1. Fuente de ingresos

9.4K 733 40
                                        

Neveah en multimedia.

Neveah:

El relincho de Coronel resuena al igual que la hendidura que choca contra la tierra bajo sus pies, como yo él se prepara con la mirada fija en el obstáculo frente a mí, me pongo en posición inclinándome y mantengo la mirada fija.

—De acuerdo, hay que hacerlo. —Respondo y el caballo relincha como si buscara responder.

Tiro de las riendas y el inicia su recorrido, con una velocidad que me hace sentir como si el aire abofeteara mi rostro.

—¡Primer obstáculo!

Lo ve venir y... ¡Salta!

Sonrio y continúo tirando de su rienda, Coronel relincha y mi atención se acaba cuando veo a unos millonarios ingresar al hipódromo con sus hijos igual de ricachones. Detengo al caballo y tiro de él acercándome hacia Allie, mi compañera y mejor amiga.

—¡Hey, lo hiciste bien!—Felicito al caballo.

Sonrio y me bajo de el, acaricio su lomo marrón y voy hasta su cuello, pasando las manos mientras se sacude.

Reviso su pata y siento un alivio.

—Está bien, lo hiciste bien. —Le digo y extiendo la mano hacia Allie, quien me entrega su comida y yo se la doy en la boca con la izquierda, mientras sigo acariciando su pelaje con la derecha.

—Lo lograste, Coronel. —Lo felicito.

—¿Crees que vuelva a competir pronto?. —Pregunta Allie.

—A este paso sí. —Le doy más comida. —Ya puede correr como antes después de esa caída. Estará otra vez en los primeros lugares.. ¿No es así, Coronel?

—Le dará batalla a Comandante.

El caballo relincha como si se sintiera insultado y ambas reímos, Comandante ha estado remplazando a Coronel en las carreras y siempre ha habido una rivalidad entre los dos.

Son los machos dominantes en este hipódromo.

—¡Neveah!

Me giro al escuchar al jefe, la sonrisa de Allie se pierde. Entonces veo a esos ricachones observar en nuestra dirección y se lo que esto significa, quieren un caballo y es lamentable para estos animales que sea así.

Al menos las últimas dos veces ha habido queja de ellos, pues piensan que estos animales soportan lo que sea, los maltratan y los esfuerzan al límite en sus competencias de millonarios, lo peor es que no sienten que les hacen daño y en lugar de eso, los llaman inútiles porque creen que al pagar tanto deberían ser más resistentes y debería valer el precio.

Por dios, son caballos. Se cansan como cualquier ser vivo, no importa cuánto dinero hayan invertido.

Me acerco a la familia de cuatro, además de los padres, el pendiente de su teléfono y ella cubriéndose la nariz por el aroma nauseabundo del lugar, la hija aparentemente malcriada, no ha dejado de revisar el barro en mis botas y mis pantalones, en cuanto al hijo, se ve como todo un arrogante.

—Neveah, ellos son los Praxton.

Hago una mueca. —Mucho gusto.

Extiendo la mano, que termino cerrando pues se niega a dármela por la suciedad de las riendas de Coronel.

—Los Praxton han venido por un caballo. Para su hija.

La chica se cruza de brazos. —Es mi cumpleaños.

Sueño CanadienseHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora