Neveah:
La residencia en la que nos alejamos tiene lo mismo que la propiedad de papá, grandes árboles, una pradera verdosa y animales en una granja, aunque hay algo que aquí si hay...
Una pista de carrera de caballos..
Es un ovalo completo y que abarca gran parte de la zona trasera que rodea la propiedad, la pista está muy bien cuidada y diseñada, también hay una cerca de madera alrededor de esta.
Mis manos sujetan la rienda de Duque y lo hago parar dándole tiempo para descansar, es horario de almuerzo y pronto los niños de esa familia saldrán a avisarnos, aunque es más con la excusa de ver al pinto blanco que monto, a él no le incomoda y menos a mí, nos dieron una pista para correr antes del sábado y estoy agradecida.
Levanto la cabeza y distingo a Eric, se encuentra dentro del corral donde descansan los cerdos y a ingresado con botas azulinas que le llegan dos dedos debajo de las rodillas, las cuales aun así se hunden en el barro.
Los niños salen corriendo de la casa y se acercan a Duque, mientras la tercera hija del hombre que nos acoge nos avisa que el almuerzo está listo, le entrego a Duque a los hombres del establo, quienes se ocupan de él alimentándolo y les doy las gracias antes de ir hacia el corral.
Me apoyo en las cercas alrededor de estas observando como Eric les mide la temperatura y sonrio a medias, el trato fue que él se encargará de los animales y a cambio nos darían a Duque, no pidió más y queda claro que lo importante para el dueño de esta propiedad la salud de los animales que cría es importante.
Eric nota mi presencia haciendo contacto visual y sale del corral.
—¿Necesitas ayuda?
No responde. El sigue enojado.
—Eric..
No vuelve a responder y cuando voy a darle espacio, el de repente dice:
—Creo que estoy en mi derecho de mantenerme enojado. —Deja claro la posición donde estamos.
Guardo silencio y asiento con la cabeza, Eric se quita las botas cambiándolos por zapatos y camina hacia la casa pasando de largo, pero se detiene dándome la espalda y un par de segundos después se vuelve hacia mí.
—Pero no nos conviene que siga enojado, no podremos trabajar juntos.
Aprieto los labios y me acerco a él con la mirada baja, mis ojos suben a su rostro. —¿Solo por eso?
Los labios los separa y un tercero nos interrumpe recordándonos que es hora de almorzar.
—¿Después de ti? —Me da pase.
Sonrio despacio y paso delante de él.
(***)
La familia Morrin durante la cena y desde que llegamos aquí, nos trata como un miembro más sin importar que se trate de un trueque.
Tomo asiento en la mesa frente a Eric y comienzo a degustar las especias con los platos ya servidos, cojo el plato de patatas y con la cuchara lleno un poco en mi plato, lo mismo con el arroz y al final cojo un trozo de pollo de la olla, Eric hace lo mismo, aunque empieza con la ensalada.
Nos miramos por un momento y nuestros dedos se rozan cuando le señalo la ensalada.
La extiende hacia mí. —Gracias. —Pronuncio recibiendo y me echo a mi plato junto a la salsa que lleva encima.
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Sueño Canadiense
RomanceEl último recuerdo que la neoyorquina Neveah Tipton tiene de su padre son los viejos atardeceres donde el la llevaba a cabalgar y las competencias de ecuestre en el que ambos trabajaban como equipo. Pero el se ha ido, de una manera distinta a como l...
