Muchas veces las cosas no son lo que parecen...
Derek tiene una gala benéfica para poder recaudar fondos en nombre de la ciencia. Al parecer en estos días han acordado una fundación que se encargue de patrocinar algunos inventos científicos o tecnológicos.
Los días han sido un poco difíciles, no he visto a Joseph, pero tampoco le he dado una respuesta a Derek, Kerstin corre por todos lados, jugamos, le enseño a leer, jugar, aprender.
— ¿Vas a prepararte más tarde? – pregunta.
— No, pero el estilista dijo que vendría. – contesto, lo miro ponerse el moño y asiente.
— ¿Escogiste algún vestido? – pregunta y asiento.
Voy al closet y descuelgo el vestido de satín color negro, corte boat neck con falda larga, el estilista por fin llega y me hace algunas ondas en el cabello, une los extremos de mi cabello para que mi cabello no caiga en mi rostro, deja algunos mechones sueltos y finalmente me maquilla, hace un trabajo excelente con sombras doradas y café, mis labios tienen brillo, finalmente me cambio, me pongo un conjunto negro, un brasier strapless de encaje negro con una tanga de igual forma, no uso medias ya que tiene una abertura del lado izquierdo.
¾ Que sexy señora Müller. – comenta Derek, sonrió con un poco de tristeza y se acerca a mí, posa su mano sobre mi vientre y ladeo mi cabeza. – Deseo castigarte como no tienes idea. – susurra en mi oído, me muerdo el labio inferior y su mano se eleva hasta presionar mi pecho izquierdo.
— También lo deseo. – susurro.
— Quizá cuando lleguemos de la gala, creo que no cogerte es peor castigo. – comenta, lo miro de mala gana y sonríe.
— ¿Y Kerstin?
— Alguien vendrá a cuidarla, no te preocupes por ello.
— ¿Alguien?
— La esposa de Rob. – responde. – Es bastante confiable. – no digo nada, pero tengo alguna opiniones, tomo un bolso que combina con mi vestido y salimos del penthouse.
Nos subimos al auto y vamos a una mansión, parece que es gente muy, muy adinerada, bajamos del auto y Derek me toma de la mano, caminamos juntos, dice nuestros nombres e ingresamos sin problema. Pasamos una amplia sala en la que nos proporcionan todo tipo de bocadillos y bebidas, me entrega una copa de champagne, doy un pequeño sorbo y miro a mí alrededor.
— ¡Müller! – comenta un hombre igual de joven que él.
— James. – dice, se toman la mano y comparten un rápido abrazo. – Te presento a mi esposa Rose Monroe. – comenta.
— Mucho gusto.
— El gusto es mío. – responde Derek. – Les presento a mi esposa, Amber Müller. – comenta, estrecho la mano de ambos y les dedico una sonrisa.
— Me encanta tu vestido. – dice Rose y asiento.
— Gracias, el tuyo es muy elegante. – comento.
— Gracias.
Pasamos a una mesa donde por suerte nos sentamos los cuatro pero aún hay un asiento vacío, todos comienzan a ser acomodados mientras continúan atendiéndonos con cocteles y botanas.
— ¿Te pasa algo? – pregunta Rose susurrando, levanto la cara y suspiro mientras niego, ella achica los ojos y sonríe con cierta tristeza. – ¿Me acompañas al sanitario? – pregunta y asiento.
Derek me mira, James mira a Rose con ojos de amor y es algo que comienzo a envidiar, justo ahora me siento como si fuera más una muñeca de presentación que una esposa.
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ENTRE AMIGOS
RomanceTercera parte de "El placer de la tentación" La vida le ha sonreído a Amber una vez más. Pero quizá la aparición de algunas personas del pasado lleguen a romper esa estabilidad que tanto ha deseado. Algo es seguro, después de múltiples encuentros Am...
