Desaparición

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Derek

Una parte de mi me exigía no enamorarme de Amber y otra me termino convenciendo que Amber era todo lo que buscaba en la vida.

Los días lejos de ella me están enloqueciendo, me siento como un león prisionero en una jaula, no encuentro ninguna salida que no sea el trabajo excesivo, aunque sé que Kerstin me necesita no puedo pensar en nadie que no sea Amber, en lo mucho que la extraño y la necesito. Pero mierda, fui un imbécil, debí contarle todo a ella como ella me conto todo a mí, no debí ocultar ni un solo recuerdo de mi pasado.

Cada noche lejos de ella pienso en lo que yo creo oportunidades, salidas, otras opciones para continuar juntos, pero cada vez lo veo más distante.

Mi celular vibra y veo el nombre de Angelique.

— ¿Qué quieres? – pregunto mal humorado.

— Tranquilo cariño, ya hemos peleado mucho, mejor dime ¿Ya estas con tu esposa?

— Si estuviera con ella no te respondería el teléfono.

— ¿Ya pensaste en el divorcio? Es una buena opción.

— Vete a la mierda, solo viniste a joder todo.

— En realidad, fuiste tú quien lo jodió todo, piénsalo, no puedes huir de tu pasado.

— No estaba huyendo, no te quiero en mi vida.

— Demasiado tarde, tenemos un proyecto en manos y que no se te olvide que soy una de tus socias mayoritarias.

— No me provoques. – advierto.

— Me encanta cuando te pones agresivo en la cama. – comenta, cuelgo y aviento el teléfono a la cama.

Los días de oficina Angelique no lo pone nada fácil, siento una enorme repulsión al sentir sus tacones escalar mis piernas, recobro mi compostura mientras ella continua comportándose como una puta, cuando la junta finaliza la veo alzarse un poco la falda y desvió la mirada, ella sonríe y acto seguido se va.

— Ángela ven a mi oficina. – digo por el teléfono.

— Claro señor. – comenta, en menos de un segundo abre la puerta y dice: – Dígame señor Müller.

— Quiero que hagas un itinerario, necesito salir del país, pero no quiero dejar el trabajo abandonado, Ronald ha acordado conmigo cubrir el puesto, pero quiero que todo quede en orden, nadie puede tomar decisiones sin antes consultarme ¿Entendido?

— Claro señor ¿Tiene algún lugar como destino?

— Inglaterra, allá tengo otra empresa de la que necesito hacerme cargo, pero necesito de tu total confidencialidad, nadie debe saber a dónde me voy.

— Claro señor. – repite, parece como si fuera la única frase que conoce.

— Todo lo que hablen en juntas necesito que esté presente, tome nota y me las haga llegar por correo, te proporcionare un número al cual podrás contactarme a casi cualquier hora, recuerda que son poco más de siete horas de diferencia.

— Sí señor.

— ¿Tienes alguna duda?

— Si ¿Viajan los tres?

— No, no te preocupes por ello... solo quiero que notifiques que ya no me encuentro en Nueva York una vez me haya ido de aquí, pero que Ronald y tú se harán cargo del trabajo.

ENTRE AMIGOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora