Eric en multimedia.
Neveah:
Hago una revisión de Coronel, inclinándome a observar su pata dañada, el la levanta y choca la herradura contra el suelo. Me levanto y le acaricio el lomo, está bloqueándome la mirada, como si supiera que no va a verme en mucho tiempo.
—Regresare pronto, Coronel.—Pronuncio sin dejar de acariciar, sonrio cuando me voltea la cara y me planto frente a él, sujetando de las riendas.—¿Te portaras bien en mi ausencia?
El caballo relincha, me acerco más a él, juntando mí frente a su mejilla izquierda.
—Los días pasaran rápido, lo prometo.
Lo acaricio por última vez y lo llevo hasta su lugar de descanso, antes de ir hacia los otros caballos. No abro la puerta de la caballeriza de Comandante, pero me quedo mirando sus ojos, tan fríos como él.
Comandante es el caballo negro, que se cree superior que los demás. Es hermoso y peligroso si no le agrada a su jinete.
—¿Te portaras bien tú también?.—Menciono y me voltea la cara, Comandante me da la espalda y yo sigo revisando a los últimos caballos.
A cada uno, paso de los rangos militares a la realeza, a las piezas de ajedrez y termino con los equipos.
Suspiro al acabar y le doy una mirada larga a las caballerizas, con las manos sobre mis caderas.
Voy a extrañar mucho esto.
(***)
—¿Allie?.—Pregunto confundida al ver a mi amiga en mi pórtico, pero no por verla aquí, sino por las maletas que lleva.
—Me voy contigo.
Agrando los ojos.—¿Qué?
Dejo mi maleta corrediza delante y pongo toda mi atención en ella.
—Pedí vacaciones para ir.—Me anuncia y mis ojos se mantienen muy abiertos, Allie suspira.—Vamos.. ¿Crees que te dejaría hacer esto sola?
Al escucharla, sonrio despacio.
—Ambas sabemos que necesitas apoyo.
—Es una granja.
Allie hace una mueca y yo sigo.
—Está lleno de lodo, animales, estiércol y...
—¿Es en serio? Trabajamos con caballos.—En realidad a comparación del mío, el trabajo de Allie en el hipódromo no es tan manual, por ende le advierto lo que habrá, como...
—No hay internet.—No mucho, la última vez que fui apenas y llegaba la señal, no sé cuántas cosas habrán cambiado, pero no quiero que se haga ilusiones de que vamos a un hotel lujoso, aunque usaríamos el pueblo para instalarnos.
Ella abre mucho los ojos, yo rio.
—Pero no nos quedaremos en la granja, tranquila.—Le menciono y vuelvo a sonreír.—En el pueblo si hay señal.
—Entonces sí.
—¿Segura?
Ella asiente con la cabeza, conmoviéndome. Voy hacia ella y le rodeo el cuello con los brazos
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Sueño Canadiense
RomanceEl último recuerdo que la neoyorquina Neveah Tipton tiene de su padre son los viejos atardeceres donde el la llevaba a cabalgar y las competencias de ecuestre en el que ambos trabajaban como equipo. Pero el se ha ido, de una manera distinta a como l...
