Neveah:
Despierto sobre el suelo de la habitación y en el pecho descubierto de Eric, anoche coloco un tapete debajo de nosotros y nos cubrió con una de las mantas que tiene guardado en los casilleros.
Me duele un poco la espalda, aunque el gozo de anoche mientras arremetía contra mí nadie me lo quita, me incorporo estirando los brazos y los ojos se le abren al no sentir mi peso, Eric sonríe a medias sin decir nada y me acaricia la espalda desnuda.
Le devuelvo la sonrisa, la misma que termina cuando escuchamos un ruido venir de afuera.
—¿Qué hora es?. —Pregunto sorprendida.
El busca su móvil y me cubro el cuerpo cuando escucho un ruido más cerca, justo detrás de la puerta de esta habitación.
—Es tarde. —Responde Eric y se vuelve hacia la puerta.
—¿Esto por qué está cerrado?—Es la voz de Will aunque no parece venir solo y mi mente ya maquina a la posible invitada.
—¡Will, espera no abras!—Le grita Eric cuando escucha las llaves.
—¿Eric?
—Sí, soy yo.
Me apresuro en recoger mi ropa.
—¿Qué haces aquí? ¿Te quedaste encerrado o que..?
Y lastimosamente para nosotros abre la puerta y no me queda de otra que cubrir mi cuerpo, Will entra a la habitación y la sorpresa llena sus ojos, no solo a él sino también a Allie.
—Puedo explicarlo.
Mi amiga sonríe poco a poco. —¿Esta juntos otra vez?
Los dos nos miramos.
—Estamos hablan-
Se ríen y Will nos interrumpe. —Funciono, porque parece que ya tomaron una decisión.
Se ríen los dos.
—¿Quieres salir?. —Le suelta Eric.
Ambos vuelven a reír y Eric junta las cejas.
—Bien, bien, dejaremos que sigan.
—¡Ya vete!
Cierra la puerta a carcajadas y tengo la cara como un tomate, sin embargo, al volverme a Eric, ambos reímos.
(***)
Endulzo el café con la cuchara mientras Eric y yo tenemos dos pares de ojos sobre nosotros, nos encontramos en la cafetería cerca a la veterinaria, desayunando
Eric carraspea y Will trata de no reír, a lo que recibe un pellizco de Allie.
—¿Mañana compiten? —Empieza Allie.
Comparto una mirada con Eric.
—Ese es el plan. —Responde él y me llevo la taza a los labios, probando del café.
La camarera regresa con nuestros últimos pedidos: Un sándwich de pollo y tres empanadas.
Se retira y es Will quien retomar la conversación.
—¿Ya estás lista?
Sonrio despacio. —Lo estoy.
—Estaremos animándote desde las gradas.
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Sueño Canadiense
RomanceEl último recuerdo que la neoyorquina Neveah Tipton tiene de su padre son los viejos atardeceres donde el la llevaba a cabalgar y las competencias de ecuestre en el que ambos trabajaban como equipo. Pero el se ha ido, de una manera distinta a como l...
