Neveah:
—¿No dejaron asistir a Eric?. —Allie repite mis palabras mostrándome el vestido que llevaré a la cena, a la cual se debe asistir presentable según la invitación y Eric.—Si la cena es solo para los jinetes competidores tiene sentido... ¿Que sucede?
Me examina mientras reviso los siguientes vestidos.
—Me hubiera agradado tenerlo ahí. —Menciono decidiéndome por uno de color azul marino.
—No necesitas nadie que te respalde, si ese es el problema, eres mejor que eso.
Regreso el vestido a su lugar. —No es por eso, él me ha ayudado, merece tanto estar ahí como yo ¿No lo crees?
—Pero no es el jinete y no te quites el crédito. —Se acerca a mí con uno de los vestidos, color oscuro. —Promételo. —Me extiende la mano pidiendo que hagamos una promesa de garritas
Arqueo la ceja, pero acepto esa promesa uniendo mi dedo al suyo.
—Eres tan valiosa como él. —Me suelta. —Además habrá más cenas como estas, disfruta esta y...—Me extiende lo que lleva en las manos y lo que creí que era un vestido se vuelve un enterizo oscuro. —Vamos, úsalo.
Lo tomo entre mis manos. —¿No veníamos por un vestido?
—Lo diferente es mejor ¿No crees?
Sonrio negando con la cabeza y me giro hacia los camerinos, Allie palmera mi trasero y la escucho gritar.
—¡Tú puedes!
(***)
Llego a la cena de presentación, la cual se lleva a cabo en los restaurantes del hipódromo, han reservado toda la parte superior y la noche luce increíble desde adentro, con la vista que te da hacia la calle.
Permanezco junto a la ventana, revisando mi móvil. No he visto a Eric antes de venir hacia aquí, me hice tarde, pero tampoco me ha contestado el móvil.
"Está aquí"—Recibo el mensaje de Allie. —"Esta atendiendo a un paciente"
Allie me cuenta la versión corta sobre la operación en un perro chihuahua, al cual debe cortarle una protuberancia que le salió unos meses después de que lo atropellaran.
"Está aplicando la anestesia" es lo último que me dice.
Le deseo suerte y le pido que se la de antes de colgar.
—¿Por qué tan distraída en tu teléfono si el lugar es perfecto para mirar?
Rex Geller.
Hago una mueca y me obligo a mirarlo, Rex lleva un traje gris entallado, el cual se pega muy bien a su tórax, de no ser un patán y todo lo contrario al carácter que tiene podríamos haber entablado buena comunicación esa noche, pero basta de pensar en si pudimos ser de las personas que pueden respirar juntas en un mismo ambiente.
Tomo un respiro y por mi salud mental, me dirijo hacia el otro extremo, aunque su jalón me obliga a parar.
—¿Qué demon.. —Mis palabras quedan colgadas.
—¿Señorita Tipton?. —No conozco a las voces que me saludan, pero aun así me giro y las miradas de los dos desconocidos bajan al agarre de Rex, el cual me lo retiró en cada nada.
ESTÁS LEYENDO
Sueño Canadiense
RomanceEl último recuerdo que la neoyorquina Neveah Tipton tiene de su padre son los viejos atardeceres donde el la llevaba a cabalgar y las competencias de ecuestre en el que ambos trabajaban como equipo. Pero el se ha ido, de una manera distinta a como l...
