Neveah:
Tengo dos cosas en la cabeza, la competencia que está por dar inicio y el beso de Eric, del cual no hemos hablado desde esa noche y no busco respuestas por lógica a que el día esperado llego muy rápido y lo ocupamos para perfeccionar lo que nos hacía falta a mi y a Duque, sin embargo, aunque no tengo espacio en la cabeza para pensar en eso, el momento se cruza por mi mente.
Mierda, toda mi concentración debería mantenerse en la presentación que Duque y yo debemos practicar y no en...
Tomo un respiro profundo y me acerco al animal, estoy junto a el en las caballerizas, donde también se encuentran otros competidores con sus caballos.
Y claro que Rex está a unas cuantas caballerizas de mi, y no me a quitado la mirada de burla.
Lo ignoro.
—Haremos esto bien. —Le prometo a Duque mientras acaricio su nariz. Junto mi frente a la suya.
Cierro los ojos y el ruido de las personas en el lugar de la competencia pone inquieto a Duque, quien empieza que mover las patas queriendo retroceder.
—Shh, está bien. —Trato de calmarlo con caricias y la atención de él va hacia la mano que le ofrece una manzana.
Me giro encontrando a Eric, Duque muerde un pedazo de la fruta dejando su marca de dientes en esta y Eric me extiende una botella de agua, de la cual bebo.
—Hola.
—Hola. —Respondo con una leve sonrisa y sus ojos bajan sobre mi cuerpo antes de regresar al mismo lugar. —Te ves bien.
Llevo el traje de jinete y tiene razón, me veo bien, lo verifique al mirarme al espejo una cuatro veces antes de salir.
—Mamá y Addie están buscando sus asientos, y tu amiga está con Will.
Me siento tranquila sabiendo que tengo a Allie aquí.
—Vinieron a dar apoyo.
Separo los labios despacio y su móvil suena, contesta disculpándose por interrumpirme y la cara le cambia.
—Mierda, lo siento. —Se disculpa por la palabra haciéndome reír. —Ya voy.
Cuelga y se vuelve hacia mí.
—¿Ocurre...?
—Mamá y Addie no encuentran sus asientos, y Addie quiere unas botanas.
Sonrio.
—Debo ir. —Me toca el brazo. —Pero vuelvo enseguida, quedan 10 minutos.
Asiento con la cabeza y lo dejo ir, aparto la vista cuando su figura desaparece por completo de las caballerizas y me giro hacia Duque, sin embargo, unos pasos y pronto una voz me pone de mal humor.
—Vaya.. Vaya... Realmente no pensé que te atreverías.
Rex...
Me giro hacia el con una mueca. —Rex.
—Ese mismo. —Rodea a Duque y el caballo se vuelve inquieto. —Hermoso como siempre.
Las palabras no tranquilizan a Duque, les causa más malestar.
Los ojos de Rex me observan furiosos. —Pero.. realmente podrá con mi caballo.
Señala la caballeriza y mi rostro se gira encontrando al perfecto espécimen que he ignorado desde que entre, pues sabía que mirar al caballo más capaz compitiendo podría causar algún efecto negativo en mi participación.
Es hermoso, tan hermoso y glorioso como Comandante y la impresión que te deja es de poder e admiración.
—¿Es bello, ¿no?
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Sueño Canadiense
RomanceEl último recuerdo que la neoyorquina Neveah Tipton tiene de su padre son los viejos atardeceres donde el la llevaba a cabalgar y las competencias de ecuestre en el que ambos trabajaban como equipo. Pero el se ha ido, de una manera distinta a como l...
