
— Claro. – la institutriz asiente y sale de la oficina.
— ¿No crees que estas siendo un poco paranoica?
— No, quiero que Kerstin esté segura en todo momento.
— Pero un guarura no puede estar aquí ¿Te imaginas lo que van a pensar? ¿Cómo crees que se sentirían los niños al ser vigilados por un extraño?
— Pero...
— No Amber, no podemos hacer eso, si quieres Bon podría cuidar de ella, esperar fuera del instituto, pero no más.
— ¿Y si pasa algo aquí dentro?
— Amber, fuiste la primera en proponer esto, no dejes que tu instinto de madre te haga estas jugadas de miedo y paranoia, Kerstin va a estar bien ¿De acuerdo? – pregunta y a regañadientes asiento.
Derek abre la puerta nuevamente y la institutriz ingresa a su oficina, cruzo los brazos mientras tomo asiento y espero ver el papeleo que esta por entregarnos.
— Aquí podrán encontrar horarios, la dieta que llevamos para los niños, los salones y talleres a los que podrían asistir con sus pequeños o bien a los que podrían ser inscritos, una vez que Kerstin cumpla al menos tres años podrá tomar clases de natación, por seguridad de todos y bueno aquí están las reglas, lo que pasaría si Kerstin rompiera alguna de ellas. – comenta, comienzo a leer la hoja y parece algo justo, Derek y yo firmamos, él entrega un cheque y se toman las manos, la institutriz me mira y se re comporta, me tiende la mano y la aprieto con gusto. – Será un gusto tenerlos con nosotros. – comenta y asentimos.
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ENTRE AMIGOS
RomanceTercera parte de "El placer de la tentación" La vida le ha sonreído a Amber una vez más. Pero quizá la aparición de algunas personas del pasado lleguen a romper esa estabilidad que tanto ha deseado. Algo es seguro, después de múltiples encuentros Am...
