Huida

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Romina

Tiemblo temerosa por ser encontrada.

Dios.

Yo no quería hacerles daño.

Mierda.

No puedo volver a mi antigua casa porque será el lugar donde me buscaran primero, aunque podría decir que la policía se está tardando en hacerlo, tampoco puedo volver a la cabaña o Joseph y Amber podrían acusarme, pero si puedo desaparecer.

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Joseph

Busca a Daina, ella es inocente.

Las palabras de Amber suenan en mi cabeza todo el tiempo, primero la huida de Romina y ahora buscar a Daina, pienso en un plan para poder llegar a ella, tengo dos opciones:

1. Buscar a Alex y que él me lleve a la clínica, aunque dudo que quiera ayudarme o:

2. Hacerme pasar por Alex y buscar por mi cuenta para poder llegar a ella.

Ambas son malas opciones, pero supongo que la más fácil es recurrir a él y explicarle el plan que Amber tenía en mente antes de que perdiera la memoria.

Supongo que debe estar asustada por no saber lo que pasa.

Sacudo la cabeza y vuelvo al plan, sea como sea Daina saldrá de ahí.

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Amber

Veo una niña decirme mamá, jugamos por un instante y cuando la cargo en mis brazos, mi sueño se vuelve una pesadilla, es una cobija manchada de sangre, instintivamente la tiro y veo a mi alrededor a un hombre alto de cabello café, huyo de él, corro hasta donde puedo.

De un momento a otro estoy en un lugar oscuro, las luces rojas se encienden, Joseph y Derek tocan mi cuerpo.

Abro los ojos en golpe y respiro con dificultad.

Derek permanece dormido a mi lado, lo observo y parece tranquilo, acaricio su rostro y puedo sentir el inicio de su barba, parpadea lentamente y sonríe al verme.

— Aún es noche. – comenta.

— Lo sé. – respondo, dándome un beso en la punta de mi nariz.

— Deberíamos descansar. – comenta, me atrae a su cuerpo y por un momento siento tranquilidad.

— ¿Por qué dijiste que no querías mentirme? – pregunto, su cuerpo reacciona entre mis brazos. Se vuelve tenso y un poco nervioso.

— No me gustaría que esto terminara en un segundo. – comenta. – Pero... supongo que debo resolver tus dudas.

— Entonces dejémoslo para después. – respondo.

— Pero...

— Shhh, mañana podemos hablarlo. – comento y él asiente, me abraza a su cuerpo con más fuerza, inhalo su aroma y cierro los ojos para dejarme llevar por los brazos de Morfeo.


Derek ha pasado día y noche cuidándome, en ocasiones soy consciente de escuchar los cuchicheos entre él y Wallace, supongo que han de discutir acerca de mí, aunque Wallace parece no querer para nada a Derek.


Cada mañana Derek prepara y me da el desayuno en la cama, aún me duele apoyar el pie y el brazo continúa mejorando, supongo que es cuestión de tiempo y de tomar estos malditos analgésicos para aminorar el dolor.

ENTRE AMIGOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora