Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

twenty six: the waters are calmed

1.1K 68 0
                                        

CUATRO DIAS DESPUÉS.
- ¡Buenos días! —Dijo Hailey metiéndose en el medio de Samuel, Nadia y Marina, se encontraba de buen humor— ¿No les importa si me uno?

- Nunca molesta, Ley. —Contestó Marina a la vez que soltaba una ligera risa— ¿Porque el buen humor?

- Tome un buen desayuno. —Bromeó mientras volteaba hacia Ander, quien venía junto con Guzmán— Un súper desayuno.

- Seguro estuvo delicioso. —Dijo Nadia inocentemente, genuinamente pensó en comida

- Pues que suerte. —Rio Marina con intención, sabía de que hablaba Hailey— Porque yo tengo un sueño.

- ¿Y eso?

- Porque últimamente estoy durmiendo fatal, es que me estoy tomando una medicación y espero que se me pase el efecto pronto. —Explicó— Es todo.

- Nadia, el velo. —Susurro Hailey, acercándose al odio de Nadia— No queremos un regaño de nuevo.

- Se me había olvidado, gracias.

- Tranquila, no voy a decir nada del velo. —Dijo Lucrecia poniéndose de frente al grupo, aunque más cerca de Nadia y Hailey— Al contrario, ya me acostumbre a toda esta diversidad folclórica.

- Lu, déjalos en paz. —Pidió Hailey acercándose a Lu, con una sonrisa un poco forzada— No te rebajes a ese nivel, tu siempre has sido de un alto nivel. ¿Vas a caer de nivel por ellos? ¿Unos becados?

- Por esto me caes tan bien. Siempre me haces razonar. —Río abrazando a su amiga, segura de que Hailey decía eso en serio— ¿Vamos a clase?

- Vamos. —Contestó, comenzando a caminar junto a Lu, para luego darle la espalda a Lu, dirigiendo su mirada a Nadia y a Samuel— De nada, chicos.

- Hailey es otra cosa. —Río Marina con orgullo, sabía la estrategia de Hailey— Es solo una estrategia, así aleja a Lu de los becados, no es la primera vez que lo hace.

- ¿No hablaba en serio? —Preguntó Samuel, alegre de que Hailey no hablaba en serio

- Hailey hizo ese mismo comentario hace dos años, con unos becados que llegaron. —Contestó— Siempre los defiende de Lu y sus comentarios.

(...)

Hailey se encontraba en la área de práctica de tenis, terminaba unos trabajos pendientes de las clases de la mañana. Con vista a la práctica en la que se encontraba Ander, ya que, siempre lo acompañaba. A él le hacia más pasable las prácticas siempre y cuando tuviese una buena vista de Hailey. Lo motivaba, y lo hacía olvidarse por un momento el disgusto que pasaba haciendo algo que no le gustase. Para Hailey, era un choque de emociones. Dentro de ella, sabía que Ander odiaba el tenis, y las prácticas ni se diga. Muere de ganas por hacer algo para ayudarlo a salir de eso, pero entiende al mismo tiempo que no quiere lastimar a su padre. Aunque, no entiende el sentimiento, ya que lo más que ella anhela, es que su padre sufra en la cárcel.

Empezó a escuchar quejas, en la cancha. Y reconocía perfectamente de quien era esas quejas. Levantó su mirada y se encontró con Ander, peleando porque no podia lograr pasar la pelota al otro lado de la cancha. Se notaba su enojo en los golpes, y en la forma en que agarraba la raqueta cada vez que iba a volver a intentarlo. Noto que su padre gritó que habría un descanso, y vio cómo se acercaba con cierta molestia a Ander.

- Me puedes decir, ¿que te pasa? —Preguntó con enojo el padre de Ander— ¿Eh?

- Nada. —Refutó— ¿Porque?

- Estás yendo para atrás, cómo los cangrejos. —Contestó— El viernes tienes un partido que tienes que ganar.

- El sabe eso perfectamente, Antonio. —Interrumpió Hailey acercándose a la conversación— Lo qué pasa es que tenemos un examen muy importante el jueves sobre química, y eso tiene un poco nervioso a Ander. Esta muy distraído por eso. —Mintió mientras rodeaba el brazo de Ander con sus brazos— ¿No cree que tiene derecho a tener un día mal?

- Entiendo eso, pero aquí no valen las excusas, Hailey.

- No son excusas, Antonio, es una realidad. —Contestó— El examen realmente preocupa a Ander, tiene mucha presión encima. Debería estar orgulloso de que su hijo está haciendo lo posible por mantener balanceada sus notas con su desarrollo deportivo.

- ¿Tengo cinco minutos o no? —Preguntó Ander, con esperanzas que acabaría la discusión

Ambos se alejaron de Antonio y se sentaron en el mismo sitio donde Hailey estaba hace unos minutos. Ander se recostó en la grama, y mientras admiraba a Hailey tomaba agua con un poco de desespero. Aunque más que todo estaba intentando calmar su enojo, y el solo recordar que Hailey lo ayudo, ya hacía bastante.

- Estaba pensando en que podía venir a mi casa. —Sugirió Hailey acercándose a Ander, con mucha intención— Mi padre y mi tío están fuera de la ciudad, intentando limpiar sus nombres, Eduardo va a pasar la noche con su novio en un bar, tenemos mi casa para toda la noche. Podemos meternos a la piscina, darnos unos cuantos besos, quitarnos la ropa, olvidarnos de todo...

- Ya me compraste. —Contestó, acercándose por completo a Hailey, para luego juntar sus labios con los de ella— Me veras allí.

(...)

Por alguna razón, hoy más que nunca, Hailey estaba más emocionada de lo usual. No lograba entender porque, no era la primera vez que algo así pasaba. Aunque, si era la primera vez que no tendría que estar preocupada por si los descubren. Después de todo, ya lo estaba atada a Carlos. Y ya había perdido todo el miedo o respeto que le tenia a su padre. Escucho un golpe en la puerta y corrió rápidamente hacia la misma.

- Hola. —Dijo Ander, para luego darse cuenta de que Hailey no llevaba casi ropa— Si que hablabas en serio hoy.

- Muy en serio. —Contestó acercándose a Ander, para luego llevar sus manos debajo de la camisa del chico— No necesitamos tanta ropa.

El día había sido un poco molesto para Ander, los regaños de su padre por el tenis lo habían dejado muy molesto. Por lo que, tomo a Hailey fuertemente de la cintura, y lo pego hacia el. Tomo de sorpresa a la castaña, pero después de unos segundos, comenzó a atar los puntos. El chico volteó a la chica con fuerza, y la empujó hacia una de las paredes mas cercanas de la sala. Desabotonó su ropa íntima como pudo, y comenzó a besar con desespero la espalda de la chica. Bajaba y subía sin rumbo alguno, sin soltar el cabello de la misma. Luego de unos segundos, Ander tomo a Hailey de la cintura la tiro al sofá que tenían detrás. Se recostó sobre ella y siguió dejando besos en su espalda y cuello. A pesar de que el chico estaba siendo bastante fuerte, eso no causaba ningún miedo en Hailey.

Saco su miembro y rápidamente, volteó a Hailey, poniéndola cara a cara a él. Ella no sabía poner otra cara más que de asombro, la estaba pasando muy bien. El chico besaba su estómago mientras agarraba sus pechos con delicadeza. Aunque luego bajó sus manos para separar las piernas de la chica, y comenzó a entrar en ella. Quería sacar su enojo, y este era el momento. Comenzó a embestir fuertemente a Hailey. Cada embestida era más fuerte, pero lenta. Hailey solo podía retorcerse del placer, intentando no hacer tanto ruido, aunque estando sola, no tenía que preocuparse por eso.

- Hailey. —Llamó entre los jadeos— Te vas a olvidar de él, voy a borrar cualquier huella de él esta noche. —Dijo lleno de placer, entre sus jadeos— Así que, grita mi nombre, grítalo.

Como dijo, continuó embistiéndola cada vez más fuerte y rápido. Haciendo que Hailey se retorciese más que antes, y que ya fuese imposible no gritar o gemir con fuerza del placer. Los dos estaban disfrutando el momento, y sus gemidos estaban dejándole saber a todo el mundo de eso. Lo sabían, por qué ya se estaba acercando el pico más alto de placer. Haciendo que lo hicieran más rápido, y con el mayor placer posible. Hasta que por fin, comenzaron a sentir ese frío por la espalda, y ese temblor en todo el cuerpo, que les dejó saber que había valido la pena el momento.

MURDER | ÉLITEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora