19. Opciones

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Neveah:

—¿Entonces no cogieron? —Repite Allie en el móvil.

—No.

—¿Por qué?

—No era el momento.

—Dios mío, Neveah.

—Y su madre casi nos interrumpe.

—¡No!

Me río. —No lo sé, él no quería que me enfermara y esta la competencia, tampoco quiero desconcentrar me y meter la pata.

Al menos hasta pasar la segunda ronda.

—No meterás la pata, pero si te meterá la polla.

—¡Allie!

Se ríe. Golpean la puerta y bajo el teléfono, es Eric y me pregunta si ya estoy lista para entrenar.

—Tengo que dejarte. —Le digo a Allie.

—Cógete a ese hombre.—Me ordena.—Es un consejo de mejor amiga a mejor amiga.

—Sono a una orden.—Arqueo la ceja.

—Eso también, hazlo.—Ordena de nuevo.

—Lo haré. —Me río y le digo que la quiero antes de colgar.




(***)



"Un acontecimiento sincronizado en el que se juzga la capacidad del caballo y el jinete al saltar sobre una continua serie de obstáculos en un orden y sin realizar ninguna falta de derribo o caída"

Es la definición que Eric me da del salto de obstáculos mientras coloca los conos sobre el césped y los obstáculos, los cuales son troncos que sirven como uno.

—Inténtalo. —Me dice levantando la mirada.

Ya estoy sobre Duque y sujeto las riendas, dándole la señal al caballo.

Logra moverse por el camino que yo misma le ordeno, aunque es demasiado fácil y los obstáculos en la competencia son lo contrario.

—Creo que necesitas algo más difícil.

Arqueo una ceja. —¿Y tú plan es?

Sonríe y la respuesta completa me da la cuando llegamos a la pista de entrenamiento, la cual nos roba una hora más.

—¿Tus conos no funcionaron? —Se burla el hombre dentro del lugar, al que Eric le da la mano y ríe, Eric señala en mi dirección y yo me acerco a Duque, el deja que le acaricie.

Me vuelvo hacia Eric y el hombre es quien le indica el lugar de los establos.

Eric vuelve en mi dirección y mis ojos prestan atención al caballo que se encuentra practicando en la pista de entrenamiento lleno de obstáculos.

—Buenas noticias. —Dice Eric. —Tienen lugar para Duque, le darán asilo aquí y nos permitirán usar la pista de entrenamiento.

—¿Como?

—Cure a los caballos del dueño. —Señala detrás de el, al sujeto. —Se llama Dylan.

Dylan me pilla observándolo y levanta la mano en saludo, el cual respondo amable.

—Y mientras él se queda aquí tu y yo...

—En un hotel.—Me contesta y los pensamientos lujuriosos que tuve anoche regresan junto a todas las sensaciones que me trasmitió ese intercambio de besos.

Sueño CanadienseHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora