Neveah:
Mi relación con duque es toxica.
Por momentos estamos bien y por otros es todo lo contrario, como en el Doma, ya que Duque se niega a recibir mis órdenes.
Tiene complejos de Spirit.
Suspiro y tiro de las riendas, siguiendo la indicación de Eric, el caballo no cede.
Pero así como no cede en esto, si lo hace en las carreras y parece que esas son sus favoritas, donde no me deja el control a mí y corre con voluntad, sin embargo por mucho que Duque ame las carreras y desprecie el Doma, para nuestra pésima suerte, la primera fase de la competencia es el Doma, mientras la carrera es la última y si él quiere correr debemos trabajar en la primera fase, pero...
Traten de explicarlo eso a un caballo.
Y uno tan terco como Duque.
—Tu madre no me traía muchos problemas. —Resoplo, como si me entendiera levanta las patas traseras, lo que provoca que vaya hacia adelante y pongo las manos sujetándome alrededor de su lomo con fuerza. —¡De acuerdo! ¡Lo siento!
Eric se acerca a mí.
—Neveah...
—Lo sé , lo sé. —Digo soltándolo cuando vuelve a poner las patas traseras en el suelo. —Al menos es rápido a la hora de correr.
—Lo cual no servirá de nada si no pasan la primera prueba.—Eric sujeta la rienda y levanta la mirada hacia mí, y luego el cielo.—Empezara a llover pronto, por hoy su tiempo de llevarse mejor tendrá que esperar.
Me ofrece la mano, ayudándome a bajar del caballo, la cual termino aceptando.
Mis pies tocan el suelo y él se gira hacia mi.—Antes de irnos... ¿Me ayudas a llevar a los animales al establo?
Asiento con la cabeza y ambos trasladamos a todos dentro del lugar, metemos a los caballos en sus caballerizas y ubicamos al resto en diferentes lugares del establo, me quedo al lado de queso y su becerro, a quien acaricio.
—Neveah.
Me giro al escucharlo y me hace una señal para salir del establo, lo hacemos y lamentablemente la lluvia ya ha empezado, y ha terminado empapándonos el cuerpo.
Con una sonrisa, Eric me mira.—Sera mejor que corramos a la casa.
Asiento con la cabeza y eso mismo hacemos.
(***)
Después de la corta cena e irme a dormir, los truenos me impiden conciliar el sueño durante las próximas horas y no dejo de dar vueltas alrededor de la cama, buscando una posición cómoda.
Ninguna funciona.
Desgasto mis ojos observando el celular, esperando así quedarme dormida, pero sigo despierta e incluso me canso de estarlo, que me pongo de pie y me asomo a la ventada, desde donde se aprecia todo el campo, junto al establo.
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Sueño Canadiense
RomanceEl último recuerdo que la neoyorquina Neveah Tipton tiene de su padre son los viejos atardeceres donde el la llevaba a cabalgar y las competencias de ecuestre en el que ambos trabajaban como equipo. Pero el se ha ido, de una manera distinta a como l...
