Eric:
—¿Tu madre vino? —Repite las palabras
Neveah asiente con la cabeza y mantiene la mirada en frente.
Trago saliva y pregunto.—¿Acaso te dijo algo, pelearon? ¿Ella..?
Todas mis ganas desean que diga que no.
Rápidamente niega y se encoge de hombros. —Sin embargo, creo que cometí un error.
Alzo las cejas esperando que siga.
—De alguna manera le dije que lo que más deseaba es que estuviera ahí y que por primera vez sea por mí.
—¿Y piensas que hiciste mal?. —Inquiero.
—¿Tu no?
—No es mal callarse esas cosas, aunque exista una historia detrás como la que tienes con tu madre y creo que en el fondo querías decírselo.
Sonríe. —Se siente bien desahogarse.
—Es solo por eso...
Sabe que no es así.
Suspira y me giro al escuchar que traen a Duque, mis ojos se apartan del caballo y vuelve mi atención a ella cuando me llama.
—Tengo algo que decirte. —Aprieta los labios y me da una mirada dudosa.
—¿Después de la practica?
—No, ahora.. quizás más tarde me arrepienta de hacerlo y estoy decidida a decírtelo ahora.
Me digo que no debo temer por las palabras, pero su expresión no ayuda.
—Adelante, dilo. —Le pido.
—..Mamá se quedara hasta después de la competencia. —Empieza y junto las cejas, quiero preguntar que tiene que ver y ella... —Volverá después de que acabe y pienso regresar con ella.
Mi mente se queda en blanco, detrás de mi escucho como mencionan que Duque ya está aquí, Neveah les sonríe y me rodea acercándose al caballo, escucho los pasos del animal y luego ella vuelve a ponerse delante de mí, pero esta vez con Duque.
Me examina confundida. —¿Dirás algo?
Trago duro y me aguanto el sentimiento de enojo. —¿Eso quiere decir que no está de todo mal tu relación con tu madre?
Ella no dice nada.
—Te irás con ella...
—No es eso, aunque desearía que fuera así.. aún así... ¿Eric?
—Hagámoslo bien. —Respondo con una sonrisa. —Para que te lleves un buen recuerdo de este lugar.
—De igual forma me lo llevaré porque te conocí. —Sonríe despacio.
Tantas emociones juntas me hace sentir ella ahora.
—Sin embargo, mira lo grandioso que se verá irse de aquí llevando un trofeo. —Agrego y se ríe.
—Supongo que tienes razón, no lo había visto de ese lado... aunque..
—Hagamos que se cumpla. —Abro la puerta de la cerca invitándola a entrar junto con Duque.
Ella me da una sonrisa más tranquila y se adentra, la veo alejarse unos metros de mí y el dolor en mi pecho ya es fuerte, no me atrevo ni a imaginar que en lugar de metros serán miles de kilómetros.
Trago saliva y sigo visualizándola, es hermosa y quiero grabar ese rostro en mi mente, sin embargo, estoy enojado, no con ella, no con su decisión, sino que no he podido demostrar como realmente me siento y todo por temor a responder mal.
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Sueño Canadiense
RomanceEl último recuerdo que la neoyorquina Neveah Tipton tiene de su padre son los viejos atardeceres donde el la llevaba a cabalgar y las competencias de ecuestre en el que ambos trabajaban como equipo. Pero el se ha ido, de una manera distinta a como l...
