twenty four: you will regret this

1.1K 65 3
                                        

- ¿Ya se fue Guzmán? —Preguntó Hailey acurrucándose en sus sábanas

- Si, se acaba de ir. —Contestó Ander acostándose junto a Hailey

- Estoy exhausta. —Dijo acurrucando su cabeza en el pecho de Ander

- Estoy muy orgulloso de ti. —Dijo mientras acariciaba el cabello de Hailey— Se que te daba mucho miedo hacerlo, pero ya por fin terminaste con toda esta mierda.

- Aun no a acabado por completo. Mi padre aún no lo sabe, y cuando se entere dará el grito en el cielo. —Contestó— Además, estoy segura que Carlos me confrontara mañana.

- No te adelantes. —Dijo pasando sus manos por las mejillas de Hailey— Duérmete ya.

AL DÍA SIGUIENTE.
El camino a Las Encinas fue con mucha incertidumbre. Hailey se pasaba repitiendo escenarios en su cabeza, desde los mejores a los peores. Estaba segura que no lograría evitar su encuentro con Carlos. Sorpresivamente, se sentía tranquila. Después de muchos años de llegar al colegio con miedo o llegar con miedo pensando en que tendría que ver a Carlos, por fin, por unos minutos en su vida no pensó en eso. Pero desgraciadamente, los buenos momentos se acaban de vez en cuando.

- Hailey. —Llamó— Hailey, mírame.

- Véte de aquí, Carlos. —Pidió Hailey volteando hacia Carlos— Nada ni nadie me hará cambiar mi decisión, no lo intentes.

- No puedes hacerme esto. —Contestó subiendo la voz, llamando la atención de varios estudiantes— No es justo.

- La vida no es justa, Carlos. Para algunos más que otros. —Dijo, refiriéndose a si misma— Ahora, déjame en paz.

- No. —Contestó acercándose a Hailey— Te estoy dando esta oportunidad, para que tu padre no se entere y te lastime.

- Ahora que ya no soy tu novia, te preocupas de mi y de lo que hace conmigo mi padre. —Dijo— Que conveniente.

- ¿En serio te vas a arriesgar? Hailey te conviene estar conmigo. —Contestó— Estarás protegida conmigo.

- ¿Me conviene estar contigo? ¿Que mierda te pasa? —Preguntó incrédula— No, ¿sabes que? No quiero ni saber. Porque no me importa ya, mi decisión está tomada.

- ¡No puedes hacerme esto, Hailey! —Gritó, terminando de llamar la atención— ¡No puedes!

- ¡Si puedo! —Gritó de vuelta— Y no me da ni un poco de pena!

- ¡Te vas a arrepentir! —Gritó, tomando así a la chica del cuello de la camisa y pegándola con fuerza a la pared— Me encargaré que te arrepientas.

- ¿¡Pero que coño pasa aquí!? —Preguntó Ander quien venía corriendo

- ¿Como es posible que me sustituyas por ese muerto de hambre? —Preguntó sin soltar el cuello de Hailey— ¿Cómo? ¡Contéstame!

- Déjala en paz, Carlos. —Dijo Ander mientras tomaba a Carlos de los brazos , así alejándolo

- ¿Estás bien? —Preguntó Marina tomando a Hailey de los brazos para abrazarla— Está temblando.

- ¿Ya ves porque te dejo? Porque la tratas como si tuviese que hacer todo lo que dices. —Dijo Guzmán empujando a Carlos— Por eso estás solo.

- ¿Y eso te hace mejor pareja que yo? —Preguntó Carlos empujando de vuelta a Guzmán— Te recuerdo que le fuiste infiel a Lucrecia con la palestina esa.

- Por lo menos yo no golpeé a ninguna de las dos. —Contestó pegando su rostro al de Carlos— Ni tampoco viole, a ninguna de las dos.

- ¿Andas diciendo que te viole? —Preguntó Carlos empujando a Guzmán para acercarse a Hailey

- Ni se te ocurra acercarte. —Dijo Lucrecia levantando un dedo— Te arrepentirás.

- Contéstame, ¿Andas diciendo que te viole? —Gritó— ¡Dilo ya, claramente!

- ¡Déjala en paz de una puta vez! Ya ella a sufrido mucho contigo como para que también empieces a acosarla. —Dijo Marina empujando a Carlos

- ¡Silencio, ya! —Gritó Azucena, la directora— Todos a dirección.

(...)

- Tú mamá es la mejor. —Dijo Hailey, quien iba cogida de la mano de Ander— Me alegro que haya suspendido a Carlos por unos días.

- Puede que tampoco vaya a la selección del mejor alumno. —Añadió Ander— Sería un puntazo.

- ¿Vas a ir a la fiesta que monto Ernesto? —Preguntó mientras veía cómo Ernesto se despedía de Eduardo

- ¿Hará una fiesta? —Preguntó— No sabía.

- ¿Quieres venir? —Preguntó— Me dijo que, "por ser yo", podía traer a alguien conmigo. ¿Quieres ser ese alguien?

- ¿Porque estás insistiendo? —Preguntó, sabiendo que Hailey tenía intenciones

- Le gusto a Ernesto. —Contestó— Y cree que ahora que no estoy con Carlos, voy a estar con el.

- ¿Y porque quieres que esté ahí? —Preguntó riendo un poco

- Porque siempre que estoy contigo el se aleja. —Contestó— Sabe que eres su competencia, y que estás más adelantado.

- Ya me convenciste, seré tu invitado. —Contestó sintiéndose un poco halagado— Aunque no llegaré a tiempo porque tengo practica.

- Te estaré esperando entonces. —Dijo con una sonrisa

- ¿Te vas a ir así? ¿Sin despedirte? —Preguntó tomando a Hailey de la cintura— Dame un beso.

- ¿Aquí? —Preguntó, mientras su sonrisa se hacía más grande

- Aquí. —Contestó dejando sus brazos alrededor del cuello de Hailey

Hailey miro a su alrededor, no había nadie conocido, por lo que se acercó al rostro de Ander y dejó un tierno beso en sus labios. El cual poco a poco fue subiendo de tono, de intensidad. Aunque después de unos segundos, se separaron por falta de aire, haciendo que ambos rieran y se dirigieran a sus respectivos carros.

Al llegar a su casa, rápidamente subió a su cuarto, quería evitar cualquier encuentro con su padre. Ya había tenido suficiente con Carlos, como para ahora escuchar a su padre reclamándole también. Se recostó en su cama por unos cuantos minutos, la discusión con Carlos la dejó exhausta. Lidiar con los arranques de ira de Carlos, no era algo fácil.

Su teléfono comenzó a sonar, haciendo que la chica se levantase para tomar su teléfono.

- ¿Que pasó, Marina? —Preguntó Hailey contestando la llamada

- Así que, ¿Iras a la fiesta de Ernesto? —Preguntó Marina

- ¿Si? —Contestó con duda— ¿Como sabes eso?

- Ernesto me llamo, esta muy emocionado con que vayas. —Contestó— Dijo que te tenia una sorpresa.

- Ander irá conmigo. —Contestó— Le dije que viniese en caso de que las cosas con Ernesto no terminen bien.

- ¿Crees que es buena idea? —Preguntó

- No. —Contestó— Pero, con suerte, mantendrá alejada la sorpresa que tenga Ernesto para mi.

- Esperemos que no se salgan de mano las cosas. —Dijo— Te veo allá.

MURDER | ÉLITEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora