Siento que entre más vivo esto más irreal es. Despertar al lado de Derek se siente bien, me siento en calma y segura, pero una parte de mí sabe que no he hecho las cosas bien.
Me cubro los pechos con la sabana y trato de levantarme, se mueve sin ganas y me abraza con fuerza.
— No vas a escaparte. – susurra.
— Solo quería ir al baño. – miento.
— Mmm... está bien. – dice arrastrando las palabras.
Me coloco su camisa y aspiro ese aroma que tanto me encanta, su olor es como una droga, al verme al espejo apenas puedo reconocerme, no sé qué es lo que ha cambiado, pero creo que no quiero seguir siendo la misma promiscua de antes, quiero la estabilidad que Derek me proporciona, aunque otra parte de mí desea la aventura y pasión de experimentan lo prohibido en lugares prohibidos.
Abro la llave del agua y me coloco un poco en el cuello y en la frente, por alguna razón viene a mi mente la plática con Angelique, siento como la bilis me sube por el estómago, no puedo evitar las náuseas y tampoco contener lo que sea que haya dentro de mi estómago, sin pensarlo dos veces vomito en el retrete, presiono mi estómago y continuo volviendo, Derek toma mi cabello y espera a que me tranquilice, me siento tan débil que apenas puedo sacudir una mano para decirle que estoy bien, como puedo me levanto y camino al lavabo para lavarme la boca y eliminar el asqueroso sabor, Derek tira de la palanca y lo miro a través del espejo.
— ¿Te sientes mejor? – pregunta y asiento. – Es la segunda vez en la noche.
— Quizá es solo...
— ¿Qué?
— Las palabras de esa mujer. – respondo.
— Amber, yo nunca te faltaría, te jure amor, fidelidad e incondicionalidad en el altar, Dios sabe cuánto te amo. – confiesa y no puedo evitarlo.
Las lágrimas comienzan a nublar mi visión y rodar por mis mejillas, la culpa me está haciendo sentir la persona más miserable del planeta.
— Hey... no llores. – pide y niego, presiono con fuerza los ojos y comienzo a sollozar con más fuerza.
No lo merezco y no merece a alguien como yo.
— Yo...
— Sht, tranquila. – me abraza permaneciendo a mi lado. – Supongo que no recordar tu vida es abrumador, trato de comprenderte en verdad, no tienes que presionarte...
— Me equivoque. – susurro.
— No, no ha pasado nada, tranquila, ven, vamos a la cama. – dice, pero no puedo volver a acostarme con él como si nada estuviera pasando.
— Yo...
— Te prometo que mañana aclararemos tus dudas, mientras vamos a dormir. – pide.
Con un control abre las cortinas oscuras y deja que las cortinas transparentes proyecten la luz de la luna que da justo sobre nuestra habitación.
— Descansa, yo cuidare tus sueños.
Limpio mis lágrimas e intento dormir, pero no puedo conseguirlo, levanto la vista y Derek me mira, sonríe y acaricia mi cabello, suspiro y la tranquilidad regresa, supongo que es el efecto Müller.
Mi mente se divide en dos, entre lo que es correcto e incorrecto:
1. Lo correcto: es hablarle con la verdad, después de todo me equivoque y quizá pueda entenderlo.
2. Lo incorrecto: Guardar un secreto que pueda afectarnos a futuro y peor aún perderlo para siempre, pero quizá si hago lo correcto, también lo pierda.
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ENTRE AMIGOS
RomanceTercera parte de "El placer de la tentación" La vida le ha sonreído a Amber una vez más. Pero quizá la aparición de algunas personas del pasado lleguen a romper esa estabilidad que tanto ha deseado. Algo es seguro, después de múltiples encuentros Am...
