Eric:
No me gusta depender de nadie, ni de desconocidos.
Pero Neveah Tipton no es una desconocida, es la hija de mi padre adoptivo y es mi hermana.
Hermanastra, joder.
No hay ningún lazo sanguíneo que nos une y recordarme eso cada vez que la miro me llena de alivio porque no hago más que contemplar su figura y a ella, la contemplo de la forma en la que un hermano no miraría a su hermana.
Y me atrae.
Me atrae desde que cruce miradas con ella en el establo cuando la encontré de fisgona, pero me atrajo más cuando me ayudo en el parto de Queso y me volvió a atraer cuando se ofreció en ser nuestra jinete en la competencia de equitación de este año.
Más allá de mis palabras de confianza, se que yo no lo hubiera logrado y aunque no tengo idea de que tan buena sea la hija de Jhonathan, confió en ella y en que destronara a Rex Geller de su título.
Ya necesita que alguien le dé una patada en la jodida entrepierna y quien mejor que Neveah Tipton.
—¿Cómo lo hago?. —Neveah mueve las riendas de Duque, mientras se acomoda y pone los ojos en mí.
Duque es un caballo llamativo y con Neveah, quien también causa el mismo impacto con lo preciosa que es, ambos se volverán un foco brillante en la competencia, lo cual traerá miradas de todas partes.
Se ven bien juntos.
Y pocos caballos pintos logran entrar a la competencia, por lo difíciles que son de encontrar en esta zona y ninguno de los que han entrado, tienen el color dorado de Duque y las manchas blancas que se asemejan a una vaca, junto al pelo dorado que se forma en la cola y el crin.
A diferencia de su madre, quien era un pinto negro, Duque salió por completo a su padre y esto podría ser ventajoso para nosotros al acaparar toda la atención del público y los jueces, o también podría hacer que Rex se vaya en contra de Neveah solo porque ella lleva a Duque en su lugar cuando el siempre quiso tenerlo, sin embargo, le explique mi preocupación a ella y está de acuerdo, Duque le recuerda a Duquesa y no soy nadie para prohibirle montarlo y competir juntos.
Aunque el verdadero problema es que tengan comunicación.
—¿Qué sigue ahora?
Ella intenta controlar a Duque, la primera vez que subió sobre el dejo que lo montara ya que él era quien corría con libertad, pero no estoy seguro que a Duque le guste recibir órdenes de un extraño, razón por la cual se me hacia sencillo a mi entrar a la competencia, aunque el que él me obedezca no confirmaba ganar, algo que, si podría lograr Neveah, pero nada de eso servirá si la confianza entre domador y caballo es lo primordial.
Coloco la mano sobre el pecho y el cuello del caballo, tratando de calmar sus pies que desean correr.
Sonrio y subo la mirada a Neveah. A Duque le agrada, veremos cómo le va al recibir órdenes.
—¿Cómo son las competencias de equitación ahora? —Interroga ella con una ceja alzada. —¿Ha cambiado algo?
—No realmente. Solo son 3.
Ella me escucha atenta.
—Doma, Salto de obstáculos y la final.. una carrera. —Menciono y al pronunciar la primera palabra, ella luce con emoción.
—Soy buena con el doma, no creo que necesitemos entrenar para eso. —Acaricia a Duque.
—¿Estas segura?. —Pregunto incrédulo.
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Sueño Canadiense
RomanceEl último recuerdo que la neoyorquina Neveah Tipton tiene de su padre son los viejos atardeceres donde el la llevaba a cabalgar y las competencias de ecuestre en el que ambos trabajaban como equipo. Pero el se ha ido, de una manera distinta a como l...
