26. Creer

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Neveah:

La residencia en la que nos alejamos tiene lo mismo que la propiedad de papá, grandes árboles, una pradera verdosa y animales en una granja, aunque hay algo que aquí si hay...

Una pista de carrera de caballos..

Es un ovalo completo y que abarca gran parte de la zona trasera que rodea la propiedad, la pista está muy bien cuidada y diseñada, también hay una cerca de madera alrededor de esta.

Mis manos sujetan la rienda de Duque y lo hago parar dándole tiempo para descansar, es horario de almuerzo y pronto los niños de esa familia saldrán a avisarnos, aunque es más con la excusa de ver al pinto blanco que monto, a él no le incomoda y menos a mí, nos dieron una pista para correr antes del sábado y estoy agradecida.

Levanto la cabeza y distingo a Eric, se encuentra dentro del corral donde descansan los cerdos y a ingresado con botas azulinas que le llegan dos dedos debajo de las rodillas, las cuales aun así se hunden en el barro.

Los niños salen corriendo de la casa y se acercan a Duque, mientras la tercera hija del hombre que nos acoge nos avisa que el almuerzo está listo, le entrego a Duque a los hombres del establo, quienes se ocupan de él alimentándolo y les doy las gracias antes de ir hacia el corral.

Me apoyo en las cercas alrededor de estas observando como Eric les mide la temperatura y sonrio a medias, el trato fue que él se encargará de los animales y a cambio nos darían a Duque, no pidió más y queda claro que lo importante para el dueño de esta propiedad la salud de los animales que cría es importante.

Eric nota mi presencia haciendo contacto visual y sale del corral.

—¿Necesitas ayuda?

No responde. El sigue enojado.

—Eric..

No vuelve a responder y cuando voy a darle espacio, el de repente dice:

—Creo que estoy en mi derecho de mantenerme enojado. —Deja claro la posición donde estamos.

Guardo silencio y asiento con la cabeza, Eric se quita las botas cambiándolos por zapatos y camina hacia la casa pasando de largo, pero se detiene dándome la espalda y un par de segundos después se vuelve hacia mí.

—Pero no nos conviene que siga enojado, no podremos trabajar juntos.

Aprieto los labios y me acerco a él con la mirada baja, mis ojos suben a su rostro. —¿Solo por eso?

Los labios los separa y un tercero nos interrumpe recordándonos que es hora de almorzar.

—¿Después de ti? —Me da pase.

Sonrio despacio y paso delante de él.




(***)



La familia Morrin durante la cena y desde que llegamos aquí, nos trata como un miembro más sin importar que se trate de un trueque.

Tomo asiento en la mesa frente a Eric y comienzo a degustar las especias con los platos ya servidos, cojo el plato de patatas y con la cuchara lleno un poco en mi plato, lo mismo con el arroz y al final cojo un trozo de pollo de la olla, Eric hace lo mismo, aunque empieza con la ensalada.

Nos miramos por un momento y nuestros dedos se rozan cuando le señalo la ensalada.

La extiende hacia mí. —Gracias. —Pronuncio recibiendo y me echo a mi plato junto a la salsa que lleva encima.

Sueño CanadienseHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora