7. Click instantáneo

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Neveah:

Escucho claro el sonido de la ducha y mientras Allie se baña para la salida de esta noche, yo reviso los mensajes de mi teléfono en la cama.

"¿Ya leyeron el testamento?"

Suspiro.—Estoy bien, mamá. Claro que llegue bien.

"Por favor dime que todo salió bien para nosotras"

No respondo y la dejo en visto. Allie sale del baño con dos toallas, una envuelta en su cuerpo y la otra cubriendo su cabello.

—¿Estas bien?.—Pregunta rodeándome para ir a su cama. Se sienta sobre el colchón y abre su maleta buscando la ropa adecuada.

—No es nada.—Menciono y me pongo de pie, dejando mi teléfono atrás.

Voy hacia al baño y la escucho gritar "No tardes" antes de cerrar la puerta.







(***)







Eric nos lleva al lugar, el cual no resulta ser tan escandaloso como lo tenía en mente. Es un bar pequeño o mejor dicho, un billar, aunque también sirven tragos y todo tipo de bebidas.

Nos adentramos más al lugar y mi mirada no tarda en encontrarse con la de Will, quien está alzando la mano en nuestra dirección.

Eric sonríe.—Vamos...

Avanza antes que nosotras y cuando voy a seguirle el paso, Allie tira de mí sujetándome mientras avanzamos juntas hacia la mesa.

—Pero.. ¿Quién es el?.—Allie se muerde el labio.

Ruedo los ojos. Ya va a empezar.

—Esta guapo.

No lo voy a negar.

—Y ya que elegiste a Eric, yo aparto a este.

Me rio, Will se levanta cuando nos dirigimos a la mesa, primero me saluda a mí y luego toda su atención va a Allie, mientras tiene una sonrisa en la cara.

—¿Y tú eres?

—Allie.—Responde mi amiga de inmediato y sin disimulo muestra su rostro lleno de perversión.—Es un placer conocerte.

—Will.—Completa el con una sonrisa.—Pero el placer es mío, de verdad es un placer conocerte.

La mirada cómplice que se dan nos hacen apartarnos a mí y a Eric.

—De acuerdo, iremos por los tragos.—Eric mueve la cabeza en mi dirección.—¿Me acompañas?

—Claro.

Todo sea lejos de esos tortolos, que parecen haber hecho un click instantáneo.

Sigo los pasos de Eric hasta la barra y el pide cuatro margaritas al barman. Toman nuestro pedido y me vuelvo hacia él, una vez que nos avisan que lo llevaran a nuestra mesa.

—Debo ir al baño.—Me dice y mis ojos van hacia la mesa de la pareja de tortolos.—¿Me odiaras si te dejo?

—Solo ve.—Rio ycuando insisto, finalmente se marcha.

Sueño CanadienseHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora