Realidad

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La compañía de Alex me sirve demasiado en estos momentos, aunque supongo que también no hace falta arreglar algunas diferencias.

Pienso en la posibilidad de sacar a Daina del psiquiátrico, pero otra parte lo duda demasiado, no sé si pueda estar bien o no, si pueda reconocerme después de todas esas drogas.

Alex sirve el desayuno, huele increíblemente bien, omelette y hotcakes.

— Ayer no pregunte, pero ¿Qué paso con Joseph? – pregunta mientras sirve un poco de jugo en mi vaso.

— Supongo que lo mismo, un hombre dolido que fue usado y que dejo todo por mí.

— Pero tú no se lo pediste. – responde.

— Lo sé, pero...

— Lo de Derek lo puedo entender, porque se casaron, juraron amor y fidelidad a Dios, pero ¿Quién es Dios? – pregunta y pongo los ojos en blanco. – Lo siento, ya sabes lo que pienso de la adoración religiosa.

— Lo sé.

— Pero no puedes hacerte responsable de las decisiones de ambos, ni de lo bueno o malo que hizo Joseph o Derek por ti, Joseph dejo a su familia porque es un hombre que se aburrió de la monotonía de una familia convencional y eso no lo podías cambiar, porque era una relación de pareja, dos personas que se querían, que tuvieron hijas porque era así de solido el compromiso, pero ¿Qué paso? Joseph se aburrió y quizá nunca hablo de ello con su esposa, las decisiones que tomo dentro y fuera del matrimonio no son culpa tuya.

— Pero...

— Si, se quedó sin familia, pero esa fue su decisión, prefirió satisfacer sus deseos carnales antes de su responsabilidad, ya no hablemos de pareja, si no su responsabilidad como padre.

— Nunca lo había visto así.

— A veces necesitamos ver las cosas desde otra perspectiva.

— Quizá.

— ¿Has hecho algo por hablar con Derek?

— No quiere verme. – respondo. – Además sé que lo arruine.

— Pedir perdón quizá te haga sentir libre. – responde.

— No lo sé, las cosas con él fueron complicadas, lo quise demasiado, lo quiero, realmente quería una vida a su lado, pero nuestro matrimonio se llenó de inseguridades y nunca hable con él de todo lo que pasaba, porque... siempre acudía a Joseph, no sé quizá la amistad, la cercanía, la experiencia.

— ¿Eso no te dijo algo? – pregunta. – Fracasó en su matrimonio ¿Esperabas que salvara el tuyo?

— Al parecer estoy más ciega que Dora la Exploradora.

— Entonces pídele a la vida que no se lleve a Derek, no dejes que se vaya de aquí o será complicado que vuelvas a encontrarlo.

— Sé en donde vive. – respondo.

— Es un hombre rico que puede vivir en donde le plazca.

— A veces me das mucho en que pensar. – confieso.

— Es mi tarea.

Pasamos desayunando y hablando acerca de muchas cosas, como por ejemplo cuando se enteró que su hija no era su hija si no de Christopher, y como era tan evidente el muy cobarde prefirió irse, bloqueo a Daina de todos lados y hasta ahora no ha podido contactarlo. Una parte de mí se sorprende del amor con que Alex puede ver a una pequeña que no es suya, pero supongo que pasa lo mismo con Derek y Kerstin.

ENTRE AMIGOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora